La arquitectura clásica: más allá del templo

Más allá del templo, más allá de los ódenes clásicos (dórico, jónico y corintio), podemos hablar de la arquitectura del mundo clásico y clasificarla según los usos dados a ciertos edificios públicos, dejando de un lado la arquitectura doméstica (o sea, las viviendas).

Para empezar -y como hemos dicho, dejando de lado a los templos- podemos hablar de los edificios de diverisón, como el teatro, el anfiteatro, los estadios griego o el circo romano.

Los teatros en Grecia se construían sobre una ladera, primero en madera y luego en piedra. Poseían una grada semicircular, una orchestra circular cerrada  con el proschenion como fondo arquitectónico que hacía las veces de escenografía. El ejemplo más conocido es el Teatro de Epidauro. Los teatros en Roma evolucionaron de forma diferente. Se construía exento (sin apoyar sobre ninguna ladera) y unas arcadas sostenían las gradas (cavea), también semicirculares, que daba a una orchestra, en este caso, semicircular. En cuanto al proschenion no había diferencias. Los ejempplos más notorios son El Teatro de Marcelo (Roma) y el Teatro de Mérida, en fabuloso estado de conservación.

Teatro de Epidauro

Teatro de Mérida

El anfiteatro lo encontramos únicamente en el mundo romano, pues surgen por la unión de dos teatros, de forma que resulta un espacio oval en el que se daban luchan entre gladiadores, con animales o naumaquias. El más conocido es el Coliseo, aunque el más antiguo conservado es el de Pompeya, y hay otros en buen estado como el de Jem o el de Treveris.

Coliseo

Un tercer edificio dedicado a la diversión sería el estadio en Grecia, que sería equivalente al circo en Roma. Los estadios son espacios elípticos dedicado a competiciones atléticas, como el estadio de Epidauro o el estadio de Olimpia. Los circos también son alargados auqnue presentan una spina central, que marca el recorrido. Se utilizaban para realizar juegos troyanos y carreras de bigas o cuádrigas. El más representativo es el Circo Máximo, también en Roma.

Otros edificios, se utilizaban esencialmente para el culto al cuerpo, como las palestras griegas y las termas romanas. Las paletras eran edificios en los que griegos y romanos realizaban deporte y ejercicio. Eran edificios de planta cuadrada y porticados. Sabemos que Nerón,ordenó construir uno por influenica de Suetonio. Las termas completaban el tiempo de ocio romano, ya que eran un lugar de reunión social. Contaban con tres salas frigidarium, tepidarium y caldarium, de agua fría, templada y clanete respectivamente. Además, la calefacción circulaba por debajo del suelo gracias a un sistema de pilae. Las más conocidas podrían ser las termas de Caracalla, auqnue se conservan muchas otras en cualquier punto del Imperio Romano.

Termas de Caracalla

Arco de Septimio Severo (foro romano)

Así mismo existían otros edificios clásicos como los que tenían función conmemorativa o monumetos funerarios. Entre los primeros destacan la linterna en Grecia, poco frecuente (como la Linterna de Lisícrates, un monumeto circular en honor a un atleta) y los arcos y columnas en Roma (Columna trajana, Arco de Tito, Arco de Septimio Severo, Arco de Constantino), y de los funerarios tenemos mausoleos (Mausoleo de halicarnaso en Grecia; Mausoleo de Adriano en Roma – actual Castel Sant’Angelo-), columbarios y pirámides (Pirámide de Caio Cestio).

Por último, hay una serie de elementos arquitectónicos de época romana que debemos destacar como los acueductos (Segovia, Mérida, Nimes) y la basílica, aún sin connotación religiosa, sino comercial, pero con forma rectangular y tres naves que influirá en el mundo cristiano (Basílica de Majencio).

Como véis el mundo de la arquitectura clásica da para mucho más que para hablar de templos, que ya son archiconocidos como El Partenón de Atenas o el Erecteion en el mundo griego y el templo de Marte, el de las Vestales o el panteón de Agrippa en el mundo romano.

Confieso que no he podido evitar incluirlos aunque sea de refilón al final…ainsss

La mezquita islámica: esa gran desconocida

Mi intención con este post no es otra que “desoccidentalizar” la historia de la arquitectura que conocemos. Obviamente, los españoles sí estudiamos la arquitectura islámica en nuestros estudios obligatorios, pero ésta, generalmente, queda relegada a aquellos monumentos construidos por los seguidores de Alá en la península. Pero vayamos ya a lo que nos interesa en este artículo:

las mezquitas.

