Budapest: visto en cinco días.

Frío, mucho frío. Hasta aquí estaba claro. Una continúa manta blanca nos sirvió de techo durante toda nuestra estancia. La nieve sería inevitable…

Sin embargo, no es esto lo más intereante de esta ciudad, ni mucho menos. Lo primero que llama la atención a los profanos en el tema es que ésta es el resultado de la unión de dos antiguas ciudades separadas por el río Danubio: Buda y Pest. De hecho, me cuesta creer que la unión de cualesquiera otras dos ciudades pudiera sonar y parecer tan harmoniosa como esta. Entre una y otra parte de la actual ciudad, está el puente de las Cadenas, fantástico para ver de noche y para disfrutar al máximo del río Danubio (ver la sección de curiosidades como punto interesante de este link).

Son muchos los puntos de interés turístico que ofrece entre iglesias, sinagogas, más de 60 museos, plazas espectaculares, varios teatros y óperas, edificios emblemáticos e, incluso, el metro (que se jacta de ser el más antiguo de toda Europa). No obstante, hay uno que destaca sobre todos los demás por su belleza y envergadura: el Parlamento.

El Parlamento de Budapest es un edificio con tres partes: una central y dos alas simétricas. Esa configuración se debe a que en los tiempos de su construcción, el parlamento se componía por dos cámaras, una baja y otra alta, y cada una de ellas estaba ubicada en un ala. Actualmente, se ha modificado la estructura política de Hungría, por lo que sólo se da uso político a una de ellas, mientras que la otra queda relegada a la celebración de congresos, seminarios y conferencias varias.

Este edificio tiene un estilo Neogótico al exterior, y aúna elementos eclécticos en el interior, sobre todo, de inspiración gótica y barrroca. Es en el interior donde conserva el mayor tesoro de Hungría: la Corona. Hungría es ahora una república, pero rememora con orgullo su pasado regio, ya que fue esta su época de mayor esplendor. Para conocer mejor la historia de Hungría, podéis enlazar con esta página.

En el lado de Buda, elevado sobre una colina, destacan ciertos monumetos: el Bastión de los Pescadores (estupendo mirador), la Iglesía de Matías ( que no es de San Matías, sino de la Virgen de la Asunción, fiesta nacional de Hungría, pero se llama así por el rey Matías Corvino), el laberinto del Castillo (cuevas subterráneas con pinturas rupestres prehistóricas y algunas intervenciones medievales). Las famosas termas de los Hoteles Gellert, también se encuentran aquí.

El lado de Pest está dominado por el perfil del Parlamento sobre el río Danubio, pero también incluye elementos como la Ópera (edificio representante del fulgor decimonónico), el Museo del Holocausto (que cuenta con modernos medios audiovisuales y un buen discurso museográfico) y el Museo Nacional de Hungría (que hace un interesantísimo recorrido por la historia material y documental del país). También la imponente Plaza de los Héroes se encuentra a este lado del río muy cercana a los baños termales de Szechenyi (donde disfrutar en pleno invierno de un baño de burbujas a 40º en el exterior).

Hay muchos más sitios de los que disfrutar en Budapest, pero yo no me perdería estos en caso de ir. Por supuesto, no se olviden de pasear por sus calles, usar sus eficaces transportes públicos, degustar su goulash y otros platos típicos, además de tratar con sus gentes para tener un viaje completo.

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Sobre Granada

Granada es una de esas ciudades que hay que ver antes de morir. En conjunto, no es gran cosa – mención aparte de su fantástica catedral comenzada con formalismo góticos, caracterizada por sus elementos renacentistas y completada en época barroca y de la Capilla Real, que alberga las tumbas de los Reyes Católicos -.

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Aquello que sí destaca de Granada son sus barrios tradicionales: el Albaicín y el Sacromonte, donde hay un mirador desde el cual se puede contemplar aquello por lo que realmente vale la pena ir a Granada: LA ALHAMBRA.

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Probablemente, la causa de que impresione y emocione a todo aquel que la visita es porque es un conglomerado de sensaciones de muy diversa índole que envuelven al visitante a través de diversas manifestaciones:

  • elementos naturales como: el agua, los jardines, los bosques (que no es común hablar de ellos pero están allí), la tierra -con ese olor peculiar-, las magníficas panorámicas…
  • elementos arquitectónicos: los palacios, los baños, la catedral, la alcazaba, los castros…
  • elementos artísticos: los arcos, las cúpulas, las yeserías y los estucos pintados, los azulejos, las columnas, las fuentes, la escultura …

De esta forma, aunque vayan personas con intereses muy dispares, siempre encontrarán en la Alhambra algo que les agite un pequeño respiro ante su magnificencia.

Personalmente, me impactó el Patio de los Leones, dentro de los palacios nazarís ( a pesar de que los leones estaban en proceso de restauración) y el patio de los Arrayanes en el Palacio del Generalife .

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Y, en otro sentido, las impresionantes fuerzas defensivas de la Alcazaba .

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Así mismo, me llamó la atención la catedral y el palacio de Carlos V, puesto que en todos los libros de arte se habla de su existencia, pero rara vez se aporta algún dato sobre ellos. Pues bien, ambos son edificios plenamente renacentistas, con elementos típicamente renacentistas (aparejo almohadillado, frontones triangulares, capiteles clásicos, medallones…). Aquí pongo lagunas imágenes del Palacio que creo que es más representativo que la Catedral.

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Lo sorprendente de este palacio es asimismo su interior, que alberga un patio circular muy sencillo, pero muy impactante. Consta de dos plantas con pórticos columnados, a los cuales se abren una serie de vanos y accesos.

 

Además, aconsejo a quien vaya que no olvide, en cualquier caso, irse de tapas.