Elche en el medievo: una visión actualizada

Las excavaciones desde 1997 en la ciudad de Elche nos han aportado diferentes datos que permiten reconstruir de forma parcial la urbanística del municipio en época medieval. La fundación del actual núcleo urbano está relaciona con el traslado de población desde el yacimiento de la Alcudia, que tiene demostrada su pervivencia hasta el siglo VIII d. C. No obstante, los primeros indicios de vida en el núcleo son del siglo X, con lo cual, no sabemos qué sucede con la población en ese intervalo de dos siglos.
Existen diversas teorías, desde un doblamiento disperso en alquerías a la ocupación del yacimiento conocido como El Castellar de la Morera (cerca del Pantano de Elche) con restos de población de los siglos VII- VIII y con unas murallas del siglo X – XI.
Los primeros restos en Elche, propiamente dichos, son materiales encuadrables en la segunda mitad del siglo X (época califal) y las viviendas encontradas en las excavaciones realizadas en el Palacio de Altamira de finales de esa misma centuria. Por tanto, sabemos que a principios del siglo XI la ciudad ya existe, no sólo por las pruebas arqueológicas, sino por las regencias escritas que nos deja el geógrafo Al’ Udri, al decir que el rey de la taifa de Denia, Mûyahid Al Amîrî, conquistó Elche y Orihuela en el año 1038. Un poco posterior es la cita del viajero Al Idrisi, que la define como una ciudad amurallada asentada en el llano, con un canal que la atravesaba y portaba agua salobre para los mercados (zocos) y los baños (unos visitables en el actual Convento de Las Clarisas y dos posibles en la calle Mayor nº 33 –intramuros- y otros en la calle Trinquete –extramuros- .) También contaba con una mezquita aljama (probablemente bajo la actual Santa María), un cementerio (cerca del camino de Alicante), varios hornos y testares…
Pero volviendo a la muralla, diremos que está construida de tapial. En época almorávide se construye una torre del homenaje exenta (en el Palacio de Altamira) y la puerta monumental de 8 m de luz y 3’4 m de anchura, en un cubo de tapial junto a dicha torre. Consta de una bóveda de cañón con un alfiz a soga y tizón de ladrillo. La construcción de un muro paralelo al de época califal por el Este, permite el acceso desde el río. Además se refuerza la muralla califal con cuatro contrafuertes. Tras este pasillo de 13 m, una nueva puerta al Este da ya el acceso directo a la ciudad.
En cuanto a la torre del Homenaje, sólo la base es islámica, ya que en época cristiana se recrecieron las otras dos plantas de las que consta en la actualidad. Se tuvo la oportunidad de excavar 70 m lineales de la muralla, lo que permitió descubrir el foso que discurría en paralelo a la misma por la zona norte (frente a les Cases de la Mare de Déu –esos “pedruscos” junto a la fuente del Palacio), que parece datar del siglo XII.

De época almorávide es también el monumento citado por las fuentes como “más inexpugnable” de la ciudad desde época islámica hasta que la muralla pierde su funcionalidad. Estamos hablando de la Torre de La Calahorra. Ha sufrido muchas transformaciones, por lo que actualmente, es difícil imaginar cómo fue. Originalmente era más alta, pero los terremotos del los siglos XVII y XIX destruyeron sus pisos superiores. Una nota previa: una calahorra es una torre con función defensiva, exenta y algo adelantada de la muralla, para defender los accesos o puntos relevantes. Pues bien, ésta, está rodeada por un foso al Este y otro al Oeste, y hay evidencias de lo que podría ser un lienzo de la muralla delante de la torre. Es decir, nos encontramos con un foso extramuros y otro intramuros, que además se encuentra protegido por un lienzo de muralla, por lo que algunos autores lo explican por la existencia de un puente levadizo que uniera el interior de la Calahorra con la ciudad. De hecho, en algunos textos es citado como un “fuerte” por lo que quizá su estructura sea aún más compleja de lo que aquí aventuramos.

