La Constitución Española de 1978: estructura y proceso de reforma.

Últimamente, la actualidad política hace múltiples referencias a la Constitución, a su necesidad o no de reforma, a la necesidad o no de mantenerse fiel a ella y seguir sus principios. ¿Pero qué principios la rigen? ¿Cómo es el sistema de gobierno que establece? ¿Se puede modificar la constitución? ¿Cómo? Son muchas las preguntas que se hacen los ciudadanos acerca de este tema, y por eso, he decidido intentar aclarar algunas cuestiones.

1.- Estructura de la Constitución de 1978.

La Constitución de 1978 consta de diez Títulos más uno preliminar, un preámbulo y varias disposiciones. Los títulos se subdividen a su vez en Capítulos y Secciones, y todos ellos suman en total 169 Artículos, que en ocasiones, se dividen en distintos apartados.

Podemos dividirla en dos partes. La primera parte es la parte dogmática, donde se recoge la ideosincrasia y los principios constitucionales. Esta parte dogmática la forman:

  • el Preámbulo: en el cual se expresa la voluntad de la Nación española de crear una constitución, un Estado de Derecho y una democracia.
  • Título Preliminar: que abarca los artículos del 1 al 9  y establece la soberanía nacional, la monarquía parlamentaria y aclara asuntos generales como la lengua, bandera, capital, etc.
  • Título I:incluye desde el artículo 10 al 55, en los que desarrolla la carta de Derechos y Libertades de los españoles, dividida en varios capítulos y secciones, que son las siguientes:“De los Derechos y Deberes Fundamentales”
    • Cap. I— Derechos de los españoles y extranjeros
    • Cap. II— Derechos y Libertades
      • Sección 1ª— Derechos fundamentales y libertades públicas
      • Sección 2ª— Derechos y Deberes de los Ciudadanos
    • Cap. III— Principios rectores de la política social y económica
    • Cap. IV— Garantías de Libertades y Derechos
    • Cap. V— Suspensión de Derechos y Libertades

La segunda parte es la parte orgánica, donde se explica la división de poderes (siguiendo el modelo tripartito de Montesquieu y la organización territorial y administrativa del Estado. La parte orgánica la forman:

  • los Títulos del II al X:incluye los artículos desde el 56 hasta el 169, último de la constitución.
    • Título II: art. 56-65 — “De la Corona” establece las normas que rigen a la monarquía en España.
    • Título III: art. 66-96— “De las Cortes Generales” que sustentan el poder legislativo (hacer las leyes)  y se dividen en Congreso de los Diputados y Senado, estableciendo por tanto un sistema bicameral.
    • Título IV: art 97-107 — “Del Gobierno y la Administración” que ejerce el poder ejecutivo, y por tanto, se ocupa de hacer cumplir las leyes.
    • Título V: art. 108-116— “De las Relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales” que explica la interacción entre el poder ejecutivo y el legislativo.
    • Título VI: art. 117-127— “Del poder judicial” que es el tercer poder, y se encarga de juzgar el cumplimiento de las leyes impartiendo justicia.

  • Título VII: art. 128-136 — “De la Economía y Hacienda” regula el sistema económico y tributario (los impuestos) en España.
  • Título VIII: art. 137-158 — “De la organización territorial del estado” en nuestro caso, España se organiza en Comunidades Autónomas, que es un sistema intermedio entre un Estado centralista y un Estado Federal. También reconoce el poder local de los municipios a través de los Ayuntamientos. No habla en absoluto sobre las provincias (que son reconocidas luego en los Estatutos Autonómicos) ni las comarcas (son son entidades geográficas, no políticas ni administrativas).
  • Título IX: art. 159-165 — “Del Tribunal Constitucional” que es nombrado por las Cortes y por el gobierno, pero es independiente de éstos (o eso se supone) y vela por el cumplimiento de la Constitución.
  • Título X: art. 165-169 — “De la reforma constitucional” establece los procedimientos para la reforma total o parcial de la Constitución. Hay distintos procesos según el Título o Capítulo o Sección a la que afecte.
  • las 4 disposiciones adicionales (reconociendo el sistema foral y el gobierno canario), las 9 transitorias (sobre situaciones especiales en la ordenación del territorio, la provisionalidad de las Cortes constituyentes, etc.), una derogatoria (que elimina la Ley para la Reforma Política de 1977 que hizo posible la actual constitución y las Leyes Fundamentales del Franquismo, así como cualquier otra que contradiga lo establecido por la Constitución) y una final, sobre la entrada en vigor de la Constitución.

