El violinista en el tejado

Esta es una gran película, un magnífico musical, muy humano, si bien es cierto, a algunas personas se les puede hacer largo o pesado, pues tiene un ritmo algo lento. Aún así ganó tres Oscars (fotografía, sonido y banda sonara adaptada) y un Globo de oro a la mejor película en la categoría musical o comedia.

La película, estrenada en 1972 en Estados Unidos, narra la historia Reb Teyve, un viejo lechero judío que vive en la Rusia zarista, pobre  y que se encuentra ante la tarea de casar de manera provechosa a sus, nada menos, cinco hijas. Por supuesto, no todos los candidatos son del gusto de padre…

En este contexto se da uno de los mejores números de cine musical, y sólo con el objetivo de compartirlo con vosotros, he escrito este post. Soy consciente de que muchos de mis lectores (tanto habituales, como esporádicos o accidentales) no harían caso de mi recomendación; y los que me harían caso, seguro que ya la han visto. Por eso, y como no quiero que os perdáis esta escena, la pongo aquí. Disfrutadla, pues vuestra vida no será lo mismo antes y después y además, juraría que tardaréis varios días en quitaros la cancioncita de la cabeza…

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Esta es la letra, que no tiene desperdicio (fuente La torre de Hércules):

Si yo fuera rico
yadi dadi dadi didu didu didu didu dum
Estaría todo el día … bidi bidi bum
Si yo fuera un hombre adinerado.
No me mataría a trabajar
llubi dubi dubi dubi dum.
Si yo fuera rico
bidi bidi bidi rico.
Holgazán, holgazanillo.
Construiría una gran casa
con muchas habitaciones en medio del pueblo.
Un magnífico tejado de zinc y buenos suelos de madera.
Unas grandes escaleras de subida
y otras aún más grandes de bajada.
Y otras que no fueran a ningún lado,
sólo para presumir.
Llenaría mi patio de polluelos y pavos y gansos y patos
para que los vea y los oiga todo el pueblo.
Graznando todo como puedan.
Y todos … agai y ago y agá y un cuac.
Sonarán al oído como una trompeta como diciendo,
aquí vive un hombre rico.
Si yo fuera rico
yadi dadi dadi didu didu didu didu dum
Estaría todo el día bidi bidi bum
Si yo fuera un hombre adinerado.
No me mataría a trabajar
llubi dubi dubi dubi dum.
Si yo fuera rico
bidi bidi bidi rico.
Vería a mi esposa,
mi Golde, como la mujer de un rico,
con una buena papada.
Supervisando comidas maravillosas.
Me la imagino aristocrática
y pavoneándose como un pavo real.
¡Oh, qué contenta está gritando
a los sirvientes día y noche!
Los hombres más importantes vendrán a adularme.
Me pedirán consejo como a Salomón el Sabio.
“Si no le importa, Reb Tevye”.
“Perdone, Reb Tevye”.
Con problemas que pondrían bizco a un rabino.
Ya da di da.
Y no importará si mis respuestas fuesen ciertas o falsas.
Cuando eres rico se creen que lo sabes todo.
Si fuera rico
tendría el tiempo que me falta para rezar en la sinagoga.
Y sentarme a lo mejor, junto a la pared del este.
Y hablaría de los Libros Sagrados
con los eruditos siete horas al día.
Y eso sería lo mejor del mundo….
Si yo fuera rico
yadi dadi dadi didu didu didu didu dum
Estaría todo el día bidi bidi bum
Si yo fuera un hombre adinerado.
No me mataría a trabajar
llubi dubi dubi dubi dum.
Si yo fuera rico
bidi bidi bidi rico.
Señor, Tú que creaste al león y al cordero.
Me sentenciaste a ser lo que soy.
¿Arruinaría algún plan eterno si fuera rico?.
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Fred Astaire: genio de la danza

Desde 1933 hasta 1981 (casi cincuenta años) estuvo bailando para nosotros en la gran pantalla este bailarín de largas piernas. Debutó en los teatros neoyorkinos con tan sólo 11 años junto a su hermana. Al casarse ésta, buscó nueva pareja musical, la que sería su mejor compañera de baile: Ginger Rogers (Ritmo loco, Sombrero de copa, La alegre divorciada…).