En la zona del Ayuntamiento se descubrió un antemural también de época almorávide, que estaría unido al lienzo del siglo XI por una serie de tirantes y adosado a la torre de la zona, formando una plataforma de 4 m de anchura.
En la parte occidental, es decir, la ladera del río, se crea una línea adelantada que engloba los maltrechos restos de la fase anterior. Recordemos que, por la orografía propia del lugar, en esta zona no es necesaria la construcción de un foso y por ello, no existe.
En época almohade hay pocas transformaciones. Cabe destacar la construcción de una alberca y una gran cisterna que inutilizan la puerta monumental junto al río y la realización de dos galerías subterráneas con entrada desde un pozo, una hacia el norte y otra hacia el sur.
De época bajomedieval (mediados del siglo XIII – XIV) sólo contamos con una muralla adosada a la Torre del Homenaje. De estos momentos es también el Alcàsser de la Señoría (actual Palacio de Altamira), pues no tenemos constancia de que anteriormente estuviera cerrado por el Este y es ahora, con la conquista por parte de Jaime II cuando se cita como tal por primera vez.
A todas estas aportaciones debemos sumar, las descripciones que nos dejó Cristóbal Sanz de la ciudad en 1621. Sanz afirmaba que constaba de muralla almenada realizada en tapial, de ocho torreones y dieciséis torres pequeñas en la muralla y ocho más en la barbacana (que no se ha encontrado aún).
Por el momento quedan bastantes interrogantes que se podrán resolver con la excavación de la zona sur, para obtener más datos y de los arrabales con los que contaba la ciudad, para conocer mejor su extensión y evolución urbanística.

NOTA: la información ha sido recensionada de la publicación de LÓPEZ SEGUÍ, E. et al.: Elche Medieval: La Evolución De Su Sistema Defensivo. (II Jornadas de Arqueología Medieval, Alicante, 2004).

Sobre Granada

Granada es una de esas ciudades que hay que ver antes de morir. En conjunto, no es gran cosa – mención aparte de su fantástica catedral comenzada con formalismo góticos, caracterizada por sus elementos renacentistas y completada en época barroca y de la Capilla Real, que alberga las tumbas de los Reyes Católicos -.

copiagranada-043.jpg

Aquello que sí destaca de Granada son sus barrios tradicionales: el Albaicín y el Sacromonte, donde hay un mirador desde el cual se puede contemplar aquello por lo que realmente vale la pena ir a Granada: LA ALHAMBRA.

copiagranada-092.jpg

Probablemente, la causa de que impresione y emocione a todo aquel que la visita es porque es un conglomerado de sensaciones de muy diversa índole que envuelven al visitante a través de diversas manifestaciones:

  • elementos naturales como: el agua, los jardines, los bosques (que no es común hablar de ellos pero están allí), la tierra -con ese olor peculiar-, las magníficas panorámicas…
  • elementos arquitectónicos: los palacios, los baños, la catedral, la alcazaba, los castros…
  • elementos artísticos: los arcos, las cúpulas, las yeserías y los estucos pintados, los azulejos, las columnas, las fuentes, la escultura …

De esta forma, aunque vayan personas con intereses muy dispares, siempre encontrarán en la Alhambra algo que les agite un pequeño respiro ante su magnificencia.

Personalmente, me impactó el Patio de los Leones, dentro de los palacios nazarís ( a pesar de que los leones estaban en proceso de restauración) y el patio de los Arrayanes en el Palacio del Generalife .

copiagranada-079.jpg

 

Y, en otro sentido, las impresionantes fuerzas defensivas de la Alcazaba .

copiagranada-135.jpg


Así mismo, me llamó la atención la catedral y el palacio de Carlos V, puesto que en todos los libros de arte se habla de su existencia, pero rara vez se aporta algún dato sobre ellos. Pues bien, ambos son edificios plenamente renacentistas, con elementos típicamente renacentistas (aparejo almohadillado, frontones triangulares, capiteles clásicos, medallones…). Aquí pongo lagunas imágenes del Palacio que creo que es más representativo que la Catedral.

copiagranada-116.jpg

copiagranada-126.jpg

Lo sorprendente de este palacio es asimismo su interior, que alberga un patio circular muy sencillo, pero muy impactante. Consta de dos plantas con pórticos columnados, a los cuales se abren una serie de vanos y accesos.

 

Además, aconsejo a quien vaya que no olvide, en cualquier caso, irse de tapas.