2.- Proceso de reforma:

Uno de los aspectos más desconocidos de la Constitución es su proceso de reforma. Entre otras cosas, su propia complejidad hace que el desconocimiento sea aún mayor. ¿Por qué es importante que la Constitución se pueda reformar? Porque sólo una constitución flexible es duradera y sólo una Constitución duradera garantiza la estabilidad del Estado. Si cada vez que el pueblo quisiera cambiar algún aspecto de la Constitución, ésta no tuviera vías para hacerlo, habría que tirarla abajo y volver a hacer otra. En esos periodos “aconstitucionales”, la situación política es aún más delicada. Por otra parte, si la Constitución fuera extremadamente flexible (fácil de cambiar) cada vez que gobernara un partido político cambiaría la constitución, como sucede con las leyes; y también esto provoca inestabilidad.

Veamos cómo se puede reformar nuestra Constitución. La iniciativa de reforma de la Constitución es de Gobierno, Parlamento nacional o Parlamento Autonómico. Los procedimientos pueden ser:

    • ORDINARIO: (art. 167)  Esta es, en teoría, la forma “fácil”. Se aplica a la mayor parte de la Constitución.
  1. ¿Cuál es el procedimiento?
    1. Debe ser aprobado por mayoría de 3 /5 del Congreso y el Senado.
    2. Si no hay acuerdo en la aprobación o denegación de las dos cámaras, se forma una Comisión entre diputados y senadores que redacta un nuevo texto y se vuelve a votar por Congreso y Senado.
    3. Si 1/10 del Congreso o del Senado lo solicitan, se puede convocar un referéndum para ratificar su aprobación. Dicho referéndum no es obligatorio.
    • AGRAVADO: (art. 168).  Se aplica cuando afecta a alguna de las partes principales de la Constitución o la totalidad de la misma, haciendo el proceso aún más difícil.
  1. ¿Cuáles son esas partes más importantes? 
    1. Título Preliminar que ya hemos dicho más arriba que se trata de los aspectos principales de la Constitución como sistema de gobierno, lenguas, bandera, etc.
    2. Título I, capítulo 2º, sección 1ª. Derechos fundamentales y Libertades públicas.
    3. Título II. la Corona, salvaguarda así su papel en el Estado.
  2. ¿Cómo se procede en este caso?
    1. Se debe aprobar por mayoría de 2/3 de cada cámara (Congreso y Senado)
    2. A continuación se disuelven las Cortes y se convocan elecciones.
    3. las nuevas Cortes lo deben aprobar otra vez por mayoría de 2/3.
    4. Luego se somete a referéndum para su ratificación. Este referéndum sí es obligatorio.
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Las pinturas de San Isidoro de León.

Las pinturas del Panteón Real  de San Isidoro han sido denominadas “La capilla sixtina del románico”, debido a su calidad y a su buen estado de conservación.

 El panteón se ubica en lo que fue el nártex de la Iglesia de san Isidoro y debe su nombre a que allí fueron enterrados 33 miembros de la Corte leonesa. Las seis bóvedas que cubren este espacio están decoradas con pinturas murales sobre fondo blanco. Podemos dividir todas las escenas mediante tres temáticas: la natividad, la pasión y la resurrección de Cristo.

