Santa Maria del Fiore (Florencia): Il Duomo

Esta bella catedral fue durante muchos años mi favorita (ahora dudo entre varias más). Me cautivó de ella su simplicidad decorativa, pero su complejidad constructiva. Es la tercera catedral más grande del mundo (por detrás de San Pedro del Vaticano y San Pablo en Londres)- según su propia web, aunque en Wikipedia afirman que es la quinta (por detrás también de Sevilla y Milán), aunque en su época fue la más grande construida hasta el momento. Mide 153 m. de largo, 90 en el crucero, y desde el suelo hasta el final de la linterna mide otros 90 metros.

La primera piedra se puso en 1296 y se finalizó la obra en el año 1436, año de su consagración como templo católico.

Es un templo de cruz latina, dividido en tres naves por pilares fasciculados, con crucero poco pronunciado y ábside semicircular, que alberga  cuatro capillas radiales. Junto a ella, tenemos el Campanile, torre que completa el conjunto.

En cuanto al alzado, podemos decir que está dividida en dos cuerpos, el inferior más alto y con ventanas alargadas y el superior más estrecho y con decoración de óculos. Ambos cuerpos están recubiertos por mármoles de colores (blancos y verdes) que dan el colorido característico de esta catedral.

Sin embargo lo más destacado de esta es su impresionante cúpula. Tiene un diámetro de 45’5 metros, y se alza sobre un tambor octogonal en cuyos ocho paños presenta un óculo. La cúpula está construida con ladrillo anaranjado, igual que el resto de construcciones de la ciudad, y es la primera que no utiliza un refuerzo de madera.

Se utilizó para construirla un doble cascarón -emulando la forma del Panteón-, el interior de forma semiesférica y el exterior apuntado, los nervios que podemos apreciar en el exterior, le sirven de refuerzo, así como las pequeñas cúpulas que observamos en su base.

La cúpula se remata con una linterna de 16 metros de altura, que sigue los cánones de los templos circulares de la Antigua Roma (como el templo de las Vestales). Es la primera vez que una linterna se realiza de tan gran tamaño, dándole personalidad propia.

Su autor, es Phillippo Brunelleschi, que fue elegido gracias a un concurso de la Corporación de la Lana de Florencia, algo habitual en la época. Esta obra es considerada la primera obra renancentista, lo cual le da un puesto honorífico en la Historia del Arte.

Esta obra tiene por tanto, influencias romanas (linterna y cúpula) y usan los precedentes góticos (los nervios). Servirá asimismo de influencia para la posterior construcción de San Pedro de Vaticano, la reina de las catedrales.

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La mezquita islámica: esa gran desconocida

Mi intención con este post no es otra que “desoccidentalizar” la historia de la arquitectura que conocemos. Obviamente, los españoles sí estudiamos la arquitectura islámica en nuestros estudios obligatorios, pero ésta, generalmente, queda relegada a aquellos monumentos construidos por los seguidores de Alá en la península. Pero vayamos ya a lo que nos interesa en este artículo:

las mezquitas.

Dentro de una mezquita encontramos diferentes elementos. El principal, es el muro de la quibla que indica la dirección hacia la que los musulmanes deben dirigir su oración, La Meca. Para diferenciarla del resto de las paredes del templo se abre en ella un pequeño ábside o nicho llamado mihrab, similar al altar cristiano pero sin su contenido simbólico.
El resto de la sala de oración (haram) es un espacio techado indiferenciado, dividido en ocasiones por arquerías sobre columnas, paralelas o transversales al muro de la quibla. Esta disposición, heredada de las basílicas paleocristianas y transformada por el culto musulmán en la tipología conocida como mezquita hipóstila, evita las articulaciones espaciales jerarquizadas, características de sus antecesoras cristianas. Otra de las novedades de estas salas hipóstilas es su capacidad para crecer indefinidamente, como en el caso de la mezquita de Córdoba.

LA MEZQUITA

 

1.- Mihrab: nicho en dirección a la Meca.
2.- Qibla: muro del fondo.
3.- Maqsura: espacio acotado para el príncipe.
4.- Mimbar: púlpito de oración y sermón.
5.- Haram: sala de oración.
6.- Iwan: sala de recepción.
7.- Sahn: patio.
8.- Sabil: fuente de abluciones.
9.- Alminar: torre para llamar a la oración.

