Trabajar el Sector Primario a través de Google Form.

Esta entrada es parte de un trabajo experiental llevado a cabo por mis alumnos de 3º de ESO. Estamos investigando sobre el uso de los formularios de Google DOcs aplicados a la educación. Hemos elegido un tema de Ciencias Sociales: Las actividades del Sector Primario. Los alumnos han elegido las 5 preguntas del tema con las que examinarían a sus compañeros.

Aquí dejo el listado de los formularios para que podáis ver los resultados:

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dHJlTlBmVWhpT2xHckVYb0JFU3JpbWc6MQ RAMÓN TARÍ

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dDZrZDlFRDNzaEx6XzRKZG1qaVdRWHc6MQ DAVID PINEDA

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dDlEcTFIYUlVV2FHRWxaeThLYzFvX2c6MQ PAULA QUILES

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dG04YXdUZnczYmlQUXpab05zbHlfNFE6MQ SONIA ANTÓN

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dFlPTTJDQ0pEZU1Eb2Nfb1N3TEgzWGc6MQ SAMUEL JUAN

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dFdBbU5WdkZnMThDOW93a2dlVlRxYVE6MQ MARÍA NAVARRO

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dEZLTnE3ZFFoejZTU2d2TkxUODhKa2c6MQ ISABEL ABEGÓN

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dDJqeGZVV1RpRlR1b29ZT1VKRFlkc2c6MQ MARÍA RODRÍGUEZ

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dE1aT0IzY3NmT3d5QWNiV3UycmtaS0E6MQ ALEJANDRO PÉREZ

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dDNWaUh4TExqa19LLVhkUkpvczRvQWc6MQ TERESA BLASCO

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dGNrUjZrdklWTTItR2F6T1E1V1JXaEE6MQ DAVID BALLESTER

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dFp4TUN0NGR6cGNNSkgtS2ZBOHFBT1E6MQ JORGE MIRA

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dHFFSWhRbnNPUzROc0RIMmc0UTQ0enc6MQ CRISTINA GARCÍA

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dDhDbUZZQnk2Q09Lcmwzak9MSkt0cGc6MQ JOSÉ ANTONIO GARCÍA.

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dE5sQzRlcXhYS2VodUJoWEFtbjFRNnc6MQ IVÁN MIRALLES

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dDh5MURqZVJyTGxuTEtDRUJVN1p1bHc6MQ ANDRÉS TAMARÁ

https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dE5nc2tHLWhoTUdsUVVXSTk3VHVVNkE6MQ ELENA BRU

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Los paisajes agrarios

Os dejo aquí un esquema que he realizado para simplicar los paisajes agrarios que podemos encontrar en el mundo. Para verlo ampliado, pinchar sobre la imagen y os llevará a mi página en Google Sites.

Hay algunos enlaces interesantes a este respecto:

En este un esquema sobre los elementos del paisaje agrario y en éste la explicación de los mismos.

Aquí encontramos una presentación realizada por Isaac Buzo sobre los paisajes agrarios que encontramos en España y también sobre este aspecto hay algunos artículos en kalipedia.

Bueno, este artículo ha sido algo diferente a los demás por su brevedad (que no por el tiempo invertido) pero espero que os sea igualmente útil.

El cambio neolítico:

La revolución más importante de la Historia de la Humanidad

Este es uno de los periodos más complejos de la (Pre-)Historia y que a buen seguro a muchos les cuesta ubicar en el espacio temporal. Empecemos por lo obvio: el Neolítico (Piedra Nueva) es la segunda gran etapa de las que dividen la Prehistoria, pues sigue al Paleolítico (Piedra Vieja). Tras esta primera división, a la Edad de Piedra le sucederán la Edad de Cobre (o Calcolítico), la de Bronce y finalmente la Edad de Hierro, coincidiendo con la Protohistoria, y dando paso, portanto a los “pueblos históricos”, es decir, aquellos que conocían la escritura.

Volviendo a la nomenclatura del periodo, establecida por primera vez por LUBBOCK en 1865, el Neolítico o “piedra nueva” hace referencia al uso de una nueva técnica, la de la piedra pulida, en contraposición a la piedra tallada del Paleolítico.

