Las leyes fundamentales del Franquismo

Desde tiempos de Isabel II, era costumbre generalizada que cualquier régimen en España, fuese del signo político que fuese, tuviese una constitución. Sin embargo, para Francisco Franco, Generalísimo de los ejércitos y Caudillo de España, todo eso no era más que una patraña. Así, inventó un nuevo sistema. Algunos usaron eufemismos como “constitución abierta” o “constitución fragmentada” para referirse a los actos legislativos del Dictador. Nada parecido; fueron una serie de leyes inconexas y diseminadas a lo largo de toda la Dictadura (la primera en 1938 -aún en plena Guerra Civil- y la última en 1967). A este conjunto de leyes se les conoce como “Leyes Fundamentales“.

  • Fuero  del Trabajo de 1938. Recibe influencia de la Carta del Lavoro -aprobada por Mussolini en 1927-. Articulaba las relaciones laborales y económicas. Se establecen límites para la jornada laboral o las retribuciones mínimas, pero todas estas concesiones estaban supeditadas al interés de la nación. Se debatió mucho sobre le sistema económico, que al final decidieron que fuera el capitalista, sin los “defectos” del liberalismo, es decir, que se prohibieron los sindicatos. El único sindicato permitido fue entregado a la Falange y era además obligatorio.

  • Ley Constitutiva de las Cortes de 1942. Con el posible triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial a la vista y la consiguiente caída de los regímenes fascistas, Franco hace un intento de aparentar legitimidad y representatividad, creando unas Cortes con más de 500 procuradores, algunos de ellos (medio centenar) elegidos directamente por el Dictador. Estas Cortes no tenían inicativa parlamentaria, por lo que se limitaban a aprobar lo que presentaba el poder ejecutivo.
  • Fuero de los Españoles de 1945. Al igual que en el caso anterior, con esta ley se intenta aparentar democratización del régimen a los aliados, ya reunidos en Potsdam para decidir sobre le futuro de Alemania. Para ello,  fijan los derechos y deberes de los españoles, centrándose especialmente en estos últimos:  los deberes. Se configura así un Estado autoriatario y confesional con derechos sólo disfrutables para quienes apoyaban al régimen.
  • Ley del Referéndum Nacional de 1945. Se establece el uso del referéndum para asuntos importantes como medio para camuflar la inexistencia del derecho a voto en e l Estado y dentro de esta misma política de limpiar su imagen ante las potencias extranjeras. Fue de vital importancia su existencia para el paso a la democracia tras la muerte de Franco, pues Juan Carlos I se valió de los mecanismos que le prestaba el Franquismo para llevar a cabo la Transición Democrática.
  • Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947. Tras casi diez años de gobierno se plantean qué sucederá cuando la figura de Franco  no esté en el poder, dado que es la personalidad del Generalísimo la que impregna todo el sistema político. Para empezar aclaran algunos términos como que Franco es nombrado  Jefe de Estado vitalicio y que el estado español es un Reino, debido a su tradición histórica. Se crea el Consejo del Reino y el Consejo de Regencia. Además reconocen el derecho de Franco  de designar a su sucesor. Lo natural hubiera sido designar a Juan de Borbón sucesor, ya que era el descendiente del anterior rey Alfonso XIII, sin embargo, el hecho de que éste se mostrara contrario al régimen en el Manifiesto de Lausana (1945) dificultó esa posibilidad. El ministro Carrero Blanco informó a don Juan de que sería rey de España cuando don Francisco Franco lo viera conveniente, y siempre y cuando fuese de la España del Movimiento Nacional, católica, anticomunista y antiliberal. Se decidió que la ley fuera aprobada por referendum, que con un claro pucherazo dió la victoria al sí con un 89%.
  • Ley de Principios del Movimiento Nacional de 1958.  Impone los principios del Régimen, basados en familia, patriay religión. Obliga a los funcionarios públicos a jurar las leyes fundamentales y, en la práctica, no tuvo mayor relevancia. Su mayor objetivo era frenar algunas discrepancias políticas que habían surgido hacia 1957. Se aprobó sin la deliberación previa de las Cortes.
  • Ley Orgánica del Estado de 1967. Tras unos años sin redactar nuevas leyes, se intenta mandar un mensaje de actualización política del régimen a Europa, que empezaba a llenar nuestras playas de turistas. El objetivo de esta ley era aunar algunos aspectos de las leyes anteriores y eliminar las connotaciones totalitaristas del régimen. Separa los cargos de Jefe de Estado y Jefe de gobierno, aunque no se hizo materialmente hasta 1973 cuando fue nombrado Carrero Blanco y al ser asesinado por ETA, por Arias Navarro – quien dijo la mítica frase “Españoles, Franco ha muerto”. Además aumentó el número de diputados en las Cortes y contempló la posibilidad de crear asociaciones políticas. Todo estos adelantos son el reflejo de la política llevada a cabo por los tecnócratas, en la tercera y última  fase política del régimen franquista.

