Quebec: la provincia más europea de Canadá.

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Canadá es el segundo país más grande del mundo (el primero es Rusia) y es el país en el que se ubica una de las tres ciudades con mayor calidad de vida del mundo (Vancouver) y sin embargo, es un país para muchos, desconocido.

Empecemos por algunas generalidades. está ubicado en Norte América, y es de hecho, el país más septentrional (es decir, más al norte, del mundo). Esto se debe a que la  isla Ellesmere a 82,5 ° N, se ubica a sólo 817 kilómetros del Polo Norte.

En Canadá se hablan oficialmente dos idiomas: el francés y el inglés, debido a que estas dos potencias europeas fueron las que conquistaron esta zona.

Dejando estas curiosidades generales, nos vamos a centrar en la provincia francesa de Canadá: Quebec.

Esta provincia, por su peculiaridad lingüística y cultural ha llegado ha ser reconocida una “nación” dentro de la confederación de regiones que forma Canadá. De hecho, desde los años  80 se han celebrado dos plebiscitos para consultar al pueblo su anhelo de independencia y han quedado entre un 40-45%. Esto nos da idea de que realmente hay un espíritu diferenciador de esta provincia con respecto al resto del país.

Canadá_Quebec

La capital de la provincia de Quebec es la ciudad de Quebec, aunque la ciudad más poblada es Montreal, ubicada a unas 3 horas de distancia dirección Oeste. La ciudad de Quebec está emplazada en la orilla del río San Lorenzo. Este río une la región de los Grandes Lagos con el Oceáno Atlántico, y pasa por las dos principales ciudades de la provincia: Quebec y Montreal.

Historia de Quebec.

PRIMERAS NACIONES.

Las primeras poblaciones llegan a Canadá con la expansión que hace el Homo Sapiens (el hombre moderno) entre el 30.000 y el 25.000 antes del presente. Llega desde Asia entrando por el Estrecho de Bering.

Desde la costa Oeste, por tanto, irían avanzando hasta colonizar la actual costa atlántica. Sin embargo, de estos primeros pobladores no tenemos restos arqueológicos, sino que las teorías se basan en los análisis genéticos de las poblaciones indígenas. Parece ser que grupos de inuits llegaron también alrededor del 4000 a. C.

Los siguientes restos los encontramos en la isla de Terranova, en el yacimiento L’Anse Aux Meadows, que está relacionado con la cultura vikinga del Norte de Europa  y datado en el siglo XI.

Con esta mezcla de ancestros se desarrollan las “primeras naciones” de Canadá.

EXPLORACIONES FRANCESAS.

John Cabot, explorador italiano al servicio de Inglaterra, llegó a las costas de la Península de Labrador,. Sin embargo, un compatriota, Giovanni Verrazzano, puso el territorio al servicio del rey de Francia (Francisco I).

Francia continuará su labor exploradora de manos de Jacques Cartier. Su objetivo era encontrar un ruta por el oeste hacia China para comerciar, sin embargo, se topó con nuevas tierras, en las que sólo encontrará: pieles de animales, pescado y maderas.

Jacques Cartier realiza tres viajes: en el primero (1534), llega al golfo de San Lorenzo, en el segundo (1535-36), recorre el río de San Lorenzo hasta llegar a Montreal y, en el tercero (1541-42), crea un asentamiento, dando así el primer paso de la colonización.

Durante una temporada sólo los traficantes de pieles y los pescadores se interesan por estas frías tierras. El siguiente explorador fue Samuel de Champlain que en 1603 decide embarcarse para escribir sus aventuras. El gran éxito de su libro hace que en Francia se decida cambiar de objetivo: ahora lo importante es evangelizar y explorar el territorio. Champlain exploró las tierras de los márgenes del río San Lorenzo como geografo y fundó la ciudad de Quebec en 1608.

Desde 1627 comenzó una rivalidad entre ingleses y franceses por el dominio de las tierras que hizo que cambiaran varias veces de nacionalidad.  En ese mismo año, el cardenal Richelieu funda la Compañía de los Cien Asociados cuya misión era potenciar la coloniazión de franceses en Canadá. En 1642 los franceses fundan la ciudad de Montreal.

Los territorios de Nueva Francia, pues así la llamó el rey francés Luis XIV, fueron disputados en varias ocasiones con los ingleses (Tratado de Uttrecht -1713-y Guerra de los Siete Años -1756 a 1763-). Tras este último conflicto, todas las posesiones francesas en Norteamérica, excepto las islas de San Pedro y Miguelón y los derechos de pesca en las costas de Terranova.

