Largo Caballero: de sindicalista a Presidente

ESte es sin duda, uno de los persoajes más destacados de la Segunda República y de la Guerra Civil Española, y por supuesto, de las personalidades más relevantes dentro del Movimiento Obrero Español. Nació en Madrid en 1869 y acabó sus días en 1946 , exiliado en Francia por la Dictadura Franquista. Creció en el seno de una familia humilde, fue ala escuela primaria y trabajó en varios oficios desde muy joven.

Es en 1980 cuando se afilia a UGT (Unión General de Trabajadores) y cuatro años más tarde se hace miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Estuvo supeditado al fundador del partido Pablo Iglesias, hasta que la muerte de éste le nombraron Secretario General de UGT. Destacó en la organización de acciones contra el gobierno de la Restauración de Alfonso XIII, como la campaña contra la Guerra de Marruecos de 1909 que le valió su deportación del Estado; y la organización de la revuelta de 1917, que fue uno de los detonantes de la caída del turno dinástico y la instauración del gobierno de Primo de Rivera. Sin embargo, colaboró al principio con el gobierno de Primo de Rivera, aceptando la Secretaría General del Trabajo, lo que le valió un enfrentamiento con el socialista Indalecio Prieto, contrario al colaboracionismo.  No obstante, acabó distanciándose del régimen y participó activamente en los sucesos que contribuyeron a derrocar la dictadura y, con ella, la monarquía de Alfonso XIII.

Una vez proclamada la República, fue nombrado  Ministro de Trabajo, donde realizó importantes reformas: jornada laboral de 40 horas semanales, los jurados mixtos, etc. Su cargo de ministro (1931-33 Bienio Reformista) le dio gran popularidad entre las masas que estaban contentas con sus medidas. Con las elecciones de 1933 y el cambio de gobierno (Bienio radical-Cedista 1933-36), su pensamiento se radicaliza, hasta el punto que le apodan “El Lenin español“. Esto se debe a que defendía una “revolución socialista” que acabara por la fuerza con el gobierno burgués. de esta manera, organizó en 1934 las graves revueltas de Asturias y Cataluña, hecho por el que fue condenado a 30 años de cárcel, aunque salió al poco tiempo.

En 1936, con el estallido de la Guerra Civil Española, Largo Caballero es designado Jefe del Gobierno, y Ministro de Guerra, de forma que intenta llevar a cabo sus planes revolucionarios. En estos momentos de máxima tensión, la izquierda empieza a desagruparse y el PCE (Partido Comunista de España) y la sección del PSOE que lideraba Indalecio Prieto desapruban los actos de Largo Caballero. Traslada la sede del gobierno a Valencia por motivos de seguridad y en 1937 dimite de sus dos cargos (jefatura del gobierno y ministerio de guerra). Juan Negrín, más moderado en sus posiciones, le sustituirá al frente del gobierno hasta el final de la Guerra Civil.

En 1939 Largo Caballero se exilia, pero es apresado por los nazis, que le envían a un campo de concretación de Orianemburgo hasta 1945, cuando es liberado por los polacos. Un año después muere en un hospital de París con 77 años de edad y con una pierna amputada por su intento de huída. Su muerte fue honrada por los exiliados españoles y por el Estado francés, y en 1978 con la llegada de la Democracia en España se trajeron sus restos con una emotiva acogida de la población.

Clara Campoamor: lucha por el voto femenino

Esta mujer es símbolo de la lucha de otras muchas mujeres por la conquista de un derecho básico del ser humano: elegir a sus representantes. Veamos una breve ficha biográfica.

Nombre completo: Clara Campoamor Rodríguez, hija de Manuel (contable) y Pilar (modista)

Cronología: 1888-1972

Origen: Madrid, barrio humilde de Maravillas.

Estudios: Derecho, en 1924 (para pagar su carrera trabajó como maestra de personas adultas).

Ideología: republicana, feminista y laica.

Estos rasgos van a marcar el desarrollo de su carrera. Se inclinó primero por el asociacionismo, con lo que creó la Asociación Femenina Universitaria, primera de varias organizaciones similares a lo largo de su vida. Intervino frecuentemente en ciclos de conferencias y tertulias de los intelectuales de Madrid, y colaboró durante una temporada en el periódico La tribuna, con una columna. Pronto se adhirió a las filas republicanas del Partido Radical de Lerroux y consiguió un escaño con el advenimiento de la II República, el cual le valió para votar a favor del artículo 36 que posibilitó el voto femenino.