A la muerte de Franco, y como ya hemos comentado más arriba, Juan Carlos I de Borbón, el designado como sucesor legal de franco se valió de los instrumentos creados por éste para transformar el Régimen Nacional por una Democracia Parlamentaria y Monárquica. Por ello, hay una última ley fundamental que sigue a las siete enumeradas anteriormente, pero que no fue proclamada por Franco, sino por Juan Carlos I  con ayuda de políticos de gran envergadura, como Adolfo Suárez.

  • Ley para la Reforma Política de 1977. Fue sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976, aprobada con un 80% de votos a favor y con una participación del 77%. Esta ley tenía el difícil trabjo de posibilitar el cambio en España, en condiciones de paz y con una aceptación por parte de todos los bandos. Finalmente, y de forma orgullosa – si se me permite la opinión- podemos afirmar que lo consiguió, gracias a una sociedad, la española, cansada de enfrentamientos y derramamientos de sangre entre hermanos.

Las profesoras en tiempos difíciles

He aquí un contrato real de una maestra de escuela en 1923. así me explico por qué ha legado hasta la actualidad esa imagen de la maestra como persona decente y respetable. Afortunadamente, las cosas han cambiado mucho en estos noventa años. Es chocante pensar que se trata de un acuerdo de principios del siglo XX, pero tened en cuenta que España estaba en esos momentos bajo la recién iniciada Dictadura de Primo de Rivera.

Contrato de Maestras en 1923


Este es un acuerdo entre la señorita ……………………………………………… maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela ………………………………………………… por el cual la señorita ………………………………. acuerda impartir clases durante un período de ocho meses a partir del …………………………. de septiembre de 1923. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita …………………………………… la cantidad de (*75) mensuales.

La señorita ……………….. acuerda:

1. No casarse. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2. No andar en compañía de hombres.

3. Estar en su casa entre las 8.00 de la tarde y las 6.00 de la mañana, a menos que sea para atender función escolar.

4. No pasearse por heladerías del centro de la ciudad.

5. No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.

6. No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

7. No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuenta a la maestra bebiendo cerveza, vino y whisky.

8. No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excpeto su hermano o su padre.

9. No vestir ropas de colores brillantes.

10. No teñirse el pelo.

11. Usar al menos dos enaguas.

12. No usar vestidos que queden a más de cinco centímetro por encima de los tobillos.

13. Mantener limpia el aula:

a) Barrer el suelo al menos una vez al día.

b) Fregar el suelo del aula al menos una vez a la semana con agua caliente.

c) Limpiar la pizarra al menos una vez al día.

d) Encender fuego a las 7.00, de modo que la habitación esté caliente a las 8.00 cuando lleguen los niños.

14. No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.

En definitiva, la señorita ejercía unas funciones híbridas entre monja, pedagoga y “chacha” bastante peculiares.

Una auténtica pena que no sigamos manteniendo nuestras tradiciones, ¿verdad?