TICs y Educación: ahora con formularios online.

He ideado una nueva forma de evaluar a los alumnos. Voy a utilizar la herramienta de Google Forms. A través de ella puedo utilizar formularios de diferente tipo (preguntas de opción múltiple, verdadero o falso, preguntas de respuesta corta, etc.), compartirlos, y esperar sus respuestas que me llegarán a un gráfico estadístico.

Además yo le voy a dar una vuelta de tuerca: son ellos los que van a crear las preguntas, y son ellos los que las van a responder (las de todos sus compañeros) De esta forma podemos:

  • Trabajar colaborativamente, interactuar entre iguales.
  • Utilizar las TIC.
  • Aprender los contenidos conceptuales del tema.
  • Aprender a realizar preguntas, no sólo a responderlas.
  • Desarrollar la creatividad: utilizando diferentes fondos, colores, etc.

Por tanto, me parece una forma de aprender divertida y motivadora para ellos.

Os dejo la pregunta de muestra que les he enviado yo a ellos:

Y en este enlace podéis ver los trabajos de los alumnos.

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¿Cómo es el examen de acceso a la universidad de Historia de España?

Ya sabéis que el modelo ha cambiado, así que según los modelos de 2010 (junio y septiembre) podemos decir que los exámenes de selectvidad para la materia de Historia de España (ahora optativa con Historia de la Filososfía) constan de las siguientes cuestiones:

BAREMO DEL EXAMEN:

1. Describe el tipo de fuentes utilizadas (1 punto).
2. Identifica las ideas principales de los textos, situándolo en su contexto histórico y en el núcleo temático correspondiente (2´5 puntos).
3. Explica, a grandes rasgos, los conceptos “x” y “z” (2 puntos).
4. Describe el tema de la etapa x. Utiliza para ello los textos a comentar (2,5 puntos). Desarrolla brevemente el “tema trasversal” (2 puntos).

Así que ya sabéis: “valor y al toro”

Joaquín Costa: regeneracionista español

El 8 de febrero se conmemora el centenario de la muerte de Joaquín Costa, uno de los grandes pensadores de la España contemporánea. Este aragonés nació e 1846 y murió en 1911, un 8 de febrero, concretamente. Este personaje  está en auge en los últimos tiempos no sólo por el centenario de su fallecimiento, sino también por las ideas que defendía, de profundo calado en la actualidad. Podemos decir que básicamente era un pesimista, alguien que pensaba que España estaba en el peor momento de su historia en el contexto del “desastre del 98”. Hay muchos que hoy se empeñan en pensar lo mismo.

Hemos de conocer el contexto en el que se desarrolló la vida de Costa para entender el pensamiento del mismo. Su madurez llegó en los tiempos del Sexenio revolucionario y la Restauración, y en este periodo (finales del siglo XIX y principios del siglo XX),  atacó sistemáticamente al sistema de turno de partidos impuesto por el conservador Cánovas del Castillo, con el cual, según Costa, se imponía un gobierno oligárquico en el que se establecía “el gobierno de los peores“. La crisis económica por la que atravesaba España en el último tercio del siglo XIX y la sufrida derrota contra EEUU en la guerra de Cuba, por la cual, España perdía sus últimas posesiones terrioriales, hicieron mella en el pensador.

Joaquín Costa se dedicó a criticar duramente el sistema caciquil y de pucherazo en las elecciones, buscando una España renovada, regenerada. Así, se alzó como la principal voz del regeneracionismo en España. Comparando a la sociedad española con un organismo vivo, Costa decretó que era necesario un “cirujano de hierro” que extrayese de ese cuerpo enfermo que era España todos los males necesarios, como si de una metástasis se tratara.   España estaba tan enferma que no podía solucionarse la situación con paños calientes, sino con una remodelación total del sistema y la sociedad.