Las características principales que pueden definir el Neolítico son:

  • A nivel tecnológico: la aparición de la cerámica, el telar y el tejido.
  • En el plano económico: domesticación de plantas y animales.
  • En la dimensión social: aparición de las primeras sociedad sedentarias.

Pero veamos ya qué cambios se producen en este periodo.

El descubrimiento de la agricultura y la ganadería, no fue brusco, sino gradual y se originó en el Creciente Fértil, entre los ríos Tigris y Eúfrates (actualmente Irak, Palestina, Siria, Norte de Turquía y Norte de Irán) por ser zonas irrigadas propicias para cultivar cereales. La ganadería era de pastoreo, usada como alimento, protección o fuerza de trabajo (animales de tiro). El primer animal domesticado fue el perro, y le siguieron las ovejas, las cabras y los bueyes.

En cuanto a los avances técnicos, el pulimento de la piedra permitió crear útiles más resistentes y duros. Además introdujeron nuevos materiales como el sílex y el hueso. Aparecen en los poblados nuevos utensilios, de los que destacan los molinos de mano (ahora que cultivan el cereal deben molerlo para hacer sus papillas), el arado y la rueda. Asimismo los telares permitieron hacer tejidos para sus ropas, como confirma la aparición de pesas de telar y husos de hilado.

Seleccionaban la arcilla y le incluían desgrasantes (que no desengrasantes) como elemento de unión para ofrecer mayor resitencia y menor contracción en las piezas cerámicas. La cocían en hornos rudimentarios que podían ofrecer un ambiente oxidante (en el que la cerámica sale roja) o reductor (en el que la cerámica es gris). Como complemento también usaban la cestería para guardar alimentos.

Todos estos cambios desembocan en una transformación en las formas de vida. Es el sedentarismo lo que permite la estabilización en pequeños poblados para domesticar animales y cultivar plantas, de modo que la caza y la pesca se convierten en actividades complementarias. Por otro lado, la agricultura fomenta la expansión territorial para poseer tierras (fuente de riqueza) y el comercio, para vender los excedentes que producían.

En los poblados no encontramos tan sólo un conjunto de casa agrupadas, sino que aparecen los primeros elementos defensivos y algunos edificios públicos que se han identificado como templos. Por ejemplo, Jericó contaba entre el 10000 b. p y el 8000 b.p. con entre 2000 y 3000  habitantes en un poblado de más de 2’5 ha. De allí son las primeras murallas de piedra conservadas que cuentan con una zanja, un muro de más de 650 m. de longitud y una torre semicircular en su interior de 10 x 10 m. de altura. Esto supone una estratificación social al repartir las tareas, generalmente de modo sexual, para mejorar la organización del trabajo. Estamos ya ante una sociedad compleja, es decir, en la que hay grupos o individuos preeminentes. La nueva jeraquización social es ajena ya a la estructura interna de la familia y está por encima de todos los clanes.

Estas alteraciones en su entorno y forma de vida llevan consigo la necesidad de explicar el mundo, o lo que es lo mismo, las creencias religiosas. Si bien es cierto que hay restos que nos inducen a pensar que la creencia en el más allá es bastante anterior (desde el Musteriense con los neanderthales, para ser exactos), es ahora cuando hay una unidad en la temática religiosa que avanza conforme se extiende el Neolítico por todo el Mediterráneo. La conversión de una semilla en comida, les fascina hasta el puento de creer en unas diosas de la naturaleza, protectoras de ese ciclo vital, representadas en forma de mujeres de caderas muy anchas (por el parto= fertilidad) y pechos generosos (como alimentadoras de la vida). Son las conocidas como Venus Neolíticas.

Sin embargo, no todos estos elementos se daban siempre de forma uniforme en un mismo territorio, ni en la misma cronología. El proceso de neolitización podía pasar por diversas fases que son las que traen de cabeza a los estudiosos del tema, ya que, con cada nuevo descubrimiento, se pone todo patas arriba y la historia vuelve a dar un vuelco.

Para hacernos una idea muy general podemos decir que en el Próximo y Medio Oriente hablamos del proceso de Neolitización desde el IX milenio antes del presente, y llegará hasta la Península Ibérica en una difusión de Oeste a Este alrededor del V milenio, en lo que se conoce como Neolítico Cardial. Se trata de un Neolítico con unas formas cerámicas peculiares, del cual, hablaremos en otra ocasión.