Rodó una media de una película por año entre la década de los treinta y 1970, pero en esos últimos años tampoco bajó en exceso su producción, filmando hasta nueve películas en total.

De sus películas en la década de los treinta destaca Sombrero de Copa (1935) y tras la guerra llegarán Bodas Reales, Melodías de Broadway (o The band wagon, ya que las otras Melodías de Broadway son anteriores) y una Cara con ángel.

 

 

 

Compartió pantalla con actrices de gran talla y conocido renombre. Alginas de ellas destacadas en el género musical, como Debbie Reynolds, la protagonista de Cantando bajo la lluvia y otras menos habituales como Rita Haywoth en Bailando nace el amor (1942), que también apareció junto a Genne Kelly en Las modelos y realizó su más famosa escena en Gilda.


 

Judy Garland la niña prodigio del musical a mediados de siglo, protagonista de El Mago de Oz y madre de Liza Minelli, coprotagonizó con Fred Astaire la película Desfile de Pascua.

Audrey Hepburn, famosa por Desayuno con diamantes y Vacaciones en Roma compartió cartel con Fred en Una Cara con ángel y Encuentro en París.

Cyd Charise fue la actriz secundaria de Cantando bajo la lluvia y gran bailarina de la época – por talento y por talla-. En La bella Moscú y The band wagon baila junto a Fred Astaire compitiendo con él en altura. Se decía de ella que tenía las mejores piernas de Holliwood.

Algunos de los actores con los que coincidió en el reparto fueron Jack Buckanan, Oscar Levant, Toni Curtis, Jack Lemmon, paul Newman y Steve McQueen. Con Gene Kelly sólo compartió la película Ziegfeld Follies en 1946. A pesar de ello sus estilos siempre fueron comparados y el brillo de Kelly quedaba de manera injusta, ensombrecido por el talento de Astaire. Sien embargo, cabe destacar que eran dos talentos bien distintos. La característica principal de Fred Astaire era su elegancia y armonía, mientras que Genne Kelly destacaba por su fuerza y sus acrobacias.

Aquí hay un video en el que aparecen ambos. Atentos a la conversación del principio, que aunque está en inglés se entiende bastante bien, y es muy graciosa.

Recibió un Oscar honorífico en 1949, que le entregó su compañera Ginger y fue nominado como mejor actor secundario por su interpretación en el drama El Coloso en llamas en 1974. Por cierto si metéis en youtube Fred Astaire enamorado os aparecerá un video en el que baila por las paredes y… ¡el techo! Es real, lo prometo. Un reto: a ver quién adivina como se hizo.

La ópera de tres centavos

El día mundial del teatro en Elche se celebró este año con la representación de La ópera de Tres Centavos. Impactante puesta en escena de coloridos y bien logrados trajes de vagabundos, prostitutas, ladrones de guante blanco y policías, acompañado de una escenografía versátil y contemporánea.

Dicha escenografía, consistente en estructuras metálicas, apilables y desiguales, daba gran movilidad al diseño escénico y a los protagonistas, pero caía en un tópico ya algo visto. Pero no es este el mayor desacierto de la obra:

    El guión y la trama estaban faltas de ritmo y las excesivas canciones- incluso para una fanática del musical como yo- dejan bastante tiempo para la distracción o para hacer la lista de la compra. Asimismo, la gran desigualdad entre sus actores era algo patente. Me refiero, especialmente la protagonista Poly, que parecía la sustituta de la actriz que habitualmente realizaba el papel- asunto, que por cierto, desconozco-.

No obstante, es una obra que ofrece un rato de entretenimiento sin grandes complicaciones ni aspavientos.