El patio o sahn, está rodeado de soportales que proporcionaban sombra a los fieles. A menudo cuenta con igual o mayor superficie que la zona cubierta. En algunos casos —como en las mezquitas de Córdoba o Sevilla— el sahn imitaba la configuración interior por medio de filas de naranjos alineados y a la misma distancia que las columnas de la sala adyacente. Además, en el patio solían aparecer dos elementos característicos:

  • la fuente para las abluciones (sabil)
  • la torre para llamar a la oración (el alminar o minarete)

Con el aumento de la congregación religiosa, debido a la gran extensión de la religión islámica a principios de la Edad Media, se instituye la llamada de un muecín, a viva voz, desde la cubierta más alta del edificio.

Debemos destacar dos casos de especial relevancia por su alminar. La mezquita de Samarra, de época abbasí es la única que cuenta con un minerete helicoidal exento; por su parte, la mezquita de El Cairo, construida por los fatimíes, presenta un alminar helicoidal en su interior.

Minarete helicoidal exento de Samarra

Minarete helicoidal en el interior de la mezquita de El Cairo

Otos elementos destacables son:

  • El mimbar o púlpito: Se utilizó por primera vez en la mezquita de Medina. Al principio se empleaba como estrado, pero pronto se convirtió en un verdadero púlpito para la predicación del imán.
  • La maqsura: Un espacio acotado por arquerías situado delante del mihrab y decorado con mayor riqueza. Su función era proteger a los gobernantes, especialmente después de que varios de los primeros califas fueran asesinados por la espalda durante la oración.

El iwan es un modelo formado por un patio central al que comunican los diversos iwanes o salas abovedadas que se abren a través de grandes arcos. Esta disposición tiene su origen en la arquitectura del Irán Sasánida y en las mezquitas Abasíes de Irak.

Uno de sus elementos arquitectónicos más característicos es el que veremos a continuación. Podemos decir que las cúpulas empleadas en esta arquitectura proceden de la arquitectura Sasánida y las tradiciones paleocristianas. Se da una progresiva sustitución de la cúpula sobre pechinas de influencia bizantina por la cúpula sobre trompas de influencia sasánida. Veamos diferentes ejemplos:
La primera mezquita construida se conoce con el nombre de cúpula de la Roca ubicada en Jerusalén, ya a finales del siglo VII.

El mausoleo de Bujoro del siglo X posee una cúpula sobre trompas, derivadas del Irán Sasánida en lugar de las tradicionales pechinas propias de la arquitectura bizantina. Bajo los otomanos las mezquitas se construyen siguiendo la tradición bizantina. De este modo, la mezquita de Selimiya (Solimán) del siglo XVI en Edirne (Turquía), posee una colosal cúpula precedida por un patio porticado, donde se multiplican las pequeñas cúpulas y semicúpulas.
La composición es similar a la de la basílica de Santa Sofía, que luego fue convertida en mezquita. Esta forma —que también se empleó en la mezquita de Solimán— influyó en el diseño de otras mezquitas de Oriente Próximo y la India.

Cupula de la Roca en Jerusalén
Mezquita de Solimán en Edirne

De los otros elementos constructivos destacan los arcos. Hay diferentes tipos:

  • Arco de herradura:
    • su origen se remonta al Imperio romano
    • Los visigodos de la península Ibérica lo emplean
    • Omeyas lo adaptaron para las construcciones musulmanas
  • Arco apuntado:
    • de origen sirio-romano
    • también recogido por la dinastía Omeya,
    • se difundió por el califato de Bagdad.
    • Desde allí se transmitió hacia África, y los pueblos bereberes lo exportaron hacia sus territorios españoles, donde se conservó entre los mudéjares que, a su vez, extendieron su empleo por Latinoamérica.

 

Estas son las partes principales de una mezquita. Dejaré pendiente para la próxima vez, tratar los pilares básicos del islam y sus dogmas, para acernarnos a conocer mejor y comprender las costumbres de esta cultura vecina que tantos progresos nos aportó.