    • Dentro de la Natividad encontramos: La Anunciación a los Pastores, donde destaca el naturalismo de la representación, incluyendo flora y fauna propia del monte leonés (cabras, ovejas, un mastín leonés, hojas de roble, bellotas, etc.). La Anunciación y la Visitación se encuentran a continuación, seguidas de la Huída a Egipto y la degolllación de los inocentes, con el rey Herodes sentado en su trono en el centro de la escena.

Anunciación de los Pastores. San Isidoro (León)

Anunciación. San Isidoro (León)

    • En la Pasión encontramos: La última cena y varias escena de la Pasión y Crucifixión.

La última cena. San Isidoro (León)

    • En la Resurrección vemos: la glorificación de Cristo como se explica en el Apocalipsis de San Juan, la entronización del año (el famoso calendario agrícola) que demuestra que Dios está presente en cada momento (Cronocrator) y el Pantocratorcon la representación de Dios con poder sobre todas las cosas. En él apreciamos a Cristo en Majestad (Maiestas Domini) sobre el arco iris envuelto en la mandorla mística y con las letras griegas alfa y omega en representación del principio y fin de todas las cosas. Con una mano bendice utilizando tres dedos (símbolo de la Trinidad) y con la otra sostiene el libro con la inscripción “Ego sum lux mundi”. Alrededor está el Tetramorfos (los cuatro evangelistas con sus nombres  -El ángel: Mateo; El león: Marcos; El toro: Lucas; El águila: Juan –  ).

Pantocrátor.

Calendario agrícola.

El calendario Agrícola.

El calendario agrícola se desarrolla en el intradós del arco y es la obra más conocida del Panteón:

  • Enero es Jano bifronte, que inicio el año nuevo y cierra el año viejo, simbolizado por dos puertas.
  •  Febrero es un anciano calentando el fuego porque es un mes frío.
  • Marzo es la poda de las vides.
  • Abril es un personaje que planta dos árboles.
  • Mayo es el mes de la guerra por lo que vemos a un personaje montando a caballo para ir a la batalla.
  • Junio es el mes de la siega, y vemos a un labrador segando la cebada.
  • Julio es un labrador segando el trigo.
  • Agosto es un labrador que maja la mies.
  • Septiembre es el mes de la vendimia.
  • Octubre es un hombre dando bellotas a los cerdos.
  • Noviembre es el mes de la matanza.
  • Diciembre es un personaje sentado a la mesa junto al fuego, celebrando la natividad.

La Guerra de sucesión española

Ya hablé en un artículo anterior sobre los Austrias en España, también conocidos como la “monarquía hispánica“. Y ahora me gustaría continuar con la historia para explicar cómo se acaba esta dinastía, y cómo le sucederá en el poder la dinastía Borbón, que permanece en nuestro país hasta la actualidad (con un paréntesis importante desde 1930 hasta 1975).

Todo comenzó cuando reinaba en España el último de los Austrias, Carlos II (1665-1700), un rey cuyas acciones más significativas fueron la pérdida de Portugal como territorio español y el hecho de no dejar descendencia. No es gran cosa, vamos. Eso sí, tuvo el detalle de morir con el cambio de siglo para que nos resultara más fácil recordarle y peridizar nuestra historia. Sarcasmo aparte, hizo testamento en el que dejó como legítimo heredero al Duque d’Anjou, de nombre Felipe y emparentado con los borbones franceses. La cosa no gustó en territorio nacional, ya que los nobles castellanos preveían que iba a implantar el modelo centralista francés – el absolutismo- y les iba a recortar poderes. Los catalanes y levantinos, en general y sin distinción de clases, tampoco lo vieron con buenos ojos y empezaron una revuelta a favor de otro candidato: el archiduque Carlos, emparentado con el trono austríaco. Así empieza un enfrentamiento nacional que cobra tinetes de guerra civil.

Sin embargo, las potencias europeas no se van a quedar al margen, y convirtieron el enfrentamiento nacional en una guerra internacional. Francia apoyó al Borbón, y Austria, al archiduque como era de esperar. Gran Bretaña, recelosa de que las monarquías española y francesa se uniesen en la misma dinastía apoyó al austríaco y Holanda le siguió los pasos. Todo marchaba sin cambios en una larga guerra con paridad de fuerzas hasta que en 1713 muere maximiliano de Austria y le deja el trono al susodicho archiduque Carlos. Aquí cambia el cuento, especialmente para los ingleses. Obviamente no les gustaba la idea de dos monarquías unidas por una dinastía (España y Francia), pero le gustaba mucho menos que un mismo monarca gobernara dos de los países más importantes del momento (España y el Imperio Alemán). De esta forma, donde dijo digo, dice Diego, y decide firmar la paz y estar del lado del francés, por legítimo y conveniente. Holanda de nuevo, ve la conveniencia de este armisticio y se une al acuerdo.

De esta forma se firma el tratado de Utrecht (1713) y el de Rastaad (1714) por los cuales, España pierde muchos de sus territorios europeos en favor del candidato austríaco y Gran Bretaña se lleva un pellizco para compensar sus disgustos. A partir de aquí, no queda nada del Imperio español en el que nunca se ponía el sol (excepto las colonias americanas que deberán esperar un siglo para independizarse).

Pero aún quedaba trabajo por hacer, en la nación aún había territorios que apaciguar, como Cataluña y Mallorca, que nos resistieron demasiado tiempo (hasta 1715). Como recompensa, Felipe d’Anjou, ya coronado como Felipe V de Borbón, firmó los “Decretos de Nueva planta“por los cuales quitaba a los levantinos los derechos de instituciones propias, la lengua catalana y otras prerrogaticas, en pro de la “unidad nacional”.

A partir de este momento, Felipe V y su sucesor Ferando VI van a implantar un sistema centralizado y absolutista a imitación del modelo francés en el gobierno de España. Sin embargo, este modelo no tendrá mucha perdurabilidad ya que  en la segunda mitad del siglo XVIII destacará otro borbón, Carlos III que aplicó en España las ideas ilustradas y llevó a cabo un reformismo borbónico que sustituyó al anterior régimen absolutista.

Las leyes fundamentales del Franquismo

Desde tiempos de Isabel II, era costumbre generalizada que cualquier régimen en España, fuese del signo político que fuese, tuviese una constitución. Sin embargo, para Francisco Franco, Generalísimo de los ejércitos y Caudillo de España, todo eso no era más que una patraña. Así, inventó un nuevo sistema. Algunos usaron eufemismos como “constitución abierta” o “constitución fragmentada” para referirse a los actos legislativos del Dictador. Nada parecido; fueron una serie de leyes inconexas y diseminadas a lo largo de toda la Dictadura (la primera en 1938 -aún en plena Guerra Civil- y la última en 1967). A este conjunto de leyes se les conoce como “Leyes Fundamentales“.

  • Fuero  del Trabajo de 1938. Recibe influencia de la Carta del Lavoro -aprobada por Mussolini en 1927-. Articulaba las relaciones laborales y económicas. Se establecen límites para la jornada laboral o las retribuciones mínimas, pero todas estas concesiones estaban supeditadas al interés de la nación. Se debatió mucho sobre le sistema económico, que al final decidieron que fuera el capitalista, sin los “defectos” del liberalismo, es decir, que se prohibieron los sindicatos. El único sindicato permitido fue entregado a la Falange y era además obligatorio.