Dentro de una mezquita encontramos diferentes elementos. El principal, es el muro de la quibla que indica la dirección hacia la que los musulmanes deben dirigir su oración, La Meca. Para diferenciarla del resto de las paredes del templo se abre en ella un pequeño ábside o nicho llamado mihrab, similar al altar cristiano pero sin su contenido simbólico.
El resto de la sala de oración (haram) es un espacio techado indiferenciado, dividido en ocasiones por arquerías sobre columnas, paralelas o transversales al muro de la quibla. Esta disposición, heredada de las basílicas paleocristianas y transformada por el culto musulmán en la tipología conocida como mezquita hipóstila, evita las articulaciones espaciales jerarquizadas, características de sus antecesoras cristianas. Otra de las novedades de estas salas hipóstilas es su capacidad para crecer indefinidamente, como en el caso de la mezquita de Córdoba.

LA MEZQUITA

 

1.- Mihrab: nicho en dirección a la Meca.
2.- Qibla: muro del fondo.
3.- Maqsura: espacio acotado para el príncipe.
4.- Mimbar: púlpito de oración y sermón.
5.- Haram: sala de oración.
6.- Iwan: sala de recepción.
7.- Sahn: patio.
8.- Sabil: fuente de abluciones.
9.- Alminar: torre para llamar a la oración.

El patio o sahn, está rodeado de soportales que proporcionaban sombra a los fieles. A menudo cuenta con igual o mayor superficie que la zona cubierta. En algunos casos —como en las mezquitas de Córdoba o Sevilla— el sahn imitaba la configuración interior por medio de filas de naranjos alineados y a la misma distancia que las columnas de la sala adyacente. Además, en el patio solían aparecer dos elementos característicos:

  • la fuente para las abluciones (sabil)
  • la torre para llamar a la oración (el alminar o minarete)

Con el aumento de la congregación religiosa, debido a la gran extensión de la religión islámica a principios de la Edad Media, se instituye la llamada de un muecín, a viva voz, desde la cubierta más alta del edificio.

Debemos destacar dos casos de especial relevancia por su alminar. La mezquita de Samarra, de época abbasí es la única que cuenta con un minerete helicoidal exento; por su parte, la mezquita de El Cairo, construida por los fatimíes, presenta un alminar helicoidal en su interior.

Minarete helicoidal exento de Samarra

Minarete helicoidal en el interior de la mezquita de El Cairo

Otos elementos destacables son:

  • El mimbar o púlpito: Se utilizó por primera vez en la mezquita de Medina. Al principio se empleaba como estrado, pero pronto se convirtió en un verdadero púlpito para la predicación del imán.
  • La maqsura: Un espacio acotado por arquerías situado delante del mihrab y decorado con mayor riqueza. Su función era proteger a los gobernantes, especialmente después de que varios de los primeros califas fueran asesinados por la espalda durante la oración.

El iwan es un modelo formado por un patio central al que comunican los diversos iwanes o salas abovedadas que se abren a través de grandes arcos. Esta disposición tiene su origen en la arquitectura del Irán Sasánida y en las mezquitas Abasíes de Irak.

Uno de sus elementos arquitectónicos más característicos es el que veremos a continuación. Podemos decir que las cúpulas empleadas en esta arquitectura proceden de la arquitectura Sasánida y las tradiciones paleocristianas. Se da una progresiva sustitución de la cúpula sobre pechinas de influencia bizantina por la cúpula sobre trompas de influencia sasánida. Veamos diferentes ejemplos:
La primera mezquita construida se conoce con el nombre de cúpula de la Roca ubicada en Jerusalén, ya a finales del siglo VII.

El mausoleo de Bujoro del siglo X posee una cúpula sobre trompas, derivadas del Irán Sasánida en lugar de las tradicionales pechinas propias de la arquitectura bizantina. Bajo los otomanos las mezquitas se construyen siguiendo la tradición bizantina. De este modo, la mezquita de Selimiya (Solimán) del siglo XVI en Edirne (Turquía), posee una colosal cúpula precedida por un patio porticado, donde se multiplican las pequeñas cúpulas y semicúpulas.
La composición es similar a la de la basílica de Santa Sofía, que luego fue convertida en mezquita. Esta forma —que también se empleó en la mezquita de Solimán— influyó en el diseño de otras mezquitas de Oriente Próximo y la India.

Cupula de la Roca en Jerusalén
Mezquita de Solimán en Edirne

De los otros elementos constructivos destacan los arcos. Hay diferentes tipos:

  • Arco de herradura:
    • su origen se remonta al Imperio romano
    • Los visigodos de la península Ibérica lo emplean
    • Omeyas lo adaptaron para las construcciones musulmanas
  • Arco apuntado:
    • de origen sirio-romano
    • también recogido por la dinastía Omeya,
    • se difundió por el califato de Bagdad.
    • Desde allí se transmitió hacia África, y los pueblos bereberes lo exportaron hacia sus territorios españoles, donde se conservó entre los mudéjares que, a su vez, extendieron su empleo por Latinoamérica.

 

Estas son las partes principales de una mezquita. Dejaré pendiente para la próxima vez, tratar los pilares básicos del islam y sus dogmas, para acernarnos a conocer mejor y comprender las costumbres de esta cultura vecina que tantos progresos nos aportó.