La pintura barroca francesa

El barroco es una de los periodos artísticos mejor conocidos incluso por los más ajenos al mundo del arte. Este arte se caracteriza por ser la antítesis de los valores clásicos, gracias al movimiento y la expresión de sentimientos. Se refleja en él un cambio de mentalidad con los valores de la Contrarreforma católica, la expresión de poder de las monarquías absolutas, la fragilidad del ser humano y la preferencia entre la apariencia en contraposición de la realidad (teatralidad).

El arte barroco es usado como una medio de propaganda por parte de la Iglesia Católica y de las monarquías absolutas, y dentro de este contexto, Roma será considereda “caput mundi“, o cabeza del mundo.

La pintura barroca francesa.

Dentro de la pintura barroca francesa encontramos dos escuelas: la naturalista, encabezada por George La Tour y los hermanos Le Nain; y otra clasicista, cuyos máximos representantes serían Poussin y Claude Lorrain.

La escuela naturalista.

A George La Tour lo podemos clasificar como un seguidor de Caravaggio. Sus pinturas tratan temas religiosos y de género, y sus composiciones juegan con volúmenes geométricos y planos. En sus cuadros apreciamos una luz envolvente, bien diurna como en San Jerónimo Penitente, El tahur , bien nocturno como en Los jugadores de dados, San José carpintero y San Sebastián cuidado por Santa Irene, en las que la luz emana desde el interior.

En cambio, los hermanos Le Nain – llamados Anthoine, Louis y Mathieu- realizan retratos, individuales o en grupo, y con un aire sensible. Esto lo apreciamos en obras como  La Comida de los Campesinos, La Forja o Campesinos con Paisaje. Su estilo influyó en pintores de renombre en el siglo XIX como Courbet o Millet.

La escuela clasicista.

Nicolás Poussin representará en sus cuadros los sentimientos humanos, pero de una forma serena, no exaltada, que era lo más habitual en el Barroco. Incluye en sus cuadros arquitectura con un sentido heroico y erudito. Por estas dos características lo podemos considerar clasicista. En su obra encontramos cuadros de tema mitológico, como El rapto de las sabinas, o de paisaje geométrico como Los pastores en Arcadia (Et in Arcadia ego).

Claude Lorrain es quizá el más conocido de los pintores barrocos franceses – también llamado Claudio Lorena. En sus obras encontramos paisajes sosegados con la luz crepuscular, arquitecturas clásicas y pequeños personajes que ayudan a crear la perspectiva. Sus obras más destacadas son Puerto de Ostia con el embarco de Paula Romana, Entierro de Santa Serapia, Puerto al atardecer; Puerto al amanecer, y Apolo y Mercurio.


Como habéis podido apreciar estos autores comparten muchas características entre ellos, y también con otros pintores de su época en otras regiones europeas (España, Italia), sin embargo, cada uno de ellos tiene un estilo propio que lo diferencia y lo hace irrepetible.

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El arquitecto: Christopher Wren

Cuando hablamos de arquitectura barroca, inmediatamente hablamos de los grandes maestros italianos Bernnini y Borromini, pero el Barroco no sólo tuvo difusión en Italia. En Francia destacó Jules Hardouin Mansart, creador de la Iglesia de Los Inválidos, así como Lemercer y Le Vau.  En  España destacan  Juan Gómez de Mora, arquitecto del Madrid de los Austrias, y los hermanos Churriguera, que crean ese estilo rococó español tan característico. Pues en Inglaterra, el arquitecto barroco por excelencia fue Christopher Wren.

Biografía:

Nacido en 1632, era además de arquitecto, científico y matemático, y era muy respetado en el Londres de su época. Tras sus estudios en Oxford, visitó París, donde recibió la influencia de la arquitectura de la época y conoció a Bernini, el maestro italiano.

Su gran oportunidad le vino en 1666 con el incendio de Londres, ya que le nombraron supervisor del Acta de Recontrucción de la ciudad. Finalmente, su plan -que era más ambicioso- no se llevó a cabo, pero le permitió intervenir en muchos edificios de la ciudad, en concreto, en la Catedral y en más de cincuenta iglesias.

Obras:

De las obras de Christopher Wren podemos destacar, además de la Catedral de San Pablo, a la que le dedicaremos mención especial, la Biblioteca del Trinity College de Cambridge, el conjunto de Greenwich, incluyendo el Observatorio y el Hospital Real, las iglesias londinenses de Saint Mary-le-Bow, Saint Stephen-Walbrook, Saint Peter’s Cornhill, Saint Clement Danes y Saint James en Picadilly. También proyectó numerosos edificios civiles, como el Teatro Sheldonian en Oxford y los hospitales de Chelsea.

San Pablo de Londres:

La Catedral de San Pablo de Londres destaca entre todas sus obras por tamaño y belleza. Se erigió sobre las ruinas de la anterior iglesia medieval arrasada por el fuego, que fue la primera iglesia inglesa (año 604). Lo más característico de esta catedral es su gran cúpula, la de mayor tamño del mundo, sólo superada por la de San Pedro del Vaticano. Un ejercicio de saber arquitectónico digno de admiración.


Además en su cripta están enterrados algunos personajes destacados de Inglaterra, desde Churchill hasta Lawrence de Arabia, pasando por militares como Nelson y Wellington.

La planta del edificio es una planta característica barroca. Es una planta centralizada, con nave, coro y transepto que figuran como ejes que sostienen la cúpula. La cúpula es de doble cascarón y alcanza los 11 metros de altura, al igual que la que Miguel Ángel proyectó para San Pedro. Su tambor, con 32 contrafuertes y colunas adosadas crea un efecto de peristilo romano.

La catedral cuenta con cuadros de temática religiosa de Thornhill, mosaicos, frescos y esculturas.

Al exterior destaca su fachada.

Podemos resumir así, la vida y obra de uno de los artistas más importantes y prolíficos del Barroco europeo, pero a la vez, de los menos conocidos por aquellos ajenos al tema. A partir de ahora, al menos, podrán decir ” Sí, me suena de algo”.

Los Otros Barrocos: pintura en el norte de Europa

Tras el artículo en que referenciaba los otros renacimientos a través de la obra de Peter Brueghel, el Viejo, ahora me dispongo asimismo a tratar los “otros barrocos”, aquellos menos conocidos.

De partida, podemos afirmar que el arte barroco en general, es ya de por sí menos conocido que el arte renacentista a nivel europeo, mención a parte del siglo de oro español y, en concreto, del maestro sevillano de la pintura Diego Velázquez. Si a esto le sumanos la tendencia a estudiar el movimiento a través de maestros muy concretos (Caravaggio, Rubens y Rembrant) quedan muchos otros grandes artistas en el camino. De hecho, en mi primera visita al Museo del Prado pude contemplar muchas de sus obras y admití su magnificiencia, a pesar de desconocer por completo de qué autores se trataba.

Ahora, varios años después y gracias a una profundización en la materia he podido conocerlos y, por ello, he querido compartirlos. Simplemente, he de decir que esto es una sucinta visión de todo lo que podemos conocer de estos artistas, pero no he querido profundizar en el tema para no resultar excesiva.

En esta ocasión, voy a experimentar un nuevo sistema que descubrí navegando por edublogs. Espero que el formato resulte adecuado e interesante.