  • Ley Constitutiva de las Cortes de 1942. Con el posible triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial a la vista y la consiguiente caída de los regímenes fascistas, Franco hace un intento de aparentar legitimidad y representatividad, creando unas Cortes con más de 500 procuradores, algunos de ellos (medio centenar) elegidos directamente por el Dictador. Estas Cortes no tenían inicativa parlamentaria, por lo que se limitaban a aprobar lo que presentaba el poder ejecutivo.
  • Fuero de los Españoles de 1945. Al igual que en el caso anterior, con esta ley se intenta aparentar democratización del régimen a los aliados, ya reunidos en Potsdam para decidir sobre le futuro de Alemania. Para ello,  fijan los derechos y deberes de los españoles, centrándose especialmente en estos últimos:  los deberes. Se configura así un Estado autoriatario y confesional con derechos sólo disfrutables para quienes apoyaban al régimen.
  • Ley del Referéndum Nacional de 1945. Se establece el uso del referéndum para asuntos importantes como medio para camuflar la inexistencia del derecho a voto en e l Estado y dentro de esta misma política de limpiar su imagen ante las potencias extranjeras. Fue de vital importancia su existencia para el paso a la democracia tras la muerte de Franco, pues Juan Carlos I se valió de los mecanismos que le prestaba el Franquismo para llevar a cabo la Transición Democrática.
  • Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947. Tras casi diez años de gobierno se plantean qué sucederá cuando la figura de Franco  no esté en el poder, dado que es la personalidad del Generalísimo la que impregna todo el sistema político. Para empezar aclaran algunos términos como que Franco es nombrado  Jefe de Estado vitalicio y que el estado español es un Reino, debido a su tradición histórica. Se crea el Consejo del Reino y el Consejo de Regencia. Además reconocen el derecho de Franco  de designar a su sucesor. Lo natural hubiera sido designar a Juan de Borbón sucesor, ya que era el descendiente del anterior rey Alfonso XIII, sin embargo, el hecho de que éste se mostrara contrario al régimen en el Manifiesto de Lausana (1945) dificultó esa posibilidad. El ministro Carrero Blanco informó a don Juan de que sería rey de España cuando don Francisco Franco lo viera conveniente, y siempre y cuando fuese de la España del Movimiento Nacional, católica, anticomunista y antiliberal. Se decidió que la ley fuera aprobada por referendum, que con un claro pucherazo dió la victoria al sí con un 89%.
  • Ley de Principios del Movimiento Nacional de 1958.  Impone los principios del Régimen, basados en familia, patriay religión. Obliga a los funcionarios públicos a jurar las leyes fundamentales y, en la práctica, no tuvo mayor relevancia. Su mayor objetivo era frenar algunas discrepancias políticas que habían surgido hacia 1957. Se aprobó sin la deliberación previa de las Cortes.
  • Ley Orgánica del Estado de 1967. Tras unos años sin redactar nuevas leyes, se intenta mandar un mensaje de actualización política del régimen a Europa, que empezaba a llenar nuestras playas de turistas. El objetivo de esta ley era aunar algunos aspectos de las leyes anteriores y eliminar las connotaciones totalitaristas del régimen. Separa los cargos de Jefe de Estado y Jefe de gobierno, aunque no se hizo materialmente hasta 1973 cuando fue nombrado Carrero Blanco y al ser asesinado por ETA, por Arias Navarro – quien dijo la mítica frase “Españoles, Franco ha muerto”. Además aumentó el número de diputados en las Cortes y contempló la posibilidad de crear asociaciones políticas. Todo estos adelantos son el reflejo de la política llevada a cabo por los tecnócratas, en la tercera y última  fase política del régimen franquista.

A la muerte de Franco, y como ya hemos comentado más arriba, Juan Carlos I de Borbón, el designado como sucesor legal de franco se valió de los instrumentos creados por éste para transformar el Régimen Nacional por una Democracia Parlamentaria y Monárquica. Por ello, hay una última ley fundamental que sigue a las siete enumeradas anteriormente, pero que no fue proclamada por Franco, sino por Juan Carlos I  con ayuda de políticos de gran envergadura, como Adolfo Suárez.

  • Ley para la Reforma Política de 1977. Fue sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976, aprobada con un 80% de votos a favor y con una participación del 77%. Esta ley tenía el difícil trabjo de posibilitar el cambio en España, en condiciones de paz y con una aceptación por parte de todos los bandos. Finalmente, y de forma orgullosa – si se me permite la opinión- podemos afirmar que lo consiguió, gracias a una sociedad, la española, cansada de enfrentamientos y derramamientos de sangre entre hermanos.