Espero que este acercamiento a la Prehistoria no haya sido demasiado complejo y os haya ayudado a entender un poco mejor cuál ha sido la evolución social y tecnológica del ser humano. Vamos, aquello de quiénes somos y de dónde venimos. A dónde vamos, no lo sabría responder.

La agricultura ibérica

En la Antigüedad, y en general en todos los períodos históricos hasta el siglo XIX, el concepto de subsistencia viene ligado intrínsecamente al concepto de agricultura. La agricultura es por tanto, la fuente primordial de riqueza en las culturas antiguas.

Esta agricultura era de tipo manual y funcionaba a base de fuerza humana o animal. La entrada de la Edad del Hierro a principios del I milenio a. C. supuso la introducción de forma gradual de una serie de mejoras que dieron lugar a un cambio en la agricultura:

  • Modificación de los sistemas de cultivo
  • Introducción de nuevas especies
  • Roturación de las tierras vírgenes
  • Adopción de novedades técnicas del Mediterráneo Oriental traídas por griegos o fenicios a las costas hispanas.

El motor de este cambio fue la introducción de un nuevo metal: el hierro que posibilitó la producción de nuevas herramientas capaces de incrementar la productividad del suelo y capaces de ampliar las posibilidades de deforestación de los bosques. Esta mejora en la agricultura lleva consigo la producción de excedentes, que permiten su comercialización e intercambio por otros productos, así como a liberar de las tareas agrícolas a algunos de los individuos, logrando una mayor diversificación y especialización del trabajo. Esta circunstancia beneficiará a otros sectores de la economía, especialmente al artesanado. Los excedentes podían ser vendidos a un poder exterior para cambiarlo por objetos de lujo o se daban / vendían entre el resto de la comunidad.

Se dice que la perfección técnica que alcanzaron los iberos en la producción de aperos de labranza fue tal, que ha llegado sin modificaciones y sin novedades técnicas hasta, prácticamente, nuestros días. El uso de las herramientas adecuadas de hierro como hachas, azadas, picos y sierras para la deforestación sustituyó a las técnicas anticuadas de la Edad del Bronce, consistentes en incendiar la zona de matorral o de bosque. Así, supuso una mejora en los sistemas de roturación.
El uso de herramientas de cultivo como el arado con rejas de hierro produce un surco más hondo que permite oxigenar la tierra e introducir la semilla en un lugar más profundo. Es frecuente hallar este tipo de instrumentos agrícolas en las excavaciones, existiendo escasas evidencias en el Ibérico Antiguo y siendo mucho más abundantes en el Ibérico Pleno e Ibérico Tardío.

No podemos calcular el grado de productividad de la agricultura ibérica, porque aún no hemos logrado descifrar la escritura ibérica, sin embargo, podemos intuir que fue alta ya que posibilitó un desarrollo económico y cultural equiparable a otras culturas mediterráneas. Los excedentes generados se transformaron en productos manufacturados como aceite, vino, lino y otros productos relacionados como el esparto y la sal.

Entre las técnicas utilizadas para el cultivo sabemos que consta el regadío, para lo cual aprovecharon los manantiales y las riberas próximas a los ríos. También realizaron canalizaciones, acequias y pantanos para un mejor aprovechamiento del agua y aljibes para el almacenamiento y la reutilización del agua de lluvia. Sin embargo, la mayor parte del terreno debió estar ocupado por el secano, por el clima , que tenía temperaturas algo menos cálidas que en la actualidad y unas precipitaciones más abundantes y más constantes que las actuales.

La imposibilidad de extraer datos de las fuentes escritas iberas es un problema a la hora de establecer la propiedad de la tierra. Las fuentes materiales no aportan datos directos sobre este tema, pero dada la estructuración social ibérica, podría existir una gran masa de población ocupada de cultivar la tierra para mantener y alimentar a una élite dirigente de carácter guerrero, o incluso religioso, que dirige a la población y es la verdadera terrateniente. De todas formas, la condición social del campesinado, podría influir, al igual que las regiones y la diferente cronología, en el grado de tenencia de la tierra.