Nacimiento de los reinos Cristianos de la Península Ibérica hasta mediados del siglo XI

El período de la expansión de los Reinos Cristianos de la Península Ibérica comienza en el año 722 con la Batalla de Covadonga (cuando visigodos y astures frenen a los muslmanes) y terminará en el siglo XIII, cuando comience lo que se conoce con el polémico nombre de la Reconquista.

La primera fase de este periodo tiene como fecha final el año 1035, momento de la muerte de Sancho III, el Mayor. Pero veamos primero cuál era el panorama de estas tierras hasta esa fecha. Los musulmanes se habían extendido por todo el sur de la península, quedando establecida la población en los territorios al norte del Valle del Duero y los Pirineos. Existen cuatro zonas, además de la zona islámica, que podemos resumir de la siguiente manera:

  • El reino astur-leonés, que es el primero que surge como resistencia a la invasión y hereda ciertos principios y estructuras del reino visigodo.
  • El condado de Castilla, que nace en el 929 cuando el conde Fernán González de Lara aprovecha la debilidad del rey Ramiro II para independizarse del reino Astur-leonés, y con asesinato de su sucesor, León de garcía Sánchez, entrará en la órbita del reino de Navarra en el año 1029.
  • El reino de Navarra que surge en el 729 con la Batalla de Roncesvalles que pone freno al avance del francés Carlomagno. El reino independeiente de Aragón surge de la mmisma manera que el anterior.
  • El territorio de Cataluña, que consiste por el momento en lo conocido como la Marca Hispánica, con territorio entre los Pirineos y el río Llobregat, en el año 801, anteriormente pertenecientes a Carlomagno.

Como véis no es un panprama sencillo.

1.1.- El reino astur-leonés

En el siglo VIII la Península estaba tomada en gran parte por los musulmanes. En el año 722 en la Batalla de Covadonga, una alianza entre astures y visigodos vence a los musulmanes. Alfonso I (739-757) aprovecha las disputas internas de los árabes para asegurar la frontera sur, y Alfonso II (791-842) legitima su poder haciendo del Reino de Asturias heredero directo de los visigodos, así como restaurando el orden visigodo en Iglesia y palacio y favoreciendo cierto renacimiento cultural. Favorecido por la fitna(es decir, la división interna de los territorios conquistados por los musulmanes, que no contaban aún, con unidad política), Alfonso III (866-909) avanza la frontera hasta el Duero, repoblando desde Burgos hasta Oporto y Coimbra, y trasladando la capitalde Oviedo a León.

Alfonso I de Asturias

Ramiro II (930-951), logra,a pesar de su breve reinado, impedir la división del reino en tres partes (Asturias, Galicia y León). Además repuebla y reorganiza el valle del Duero y pone freno a Abd Al-Rahman III en las Batallas de Osuna y Simancas. La crisis vendrá por los conflictos civiles ya que los reyes están sometidos a la voluntad de Córdoba y de la nobleza ascendente, por lo que pasará su preponderancia al reino de Navarra y el Condado de Castilla.

1.2.- Condado de Castilla

Los condes castellanos eran nombrados por los reyes de Asturias, hasta que FernánGonzález de Larase nombra en el año 931 “Conde de toda Castilla” y a la muerte del rey astur Ramiro II, en el año 951, forma un principado feudal.

La repoblación del territorio se produce con campesinos cántabros, vascos y germánicos y por los monasterios, con necesidad de un fuerte sistema defensivo por ser territorio de frontera. Logran aumentar paulatinamente su independencia hasta que en el 1029 León deGarcía Sánchezes asesinado y Castilla entra en la órbita del reino de Navarra, reinada por Sancho III.

1.3- Reino de Navarra y orígenes de Aragón

Sometido a la presión musulmana por el sur y a la de los francos por el norte, la aristocracia tribal de la zona consiguió establecer a principios del siglo IX una monarquía. La dinastía de los Arista inició esta fórmula política y contó con el apoyo de la familia muladí de los Banu Qasi que pretendía desvincularse de Córdoba. Su fundador fue Iñigo Arista (810-852), a quien sucedió García Iñiguez (852-870) y Fortún Garcés (870-905). No será hasta Sancho Garcés I(905-925), fundador de la dinastía Jimena, que se romperá la ambigüedad de las relaciones y se alía con Alfonso III de Asturias y lleva la reconquista más allá del Ebro.

Sancho III, el mayor (1004.1035) alcanzó para su reino la mayor hegemonía de toda la Edad Media. Gracias a la política matrimonial adopta el título leonés de Emperador y aprovecha la crisis del califato para consolidar sus territorios y obtener Sobrarbre y Ribagorza, León, Astorga y Zamora. Se mostró abierto a la influencia europea, lo que se tradujo en la introducción de instituciones feudales y de la norma monástica de san Benito.

