Primer maestro del cine: Chaplin

Tras mucho tiempo sin escribir en esta categoría me he animado gracias a mi “descubrimiento” reciente de este gran genio: Charles Chaplin. Entrecomillo descubrimiento, en primer lugar porque no es nuevo, y en segundo lugar, porque le conocía, (¿quién no?) por pequeños fragmentos de sus películas, pero ahora he visto, casi de tirón y en conjunto su trilogía:

  • Tiempos Modernos
  • El Gran Dictador
  • La Quimera del Oro

He de confesar, que me ha supuesto un pequeño esfuerzo y cierta fuerza de voluntad ponerme a ver estas películas, con este caluroso verano (que aplatana los cerebros y sólo son capaces de filtrar comedias románticas y cosas ligeritas). Quiero decir, que realmente el formato cinematográfico ha cambiado mucho desde los primeros tiempos hasta ahora, y para nuestras mentes acostumbradas a planos cambiantes, acción a borbotones, explosiones y demás, cuesta centrarse en películas, prácticamente mudas.

No obstante, ha valido la pena, y mucho. A sus grandes dotes interpretativas, sólo les hace sombra, el hecho de que además es director y guionista, e incluso compositor de la banda sonora (tan fundamental) de sus propias películas. Vamos, que no necestiba de un equipo de trescientas personas para conseguir una proyección de calidad, sino que con unos cuantos actores, algunas cámaras y equipo técnico, este hombre lo tenía todo solucionado.

Destacaría algunos episodios que me han resultado especialmente simpáticos, y que sólo comprendarán aquellos que los hayan visto. Por ejemplo, en Tiempos Modernos, el momento en el que experimentan con Chaplin una nueva máquina para dar de comer a los obreros en un tiempo récord y evotar así el paro para comer (brutal la carga social de esta escena). Los discursos de El Gran Dictador también son una delicia (tanto el de su “yo malo” como el final de su “yo bueno”) siendo en este caso la denuncia política y la llamada a la igualdad y la libertad de las personas su punto vinculante. Por último, en la Quimera del Oro, es desternillante cuando Big Jim por la utopía del hambre, ve a Chaplin convertido en un pollo gigante, o cuando comparte una bota asada en tres como si fuera un delicioso manjar, haciendo de la desgracia del hambre y la pobreza un elemento hilarante.

Animo desde aquí a todo aquel que no se haya adentrado en el mundo de Chaplin, a que lo haga sin perder ni un minuto, pues sus gags están tan en vigor, que en series de éxito como los Simpson o Padre de Familia (jamás pensé que estos nombre aparecería en mi blog, je) hacen continuas referencias a escenas de sus películas. En la red existen momtones de fragmentos de sus películas, que además tiene bastante sentido por sí mismas, así que ánimo, que estáis de vacaciones.

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