EL CANADÁ BRITÁNICO

Durante el periodo inglés (1764-1867) Canadá experimentó un crecimiento considerable. la población francesa se había mantenido en la zona y tras la guerra de Independencia de EEUU. muchos fieles a la Corona Británica pasaron la frontera hacia el Norte.

Otro acontecimiento del país vecino, la Guerra de Secesión, fue el motivo que impulsó a los canadienses a firmar su propia Acta de unión, para evitar que si el Norte vencía, se vengaría del apoyo que Canadá había dado al Sur. Por tanto, en 1867 se aprueba el Acta de la Norteamérica Británica, que no es más que una ley del parlamento inglés que aprueba la autonomía de gobierno de Canadá.

En 1931 con el Estatuto de Westminster Canadá y el resto de colonias británicas obtuvieron la soberanía completa. No fue hasta 1982, que Canadá firmó su primera contitución, (no ratificada por la provincia de Quebec) en la cual se forma como Monarquía parlamentaria federal.

Veamos que quiere decir esto:

  • Monarquía: su jefe de Estado es un rey (en este caso, la reina Isabel II de Inglaterra).
  • Parlamentaria: tiene una Cortes o parlamento cuya función es legislativa.
  • Federal: Está formada por un conjunto de territorios más o menos autónomos que están unidos por una ley general.

Nos quedan muchas cosas que conocer de Canadá y de esta región de Quebec, pero dejaremos estos aspectos para otra ocasión: clima, economía, paisaje, sus ciudades más destacadas, etc.

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Largo Caballero: de sindicalista a Presidente

ESte es sin duda, uno de los persoajes más destacados de la Segunda República y de la Guerra Civil Española, y por supuesto, de las personalidades más relevantes dentro del Movimiento Obrero Español. Nació en Madrid en 1869 y acabó sus días en 1946 , exiliado en Francia por la Dictadura Franquista. Creció en el seno de una familia humilde, fue ala escuela primaria y trabajó en varios oficios desde muy joven.

Es en 1980 cuando se afilia a UGT (Unión General de Trabajadores) y cuatro años más tarde se hace miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Estuvo supeditado al fundador del partido Pablo Iglesias, hasta que la muerte de éste le nombraron Secretario General de UGT. Destacó en la organización de acciones contra el gobierno de la Restauración de Alfonso XIII, como la campaña contra la Guerra de Marruecos de 1909 que le valió su deportación del Estado; y la organización de la revuelta de 1917, que fue uno de los detonantes de la caída del turno dinástico y la instauración del gobierno de Primo de Rivera. Sin embargo, colaboró al principio con el gobierno de Primo de Rivera, aceptando la Secretaría General del Trabajo, lo que le valió un enfrentamiento con el socialista Indalecio Prieto, contrario al colaboracionismo.  No obstante, acabó distanciándose del régimen y participó activamente en los sucesos que contribuyeron a derrocar la dictadura y, con ella, la monarquía de Alfonso XIII.

Una vez proclamada la República, fue nombrado  Ministro de Trabajo, donde realizó importantes reformas: jornada laboral de 40 horas semanales, los jurados mixtos, etc. Su cargo de ministro (1931-33 Bienio Reformista) le dio gran popularidad entre las masas que estaban contentas con sus medidas. Con las elecciones de 1933 y el cambio de gobierno (Bienio radical-Cedista 1933-36), su pensamiento se radicaliza, hasta el punto que le apodan “El Lenin español“. Esto se debe a que defendía una “revolución socialista” que acabara por la fuerza con el gobierno burgués. de esta manera, organizó en 1934 las graves revueltas de Asturias y Cataluña, hecho por el que fue condenado a 30 años de cárcel, aunque salió al poco tiempo.

En 1936, con el estallido de la Guerra Civil Española, Largo Caballero es designado Jefe del Gobierno, y Ministro de Guerra, de forma que intenta llevar a cabo sus planes revolucionarios. En estos momentos de máxima tensión, la izquierda empieza a desagruparse y el PCE (Partido Comunista de España) y la sección del PSOE que lideraba Indalecio Prieto desapruban los actos de Largo Caballero. Traslada la sede del gobierno a Valencia por motivos de seguridad y en 1937 dimite de sus dos cargos (jefatura del gobierno y ministerio de guerra). Juan Negrín, más moderado en sus posiciones, le sustituirá al frente del gobierno hasta el final de la Guerra Civil.

En 1939 Largo Caballero se exilia, pero es apresado por los nazis, que le envían a un campo de concretación de Orianemburgo hasta 1945, cuando es liberado por los polacos. Un año después muere en un hospital de París con 77 años de edad y con una pierna amputada por su intento de huída. Su muerte fue honrada por los exiliados españoles y por el Estado francés, y en 1978 con la llegada de la Democracia en España se trajeron sus restos con una emotiva acogida de la población.