Sancho III, el Mayor

Su testamento dividió los territorios que había logrado aunar dejando para García Sánchez III Pamplona y la potestas regia; para Fernando I Castilla y los territorios de Carrión y Saldaña; para Gonzalo Sobrarbre y Ribagorza y para su hijo bastardo, Ramiro, el reino de Aragón, que hasta principios del siglo X había dependido del poder carolingio.

Península Ibérica hacia el año 1035

1.4.- Cataluña

La mayor presencia musulmana en esta zona provocaba el descontento de la población y la necesidad de la colaboración carolingia para recuperar el territorio. Tras las conquistas de Girona (785) y Barcelona (801), se forma entre los Pirineos y el Llobregat la denominada Marca Hispánica, que permitirá el regreso de los emigrados para la repoblación.

Marca hispánica de Cataluña

WifredoI, conde de Barcelona, aprovecha la decadencia del Imperio Carolingio para independizase y controlar parte de los condados catalanes. A principios del siglo X es ya un país formado y agresivo capaz de llevar a cabo el saqueo de Córdoba (1010) por los condes de Urgell y Barcelona.


Este panorama es el que continuará con los reinos cristianos orientales y occidentales durante la segunda mitad del siglo XI y el siglo XII hasta la famosa batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, cuando el arzobispo de Toledo reuna a los reyes cristianos para luchar contra los musulmanes. A partir de este momento, la situación será muy diferente y comenzará una expansión cristiana mucho más rápida y efectiva que la vista hasta ahora.

Premisas sobre la conquista islámica de la Península Ibérica

La ocupación islámica de la península ha sido siempre un tema controvertido en la historiografía hispana. Hay historiadores que incluso afirman que este episodio debería estudiarse dentro de la Historia de Islam, no de la Historia de España.

Se trata de un período muy complejo, con muchos matices y una gran diversidad entre sus fases y regiones, que dió como fruto una cultura rica y variada. Nada, o poco, sería la España de ahora sin el importante sustrato de saber e infraestructuras que nos legó el Islam.

Para adentrarnos, aunque sea de forma superficial a esta cultura, debemos tener claras unas cuantas premisas.

En primer lugar, decir que ocho siglos de presencia musulmana calaron en la sociedad. No podemos hablar en ningún caso de aislamiento entre ambas culturas, sino más bien lo contrario, las mezclas de razas y rezos fueron tan comunes que las conversiones se dieron primero en un sentido (hispanos convertidos al Islam) y mucho más tarde en el otro (musulmanes al cristianismo). Por otra parte, no hay que olvidar el alto componente de judíos.

En segundo lugar, el contacto se dio entre dos estructuras socio-económicas diferentes: la Islámica tributaria y mercantil– y la cristiana feudal y agropecuaria-.

La frontera siempre fue móvil, es decir, que no hubo un territorio claramente delimitado, sino que había ciertas zonas fronterizas (las “marcas”) en continua disputa. De hecho, el nombre de Castilla viene por los numeroso castillos que poseía en su línea defensiva. Hasta el siglo X el límite norte coincidía con el límite geográfico del cultivo de olivo.Ya será en los siglos XI-XIII cuando desciende por Andalucía hasta reducirse a Granada donde pervive doscientos años (hasta la conquista por los Reyes Católicos en 1492).

La permeabilidad económica y cultural llegaba a través de las rutas de esclavos (Pamplona- Barcelona- Córdoba) y los centros intelectuales (Ripoll-Toledo).

Lo más curioso de este asunto y lo que muchos aún no logran entender es el proceso de conquista de la península Ibérica. En el año 711 con la famosa Batalla de Guadalete las tropas al mando de Mussa Ibn Nussair y Tariq y su hijo Abd al Aziz entran en la península. Su avance es imparable hasta que en el año 732 Carlomagno ( no confundid con Alejandro Magno, por favor) les derrota en Poitiers. De esta forma, queda restringida la zona de disputa entre “moros y cristianos” al territorio al sur de los Pirineos. La explicación principal de por qué esta rápida y efectiva conquista viene dada por los métodos empleados. En algunas ocasiones se recurrió a la guerra y la violencia pero en la gran mayoría de ocasiones fueron los pactos con los nobles visigodos lo que hizo que el avance fuera tan significativo. El reino visigodo estaba ya práctiamente desmembrado y las condiciones de rendición eran tan ventajosas para los nobles que les convenía aceptarlas: libertad religiosa, mantenimiento de sus propiedades, etc a cambio de pagarles a ellos los impuestos. Un ejemplo paradigmático es el Pacto de Tudmir que se concedió al noble Teodomiro (Tudmir) incluyendo siete ciudades: Lorca, Mula, Bigastro, Villena (¿?), Hellín, Orihuela, Elche y Alicante.

Sin embargo, esto ya es otra historia… Para los que les interese este aspecto más cercano: