El dilema hoplítico y la democracia ateniense.

Nos encontramos en la Grecia arcaica (800-500 a. C.), con el nacimiento de la polis, y en esta situación surge el ejército hoplítico, caracterizado por ser un ejército compacto (es decir, ya no es el uno contra uno de la lucha aristocrática, como por ejemplo, el caso mítico de Héctor y Aquiles). Se trata también de un ejército de llanura, lo que produce un cambio en su armamento, como la espada para el caballo, la lanza para la defensa y el escudo de doble asa. Es, asimismo, un ejército adiestrado, lo que genera cierta dependencia del grupo.

Mapa de Grecia en la Antigüedad

Mapa de Grecia en la Antigüedad

En este contexto, surge la mentalidad hoplítica por parte del “demos“. El “demos” era una unidad de voto y de reclutamiento formada por agrostoi ( campesinos) y demiurgos (artesanos, comerciantes, sacerdotes, poetas…, es decir, trabajadores de la ciudad) que coinciden en el ejército hoplítico. Así surge el dilema hoplítico:

¿Por qué en el ejército todos somos iguales y en la ciudad no? ¿Por qué debo defender una ciudad que pertenece a la aristocracia?

Aclaremos primero que este problema viene de la stasis (confrontación) que se produce en la Grecia arcaica entre el demos y los eupátridas (aristocracia). El demos, compuesto como hemos dicho por campesinos y demiurgos, tenía algunas diferencias entre sus miembros. Los campesinos son un elementos pasivo, de base rural y que aspira a poseer tierras para no caer en endeudamiento. Los demiurgos son el elemento activo, de base urbana y cuyo interés es el acceso al poder político, acaparado por la aristocracia.

A partir de aquí se suceden varios intentos de solución de la stasis. El primero de ellos es a través de los legisladores. Dracón en Atenas o Licurgo en Esparta (recordemos que se tratan de ciudades-Estado, no de una nación homogénea) son nombrados por la aristocracia para solucionar el conflicto codificando una serie de leyes; sin embargo, legislan sobre temas secundarios como la familia, el lujo o los derechos de aguas y suelos, que no son la raíz del problema.

El segundo intento, es a través de los tiranos, siendo Pisitrato un ejemplo de ellos. Los tiranos eran aristócratas no primogénitos que lideraban al demos. Teníen cierta solidarida entre tiranos, de forma que cuando uno tenía problemas en su ciudad otro acudía con su ejército a sus ayuda, pero nunca generaron dinastías. Se apoyaban en la religión popular, no en la aristocrática, para ser más cercanos. Sus medidas eran demogócicas. Mejoraron el nivel de vida de los agrostoi bajando los impuestos y  repartiendo tierras y realizaron obras públicas que favorecían  a los demiurgos, sin embargo, tampoco solucionaron el problema.

Panoplia de un hoplita griego

Panoplia de un hoplita griego

Será la llegada de la democracia ateniense lo que paulatinamente haga cambiar la situación. En el siglo VI a. C., Solón, abolió el hectemorado (los campesinos endeudados) e hizo una serie de medidas económicas para potenciar el comercio, ya que Grecia no era una tierra fértil, como prohibir la exportación de productos, excepto de aceite (que al ser un producto elaborado, producía mayores beneficios y potenciaba así su producción) e introdujo la moneda y pesos y medidas estándares. Solón dividió la sociedad en clases según su riqueza:

  • pentakosiomedimnoi (aquellos que tenáin una renta superior a quinientos medimnoi)
  • hippies (caballeros, con renta entre 300 y 499 medimnoi)
  • zeugitas (con rentas entre 200 y 299 medimnoi, lo que equivalía a unas 5 hectáreas de terreno)
  • thetes ( con rentas inferiosres a las citadas).

Las medidas de Solón fueron muy importantes y sirvieron de modelo al mundo romano, pues los Decemviri encargados de escribir las Doce Tablas, enviaron en primer lugar una expedición a Grecia para conocer las reformas de Solón.

También en el siglo VI a. C. Clístenes fue quien reorganizó las tribus (anteriores unidades de voto y reclutamiento) formando el demos. Amplía a 500 el número de miembros de la Boulé, dejando el Consejo del Aerópago -aristocrático- como órganos consultivo, logrando mayor pluralidad y realiza también una reforma en el ejército.

En el siglo V a. C. Efialtes proporciona mayor poder a la Asamblea (formada por todos los ciudadanos varones, mayores de edad) y a la Boulé y permite el acceso de los zeugitas a las magistraturas. Con Pericles, también en el siglo V a. C. llegarán las medidas más importantes:

Realiza una política exterior expansionista, con un nuevo sistema de colonización, conocido como klerukía. Remunera los cargos políticos, con lo que da la posibilidad de acceso real de los zeugitas a las magistraturas, ya que hay que tener en cuenta, que si para ejercer el poder político necesitas tener tiempo libre, significa que no necesitas trabajar para dedicarte a ello. Potencia el nacionalismo al otorgar subvenciones a los pobres atenienses. Además fomenta la economía agraria y comercial y lleva a cabo un importante plan de reformas urbanísticas en la Acrópolis de Atenas.

Así, queda solucionada la stasis producida por el dilema hoplítico, con el acceso al poder público y la mejora de condiciones en la clase baja.

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