Algunos de sus contemporáneos -y algunos historiadores se encargarn de recoger- desconfiaban de dar el voto a la mujer por ser un ser inmaduro políticamente y presuponiendo que harían lo que les dijera su confesor (y por tanto, votar a la derecha). Se culpó a las mujeres del fracaso electoral de la izquierda en 1933, pero también ellas votaron en 1936 cuando el Frente Popular (coalición de partidos de izquierdas) salió vencedor. Con el fracaso de 1933, Clara Campoamor perdió su escaño. Con el estallido de la Guerra Civil Española (1936-39) huyó a Francia, donde escribió sus experiencias y algunas biografías. Luego se marchó a Suiza a trabajar como abogada hasta que un cáncer acabó con su vida.

En 1959 escribió en una carta: «Creo que lo único que ha quedado de la República fue lo que hice yo: el voto femenino».

Clara Campoamor

La guerra de Independencia (1808-1814)

Los antecedentes de la Guerra de independencia debemos buscarlos en la política exterior de CARLOS IV (1788-1808) y los ministros que le aconsejaron. Godoy firma con Napoleón el Tratado de Fontainebleau (1807) por el autorizaba el establecimiento de tropas francesas en España para invadir Portugal. El descontento contra Godoy se cristalizó en la formación del partido fernandino, que planea la Conjura de El Escorial para echar del poder a Godoy y a Carlos IV. Cuando Godoy fue consciente de que las tropas francesas estaban realmente ocupando el país, trasladó a la familia real a Aranjuez. Estalló un motín popular (El Motín de Aranjuez, 1808) organizado por los fernandinos que precipita la caída de Godoy y obligó a Carlos IV a abdicar en su hijo. Sin embargo, Napoleón, en las Abdicaciones de Bayona (1808) les hizo declinar en su hermano José Bonaparte.


El levantamiento popular en Madrid el 2 de mayo de 1808 inició la Guerra de Independencia (1808-18014). En ella, los españoles logran algunos triunfos, como la Batalla de Bailén, por la que José I se retira a Vitoria, la Batalla de Arapiles, con victoria anglo-portuguesa que permite a los españoles pasar de la defensa al ataque y finalmente el Tratado de Valençay (1813), por el Napoleón, agotado por la guerra contra Rusia y la entrada de tropas inglesas en Francia, firma el armisticio.

Mientras se organizan Juntas Provinciales, en torno a la Junta Central Suprema, que se coordinaron y llegaron a convocar cortes. Las cortes de Cádiz se constituyeron en 1810 y emiten decretos que suprimen algunos aspectos del Antiguo Régimen y la Constitución de 1812, conocida como “La Pepa”.

Sus principales rasgos son: soberanía nacional, sufragio universal masculino indirecto (para mayores de 25 años), división de poderes – poder legislativo para Cortes unicamerales, poder ejecutivo para el Rey pero con muchas limitaciones, poder judicial para los tribunales-.

Introduce reformas liberales como: elecciones municipales (no designación de cargos), contribución única (reduce impuestos), reconocimiento de derechos individuales: a la educación, libertad de imprenta, inviolabilidad del domicilio, a la libertad y a la propiedad. El catolicismo es la única confesión religiosa permitida.

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¿Qué sabes de los Reyes Católicos?

A muchos si les hicieran esta pregunta les pasaría como a cierta candidata a Miss España cuando le preguntaron por Rusia (enlace al video de este momento “histórico”). Sabemos que existen, sabemos que hablaron con Colón y sabemos que se casaron. Poco más. Para solucionar este problema de culturilla general, vamos a dar unas pinceladas (sólo unas pinceladas, lo prometo, que el tema es muy extenso) sobre su vida y obra.

A mediados del siglo XV había cinco reinos en la Península Ibérica: Castilla, Aragón, Navarra, Portugal y el Reino nazarí de Granada. No es poco mosaico. Pues veamos como los reyes católicos (en adelante RR. CC.) intentaron aunar todos los territorios, francando sólo en el caso de Portugal.

Peninsula Ibérica siglo XV

Península Ibérica siglo XV

Muchos autores afirman que significan el final de la Edad Media en cuanto a:

  • la unificación de los reinos peninsulares.
  • el fin de la Reconquista.
  • la victoria definitiva de la monarquía sobre la nobleza en Castilla.

Y, por otra parte, significan el inicio de la Edad Moderna por:

  • se ponen las bases administrativas de un Estado nuevo, que será la potencia más poderosa de Europa en el XVI y primera mitad del XVII.
  • se iniciará la aventura ultramarina con el descubrimiento de América.