¿Cómo es el examen de acceso a la universidad de Historia de España?

Ya sabéis que el modelo ha cambiado, así que según los modelos de 2010 (junio y septiembre) podemos decir que los exámenes de selectvidad para la materia de Historia de España (ahora optativa con Historia de la Filososfía) constan de las siguientes cuestiones:

BAREMO DEL EXAMEN:

1. Describe el tipo de fuentes utilizadas (1 punto).
2. Identifica las ideas principales de los textos, situándolo en su contexto histórico y en el núcleo temático correspondiente (2´5 puntos).
3. Explica, a grandes rasgos, los conceptos “x” y “z” (2 puntos).
4. Describe el tema de la etapa x. Utiliza para ello los textos a comentar (2,5 puntos). Desarrolla brevemente el “tema trasversal” (2 puntos).

Así que ya sabéis: “valor y al toro”

La Guerra de sucesión española

Ya hablé en un artículo anterior sobre los Austrias en España, también conocidos como la “monarquía hispánica“. Y ahora me gustaría continuar con la historia para explicar cómo se acaba esta dinastía, y cómo le sucederá en el poder la dinastía Borbón, que permanece en nuestro país hasta la actualidad (con un paréntesis importante desde 1930 hasta 1975).

Todo comenzó cuando reinaba en España el último de los Austrias, Carlos II (1665-1700), un rey cuyas acciones más significativas fueron la pérdida de Portugal como territorio español y el hecho de no dejar descendencia. No es gran cosa, vamos. Eso sí, tuvo el detalle de morir con el cambio de siglo para que nos resultara más fácil recordarle y peridizar nuestra historia. Sarcasmo aparte, hizo testamento en el que dejó como legítimo heredero al Duque d’Anjou, de nombre Felipe y emparentado con los borbones franceses. La cosa no gustó en territorio nacional, ya que los nobles castellanos preveían que iba a implantar el modelo centralista francés – el absolutismo- y les iba a recortar poderes. Los catalanes y levantinos, en general y sin distinción de clases, tampoco lo vieron con buenos ojos y empezaron una revuelta a favor de otro candidato: el archiduque Carlos, emparentado con el trono austríaco. Así empieza un enfrentamiento nacional que cobra tinetes de guerra civil.

Sin embargo, las potencias europeas no se van a quedar al margen, y convirtieron el enfrentamiento nacional en una guerra internacional. Francia apoyó al Borbón, y Austria, al archiduque como era de esperar. Gran Bretaña, recelosa de que las monarquías española y francesa se uniesen en la misma dinastía apoyó al austríaco y Holanda le siguió los pasos. Todo marchaba sin cambios en una larga guerra con paridad de fuerzas hasta que en 1713 muere maximiliano de Austria y le deja el trono al susodicho archiduque Carlos. Aquí cambia el cuento, especialmente para los ingleses. Obviamente no les gustaba la idea de dos monarquías unidas por una dinastía (España y Francia), pero le gustaba mucho menos que un mismo monarca gobernara dos de los países más importantes del momento (España y el Imperio Alemán). De esta forma, donde dijo digo, dice Diego, y decide firmar la paz y estar del lado del francés, por legítimo y conveniente. Holanda de nuevo, ve la conveniencia de este armisticio y se une al acuerdo.

De esta forma se firma el tratado de Utrecht (1713) y el de Rastaad (1714) por los cuales, España pierde muchos de sus territorios europeos en favor del candidato austríaco y Gran Bretaña se lleva un pellizco para compensar sus disgustos. A partir de aquí, no queda nada del Imperio español en el que nunca se ponía el sol (excepto las colonias americanas que deberán esperar un siglo para independizarse).

Pero aún quedaba trabajo por hacer, en la nación aún había territorios que apaciguar, como Cataluña y Mallorca, que nos resistieron demasiado tiempo (hasta 1715). Como recompensa, Felipe d’Anjou, ya coronado como Felipe V de Borbón, firmó los “Decretos de Nueva planta“por los cuales quitaba a los levantinos los derechos de instituciones propias, la lengua catalana y otras prerrogaticas, en pro de la “unidad nacional”.

A partir de este momento, Felipe V y su sucesor Ferando VI van a implantar un sistema centralizado y absolutista a imitación del modelo francés en el gobierno de España. Sin embargo, este modelo no tendrá mucha perdurabilidad ya que  en la segunda mitad del siglo XVIII destacará otro borbón, Carlos III que aplicó en España las ideas ilustradas y llevó a cabo un reformismo borbónico que sustituyó al anterior régimen absolutista.