Don Juan Tenorio

Don Juan Tenorio es una de las obras cumbre de la literatura dramática española, que ha trascendido a la cultura popular como la figura de un ligón, un hombre que busca continuamente el amor de las mujeres sin importarle los medios que usa para ello. Muchas versiones se han hecho de esta obra, muchísimas. Pero la que ahora nos interesa es la que escribió don José Zorrilla, dramaturgo español del siglo XIX encuadrado en el movimiento romántico.

Este vallisoletano vivió entre 1817 y 1893 y fue muy prolífico en sus obras. De ellas podemos destacar las leyendas en verso de “A buen juez, mejor testigo” y el drama “El zapatero y el rey”. Fue coetáneo de otros dramaturgos como el duque de Rivas, Martínez de la Rosa o Juan Eugenio Hartzenburg.

En cuanto al que nos ocupa, Don Juan Tenorio, es un drama religioso-fantástico en dos partes. La obra se inspira en otra anterior de Tirso de Molina, llamada “El burlador de Sevilla y el convidado de piedra”, de 1630.

La obra está estructurada en dos partes:

La Primera Parte consta de cuatro actos, divididos en varias escenas, y transcurre en una sola noche:

Acto I, «Libertinaje y escándalo», con dieciséis escenas, se desarrolla principalmente en la hostería de Buttarelli.
Acto II, «Destreza», con doce escenas, se desarrolla principalmente en las calles frente a la casa de Doña Ana.
Acto III, «Profanación», con nueve escenas, se desarrolla principalmente en el convento.
Acto IV, «El Diablo a las puertas del Cielo», con once escenas, se desarrolla principalmente en la casa de Don Juan.

La Segunda Parte se divide en tres actos. Transcurre también en una sola noche, pero 5 años después de los sucesos de la primera parte:

Acto I, «La sombra de Doña Inés», con seis escenas, se desarrolla principalmente en un panteón y en el cementerio.
Acto II, «La estatua de Don Gonzalo», con cinco escenas, se desarrolla principalmente en la casa de Don Juan.
Acto III, «Misericordia de Dios, y Apoteosis del Amor», con cuatro escenas, incluyendo la última escena que sólo tiene un dialogo recitado por Don Juan en el cementerio con el que termina la obra.

El argumento es bien conocido, se trata de un joven don Luis de haberle ganado la apuesta que hicieron un año antes, por haber sido él quien más hombres ha matado y más mujeres ha conquistado. De esta manera, se embrabuconan y renuevan su apuesta, poniéndo en juego esta vez la mano de doña Inés, una novicia. Enterado el padre de ésta, don Gonzalo, hará lo posible para que este descarado no se salga con la suya, con tal mala suerte que muere en el intento en mano del propio don Juan. En la segunda parte de la obra, cinco años después, las imágenes de los muertos se le aparecen para amenazarle con el fuego eterno si no está arrepentido de todas sus fechorías.

En fin, una historia de pasiones y traiciones, muy entretenida y con la espectacularidad especial que dan siempre los difuntos en las historias de arrepentimiento. Recomendada.

PS: Os recuerdo que el 23 de abril es el día del libro y no está de más regalar a alguien un bonito ejemplar, o ¿por qué no? regalarse uno mismo.

El Día del Libro

Desde 1974 se estableció que el 23 de abril de todos los años sería el Día del Libro. Mucha gente aprovechará la ocasión para postear sobre Shakspeare y Cervantes, su autor favorito, el último libro que ha leído… Yo confieso haberme planteado todas esas opciones. Además del origen de la fiesta, su celebración en diferentes lugares de España o… el mundo. Sin embargo, finalmente, creo que he optado por algo diferente (a la par que sencillo). Pasen y vean.

El libro ha existido desde el mundo antiguo, pero sufrió una auténtica revolución con la llegada de la imprenta de tipos móviles. Dicen que fue Johanes Guttemberg el primero en hacerlo. al imprimir, ¿cómo no?, una biblia- que por cierto significa “libro” en griego. A partir de este momento, el clero y los intelectuales pudieron dejar de preocuparse y ocuparse en la conservación de los antiquísimos manuscritos que custodiaban y se pudo difundir toda la literatura existente con mucha más eficacia. De hecho, anteriormente, hubo libos a los que nadie podía acceder por su frágil estado. Los beneficios que produjo esta revolución los veremos en otra ocasión, ya que lo que hoy me interesa es plantear un debate que existe en nuestra sociedad desde hace algún tiempo a causa de otra revolución:

¿Va a acabar la costumbre lectora (si aún exise) de las personas a causa de la llegada de Internet? ¿O podemos entender que la llegada de este mounstro mediático va a sustituir los hábitos de lectura anteriores o incluso fomentarlos? ¿O puede incluso que ambas forma de leer puedan convivir entre los miembros de nuestra sociedad?

Señores:

Hoy dejo el debate abierto (yo tengo una opinión bastante clara) para que ustedes sean los que expresen sus opiniones, defendidas con argumenos y desde el respeto, en los comentarios.

Adelante.