Los RR. CC. zanjan definitivamente el conflicto entre la nobleza y la monarquía a favor de ésta, la nobleza pierde el poder político pero no el económico. Gracias a la derrota nobiliaria el rey concentra todo el poder y surge un estado fuerte. Es el sistema conocido como Monarquía Autoritaria.

Colón y los Reyes Católicos

Colón y los Reyes Católicos

a) Sometimiento de la nobleza, clero y burgueses levantiscos.

Con respecto a la nobleza, ésta es atraída a la Corte para controlarles ya los nobles que se resisten se les declara la guerra (Galicia y en Andalucía).
El clero conservaba también un cierto grado de independencia, fue sometido por Fernando a través de un acuerdo con el Papa: el patronato. Según esto el rey presenta una lista a Roma para los cargos eclesiásticos más importantes, y el Pontífice elige. Además el rey se convierte en maestre de todas las órdenes militares, con lo que el patrimonio de estas órdenes eclesiásticas pasará al monarca.
La burguesía fue controlada mediante la figura del corregidor, representante del rey en el gobierno urbano. En la misma línea las Cortes perderán su iniciativa legislativa, aunque en Aragón seguirán siendo importantes.

b) La creación de organismos de poder.

El Consejo Real asesora al monarca, en él entraron burgueses, en detrimento de la nobleza. Las Audiencias o chancillerías eran órgano jurídico, cuya jurisdicción jurisdicción abarcaba todo el Estado, los reyes eran los jueces supremos, lo que supuso un duro golpe para la nobleza. En Castilla había dos audiencias: la Chancillería de Valladolid juzgaba todos los delitos al norte del Sistema Central, y la Chancillería de Granada, para el resto. En Aragón había una audiencia para cada uno de los reinos, pero allí los señores conservaban gran parte de sus atribuciones judiciales. No llegaron a crear una legislación común para todos sus reinos.
Crearon un ejército permanente, financiado con los bienes procedentes de las órdenes militares. Se crean los famosos tercios que dominarán media Europa en el siglo XVI y que ahora se harían famosos en Italia con el Gran Capitán.

c) La unidad religiosa.

Para potenciar la unidad los RR. CC. vieron la conveniencia de que sólo existiera una religión y así actuaron duramente con las otras dos. En 1478 se crea la Inquisición con el objetivo de perseguir a los falsos conversos al cristianismo. En 1492 emitieron el decreto de expulsión de los judíos, una medida que tendría graves consecuencias económicas. Los judíos que salieron de España se llamaban sefardíes (de Sefarad, España en hebreo) y se asentaron en el norte de África, Grecia, Turquía… manteniendo todavía el español del siglo XV como lengua. Con los mudéjares (musulmanes que vivían en territorio cristiano tras la conquista) se pasó de una política de aceptación a una de intolerancia personificada por el cardenal Cisneros que les puso en la tesitura de convertirse al cristianismo o emigrar. Muchos emigraron al norte de África y los que se quedaron se convirtieron (moriscos), pero serían expulsados definitivamente en 1609.

d) Política territorial.

Los Reyes Católicos conquistaron el reino de Granada (1492), y años después, muerta ya Isabel, Fernando incorporó el reino de Navarra (1512). Sólo faltaba Portugal, al que los reyes trataron de incorporar, sin éxito, por medio de matrimonios concertados.
Fuera de la península Ibérica, las tropas castellanas conquistaron el reino de Nápoles (1504), y varias plazas en el norte de África. Se incorporaron las islas Canarias, y se inició, con el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón, el dominio de lo que será la América española.

CONCLUSIÓN.

Con los Reyes Católicos, por tanto, no se produjo una unión de las Coronas de Castilla y Aragón. Cada una de ellas mantuvo sus leyes, instituciones y monedas, y continuaron las aduanas en las zonas limítrofes. Sin embargo, ambos reyes intervinieron, en distinta medida, en la gobernación castellana o aragonesa, y —lo que es más importante— en el futuro ambas coronas tendrán un mismo rey.
No se trataba sólo, por tanto, de la integración bajo un mismo rey de los territorios políticos de la Hispania romana; estaba surgiendo una gran potencia política mediterránea y atlántica, que en virtud de las vicisitudes sucesorias —y de la política matrimonial de los Reyes Católicos— pronto será también una potencia europea, cuando la vasta herencia de Castilla y Aragón recaiga en Carlos I (1516-1556), heredero también, por línea paterna, de los Países Bajos, Luxemburgo y el Franco Condado, así como de los dominios patrimoniales de la Casa de Austria y del título imperial.