De hecho, las críticas iban también hacia los propios españoles, ciudadanos de a pie, a los que acusaba de ser una raza débil, cuya tradicional costumbre de hacer la siesta servía de metáfora. Marcial Pons (historiador) lo explica así: “Esta España sestea permanentemente porque no sabe, ni quiere, ni puede hacer otra cosa“. Costa pedía una España nueva, para lo cual se basaba en un lema: “Escuela y despensa“, afirmando que con tener a la población alimentada y educada se harían grandes adelantos.

No podemos negar que lo de la despensa lo hemos conseguido. Se acabaron los grandes hambrunas en España, y no hay más que ver los graves problemas de obesidad que vemos entre los más pequeños, algo impensable en época franquista. Lo de la escuela es un tema aparte, ya que hasta que nuestros políticos no consigan un pacto realmente serio en Educación; hasta que no haya una flexibilidad  del sistema educativo; hasta que maestros y profesores no tengan claro que estamos dando educación para todos, y no sólo para las élites (intelectuales o económicas); hasta que los padres asuman que la educación empieza en casa; y hasta que no veamos que el descuido de la Educación ahora puede acarrear graves gastos en el futuro, no habremos cumplido este propósito.

Educación y redes sociales

Últimamente no se habla de otra cosa: redes sociales. Y creo que a estas alturas hay pocos usuarios de internet que no se manejen ya con una varias de estas redes.  Yo confieso que vivo bastante pendiente de ellas, y probado al menos cuatro. También aclaro que algunas las he abandonado, sino no tendría tiempo para la vida no-virtual. Este empeño por probar redes sociales se debe a que intentaba buscarle el beneficio para el aula. Veía muchas ventajas, pero me preocupaba el tema de la privacidad y de la minoría de edad de los alumnos/as. Finalmente he dado con una red segura, expresamente creada para el mundo de la educación, con lo cual no hace falta adpatarla. Se trata de Edmodo, una red social destinada a la educación para profesores y alumnos/as.

Entre sus características destaca la segregación de los usuarios diferenciando entre la condición de profesores (creadores y líderes de grupos) y alumnos/as (seguidores de los grupos que el profesor administra). Además el profesor puede crear varios grupos, de forma que divida a sus alumnos/as por clases o cursos, y decide lo que compartir con cada uno de ellos. Y por supuesto, es gratis y está disponible en español.

Las funciones de esta red social pueden ser muchas. En primer lugar, se pueden dejar mensajes, comentarios o aclaraciones de cualquier tipo (“recordatorio: el viernes que viene hay examen”). También se pueden subir archivos de diferente tipo (pdf, power-point, jpg, word, etc. ) que alumno/a puede encontrar reunidos en la página. Yo antes los enviaba por e-mail, pero luego siempre alguien te pedía que lo reenviaras porque se le había perdido entre una “marabunta” de mensajes desordenados. Ahora, saben donde buscarlo de forma directa. Hay otras aplicaciones útiles como subir enlaces, hacer encuestas, suscripciones, acceso móvil, etc. Otra función es que puedes introducir las calificaciones de los alumnos/as para que las puedan consultar ahí y puedes colocar eventos en un calendario compartido (en el que pones los días de fiesta, las actividades extraescolares, exámenes, entrega de trabajos, etc.). Además, tienes la opción de charlar con los alumnos/as para hacer tutorías virtuales y aclarar sus dudas en cualquier momento.

En definitiva, lo que permite Edmodo como red social es compartir todo tipo de contenidos con los alumnos/as, de forma que el aula “salga” del centro educativo y no quede encerrada entre cuatro paredes. En mi opinión es una manera muy completa de educar, que favorece una relación positiva entre profesor-alumno y mantiene al mismo tiempo la privacidad de cada uno.

He intentado explicarlo de la mejor manera posible para que sea fácilmente comprensible, pero en cualquier caso, su interfaz es tan sencilla y clara que de forma intuitiva cualquiera puede ser capaz de usarlo con el primer intento. Para quien no se atreva, dejo este tutorial de  Educared. Lo que pretendo, en definitiva, con este artículo, es animar a los profesores a valerse de esta herramienta para su actividad cotidiana, como un instrumento más que ayude al resto de elementos que use en el aula, sean medios tradicionales o nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC).