El cambio neolítico:

La revolución más importante de la Historia de la Humanidad

Este es uno de los periodos más complejos de la (Pre-)Historia y que a buen seguro a muchos les cuesta ubicar en el espacio temporal. Empecemos por lo obvio: el Neolítico (Piedra Nueva) es la segunda gran etapa de las que dividen la Prehistoria, pues sigue al Paleolítico (Piedra Vieja). Tras esta primera división, a la Edad de Piedra le sucederán la Edad de Cobre (o Calcolítico), la de Bronce y finalmente la Edad de Hierro, coincidiendo con la Protohistoria, y dando paso, portanto a los “pueblos históricos”, es decir, aquellos que conocían la escritura.

Volviendo a la nomenclatura del periodo, establecida por primera vez por LUBBOCK en 1865, el Neolítico o “piedra nueva” hace referencia al uso de una nueva técnica, la de la piedra pulida, en contraposición a la piedra tallada del Paleolítico.

Las características principales que pueden definir el Neolítico son:

  • A nivel tecnológico: la aparición de la cerámica, el telar y el tejido.
  • En el plano económico: domesticación de plantas y animales.
  • En la dimensión social: aparición de las primeras sociedad sedentarias.

Pero veamos ya qué cambios se producen en este periodo.

El descubrimiento de la agricultura y la ganadería, no fue brusco, sino gradual y se originó en el Creciente Fértil, entre los ríos Tigris y Eúfrates (actualmente Irak, Palestina, Siria, Norte de Turquía y Norte de Irán) por ser zonas irrigadas propicias para cultivar cereales. La ganadería era de pastoreo, usada como alimento, protección o fuerza de trabajo (animales de tiro). El primer animal domesticado fue el perro, y le siguieron las ovejas, las cabras y los bueyes.

En cuanto a los avances técnicos, el pulimento de la piedra permitió crear útiles más resistentes y duros. Además introdujeron nuevos materiales como el sílex y el hueso. Aparecen en los poblados nuevos utensilios, de los que destacan los molinos de mano (ahora que cultivan el cereal deben molerlo para hacer sus papillas), el arado y la rueda. Asimismo los telares permitieron hacer tejidos para sus ropas, como confirma la aparición de pesas de telar y husos de hilado.

Seleccionaban la arcilla y le incluían desgrasantes (que no desengrasantes) como elemento de unión para ofrecer mayor resitencia y menor contracción en las piezas cerámicas. La cocían en hornos rudimentarios que podían ofrecer un ambiente oxidante (en el que la cerámica sale roja) o reductor (en el que la cerámica es gris). Como complemento también usaban la cestería para guardar alimentos.

Todos estos cambios desembocan en una transformación en las formas de vida. Es el sedentarismo lo que permite la estabilización en pequeños poblados para domesticar animales y cultivar plantas, de modo que la caza y la pesca se convierten en actividades complementarias. Por otro lado, la agricultura fomenta la expansión territorial para poseer tierras (fuente de riqueza) y el comercio, para vender los excedentes que producían.

En los poblados no encontramos tan sólo un conjunto de casa agrupadas, sino que aparecen los primeros elementos defensivos y algunos edificios públicos que se han identificado como templos. Por ejemplo, Jericó contaba entre el 10000 b. p y el 8000 b.p. con entre 2000 y 3000  habitantes en un poblado de más de 2’5 ha. De allí son las primeras murallas de piedra conservadas que cuentan con una zanja, un muro de más de 650 m. de longitud y una torre semicircular en su interior de 10 x 10 m. de altura. Esto supone una estratificación social al repartir las tareas, generalmente de modo sexual, para mejorar la organización del trabajo. Estamos ya ante una sociedad compleja, es decir, en la que hay grupos o individuos preeminentes. La nueva jeraquización social es ajena ya a la estructura interna de la familia y está por encima de todos los clanes.

Estas alteraciones en su entorno y forma de vida llevan consigo la necesidad de explicar el mundo, o lo que es lo mismo, las creencias religiosas. Si bien es cierto que hay restos que nos inducen a pensar que la creencia en el más allá es bastante anterior (desde el Musteriense con los neanderthales, para ser exactos), es ahora cuando hay una unidad en la temática religiosa que avanza conforme se extiende el Neolítico por todo el Mediterráneo. La conversión de una semilla en comida, les fascina hasta el puento de creer en unas diosas de la naturaleza, protectoras de ese ciclo vital, representadas en forma de mujeres de caderas muy anchas (por el parto= fertilidad) y pechos generosos (como alimentadoras de la vida). Son las conocidas como Venus Neolíticas.

Sin embargo, no todos estos elementos se daban siempre de forma uniforme en un mismo territorio, ni en la misma cronología. El proceso de neolitización podía pasar por diversas fases que son las que traen de cabeza a los estudiosos del tema, ya que, con cada nuevo descubrimiento, se pone todo patas arriba y la historia vuelve a dar un vuelco.

Para hacernos una idea muy general podemos decir que en el Próximo y Medio Oriente hablamos del proceso de Neolitización desde el IX milenio antes del presente, y llegará hasta la Península Ibérica en una difusión de Oeste a Este alrededor del V milenio, en lo que se conoce como Neolítico Cardial. Se trata de un Neolítico con unas formas cerámicas peculiares, del cual, hablaremos en otra ocasión.

Espero que este acercamiento a la Prehistoria no haya sido demasiado complejo y os haya ayudado a entender un poco mejor cuál ha sido la evolución social y tecnológica del ser humano. Vamos, aquello de quiénes somos y de dónde venimos. A dónde vamos, no lo sabría responder.

Los iberos son noticia.

Hallazgo de un yacimiento ibero-púnico en Valencia.

Azarosamente ha llegado hasta mí esta noticia: la excavación de urgencia que se realizaba en en barrio de Murvedre en Valencia, ha sacado a la luz restos pertenecientes a la cultura ibérica y a la cultura púnica.

Empecemos poniéndonos un poco en situación.

Hasta ahora, Valencia se creía fundada por los romanos hacia el año 138 a. C, es decir, tras las guerras púnicas. Este hallazgo, que se remonta al siglo III a. C. adelanta en un siglo la fecha fundacional de la ciudad, según algunas opiniones (las más optimistas) o demuestra la ocupación anterior de la zona, según otros (los más realistas). Más adelante veremos por qué.

Para concretar un poco diremos que los iberos eran los habitantes de la zona levante y meridional de toda la Península Ibérica desde el siglo VI, que convivieron con los romanos, cuando estos llegaron hasta hacerse una sóla cultura (“hispanorromana”) y con los púnicos (más conocidos como cartagineses). Pues bien, los cartagineses llegaron por el sur de la península alrededor del siglo IV a .C. con fines militares-comerciales, aprovechando el hueco de “mercado” que dejaron los fenicios por su decadencia tras la caída de Tiro. Los cartagineses, ya se habían enfrentado en una ocasión anterior a los romanos (I Guerra Púnica) por el control del Mediterráneo (en concreto por Sicilia) pues ambos se encontraban en plena expansión comercial/ territorial. El segundo enfrentamiento entre ambos se dará con la Segunda Guerra Púnica por el territorio peninsular, siendo Sagunto el casus belli. Anibal en el año 219 a. C. asalta la muralla de Sagunto (en esos momentos núcleo de formación griega aliado a Roma y puerto capital para el comercio con la misma).

Guerrero ibero hacia el siglo II a. C.

Una última anotación es más bien anecdótica, pues los restos se han hallado en el barrio de Murvedre, nombre que recibía antiguamente la ciudad de Sagunto, debido a la derivación de “muri vetere” (muros viejos) refiriéndose a sus murallas. En fin, esto es mera casualidad, pero graciosa, al fin y al cabo.

Volviendo al hallazgo en sí, ahora que entedemos algo mejor el contexto del mismo. Se han hallado hasta el momento 60 cajas con restos de cerámica, teniendo en cuenta que la de los estratos superiores (moderna, islámica y romana) también computa; una balsa hidráulica del siglo III a. C. y dos monedas de la dinastía Bárquida (Anibal Barca).

Imágen de la excavación

 

 

Moneda púnica (anverso y reverso)

Hipótesis.

Actualmente se piensa que puede tratarse de un campamento militar de los púnicos, ya que se encuentra ubicado en la Vía Hercúlea, que posteriormente será la Vía Augusta (ahora autopista del Mediteráneo, que las cosas bien hechas duran más).

En cuanto a la hipótesis del asentamiento es descabellada por varias cuestiones (de hecho no la ha planteado ningún especialista, sino más bien algún periodista con mucha ilusión, pero poco acierto).

  • En primer lugar y como base fundamental, no se han hallado estructuras, a excepción de la balsa de agua.
  • En segundo lugar, los iberos no creaban sus poblados al raso, sino que, generalmente elegían lugares altos por ser más fáciles de proteger y para evitar enfermedades como el paludismo, como apuntan algunos investigadores.
  • En terecer lugar, 15 piezas cerámicas y dos monedas, son restos insuficientes para una ocupación, y menos, si después fuese arrasada (como sería probable por cronología, ubicación y cultura) por los romanos.

En cualquier caso, las excavaciones aún se prolongarán unos meses, y tras el estudio detallado de los restos que de ellas se extraigan se podrá llegar a nuevas y, quizá sorprendentes conclusiones. De momento, las obras se paralizaron unos días debido a las intensas lluvias, por lo que puede que ese plazo de tres o cinco meses, puede alargarse. De hecho, la directora de la excavación Marisa Serrano, ha decidido contactar con la Universida Politécnica de Valencia y otras universidades españolas para que le asesoren en este tema, pues probablemente, más acostumbrada a estratos superiores (modernos e islámicos) necesite ayuda de expertos parahacer un estudio riguroso.

La preocupación de muchos se centra ahora en qué sucerá con el material y los restos encontrados. Sabemos que el material lo depositarán de forma apropiada en el lugar que corresponda, pero los restos han sido declarado “de escaso valor cultural” por los ediles de Cultura y Patrimonio del Ayuntameinto de Valencia, aunque, en cualquier caso, habrá que ver cómo evoluciona el proyecto a la espera de resultados.

La Cerámica Griega: morfología y características.

Una de las manifestaciones artísticas más importantes del mundo antiguo es la que nos legaron los griegos con su alfarería. La cerámica, es un elemento fundamental para los arqueólogos ya que gracias a ellas, conseguimos datar los diferentes estratos que forman un yacimiento, logrando recomponer así los hechos que allí se sucedieron en el orden correcto. Es decir, nos da una cronología relativa “post quem” (una fecha a partir de la cual sucedieron los acontecimientos que queden reflejados en ese estrato).

En cuanto a sus características podemos decir que se trata de una cerámica de gran calidad que representaba temas sobre todo, mitológicos y otros secundarios – geométricos, volutas…-.

Las formas eran muy variadas -ánforas, cráteras, oinokoes, …- y cada una con una función específica.

Podemos diferenciar dos estilos, relacionados con dos momentos históricos:

  • Figuras negras (desde época arcaica hasta época clásica, aunque perdura en la decoración de las ánforas panatenaicas.)
  • Figuras rojas (desde época clásica hasta el helenismo)

FIGURAS NEGRAS

Sobre fondo claro se pintan las figuras en negro y marcan los detalles mediante incisión. Conocemos dos estilos dentro de esta técnica: miniaturista y monumentalista, en función del tamaño de sus figuras.

Algunos artistas les conocemos porque firmaban sus obras, como el Pintor de Neso (Heracles con caballos), el Pintor de la Gorgona y Sófilo (ambos de tipo Orientalizante), Clitias (conocido por el famoso Vaso François), Execias (Aquiles y Ayax jugando a las Damas), el Pintor de Ámasis (del cual se conocen ocho vasos) y , por último, Nicostenes.

Vaso François, Clitias
Ánfora. Aquiles y Ayax jugando a las damas, Exequias

FIGURAS ROJAS

Realizadas sobre fondo negro pintado, aprovechan los huecos en los que se ve el color real de la cerámica para crear las figuras, por lo que la técnica permite mayor preciosismo y realismo de los detalles.

Existen menos obras firmadas, pero conocemos las escuelas de las que procedían algunos de sus artistas como El pintor de Berlín, Execias (que continúa desde el período anterior), y otros como Eufronio, Eutímides, Fintias, el Pintor de Sosias y Cleofrades.

Ejemplos de cerámica de figuras rojas.

Aquí he reflejado muy brevemente, e intentando no entrar en demasiados tecnicismos, algunos de los puntos más relevantes de la cerámica griega, gran caballo de batalla (no de Troya, je,je) de los estudiantes de Historia, en general y de los del mundo clásico en particular. A nuestras tierras, llegan algunas de estas piezas, que se usan como complemento de carga en el comercio marítimo, ya que esta vajilla de mesa, era considerada de lujo. En las primeras colonias griegas en la Península Ibércia (Ampurias y Rodes) y en algunos puntos del sur peninsular que en ocasiones coincide con las colonias que ubican aquí los autores clásicos y en ocasiones se trata de asentamientos indígenas que las poseean, podemos hallar restos de estas cerémicas que nutren la mayoría de nuestros museos arqueológicos locales. Por último, esta tradicón alfarera de los helenos perdurará en las cerámicas de Beocia o las megáricas y en la campaniense, que se pude encontrar ” a capazos” en nuestro territorio.