Premisas sobre la conquista islámica de la Península Ibérica

La ocupación islámica de la península ha sido siempre un tema controvertido en la historiografía hispana. Hay historiadores que incluso afirman que este episodio debería estudiarse dentro de la Historia de Islam, no de la Historia de España.

Se trata de un período muy complejo, con muchos matices y una gran diversidad entre sus fases y regiones, que dió como fruto una cultura rica y variada. Nada, o poco, sería la España de ahora sin el importante sustrato de saber e infraestructuras que nos legó el Islam.

Para adentrarnos, aunque sea de forma superficial a esta cultura, debemos tener claras unas cuantas premisas.

En primer lugar, decir que ocho siglos de presencia musulmana calaron en la sociedad. No podemos hablar en ningún caso de aislamiento entre ambas culturas, sino más bien lo contrario, las mezclas de razas y rezos fueron tan comunes que las conversiones se dieron primero en un sentido (hispanos convertidos al Islam) y mucho más tarde en el otro (musulmanes al cristianismo). Por otra parte, no hay que olvidar el alto componente de judíos.

En segundo lugar, el contacto se dio entre dos estructuras socio-económicas diferentes: la Islámica tributaria y mercantil– y la cristiana feudal y agropecuaria-.

La frontera siempre fue móvil, es decir, que no hubo un territorio claramente delimitado, sino que había ciertas zonas fronterizas (las “marcas”) en continua disputa. De hecho, el nombre de Castilla viene por los numeroso castillos que poseía en su línea defensiva. Hasta el siglo X el límite norte coincidía con el límite geográfico del cultivo de olivo.Ya será en los siglos XI-XIII cuando desciende por Andalucía hasta reducirse a Granada donde pervive doscientos años (hasta la conquista por los Reyes Católicos en 1492).

La permeabilidad económica y cultural llegaba a través de las rutas de esclavos (Pamplona- Barcelona- Córdoba) y los centros intelectuales (Ripoll-Toledo).

Lo más curioso de este asunto y lo que muchos aún no logran entender es el proceso de conquista de la península Ibérica. En el año 711 con la famosa Batalla de Guadalete las tropas al mando de Mussa Ibn Nussair y Tariq y su hijo Abd al Aziz entran en la península. Su avance es imparable hasta que en el año 732 Carlomagno ( no confundid con Alejandro Magno, por favor) les derrota en Poitiers. De esta forma, queda restringida la zona de disputa entre “moros y cristianos” al territorio al sur de los Pirineos. La explicación principal de por qué esta rápida y efectiva conquista viene dada por los métodos empleados. En algunas ocasiones se recurrió a la guerra y la violencia pero en la gran mayoría de ocasiones fueron los pactos con los nobles visigodos lo que hizo que el avance fuera tan significativo. El reino visigodo estaba ya práctiamente desmembrado y las condiciones de rendición eran tan ventajosas para los nobles que les convenía aceptarlas: libertad religiosa, mantenimiento de sus propiedades, etc a cambio de pagarles a ellos los impuestos. Un ejemplo paradigmático es el Pacto de Tudmir que se concedió al noble Teodomiro (Tudmir) incluyendo siete ciudades: Lorca, Mula, Bigastro, Villena (¿?), Hellín, Orihuela, Elche y Alicante.

Sin embargo, esto ya es otra historia… Para los que les interese este aspecto más cercano:

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