Clara Campoamor: lucha por el voto femenino

Esta mujer es símbolo de la lucha de otras muchas mujeres por la conquista de un derecho básico del ser humano: elegir a sus representantes. Veamos una breve ficha biográfica.

Nombre completo: Clara Campoamor Rodríguez, hija de Manuel (contable) y Pilar (modista)

Cronología: 1888-1972

Origen: Madrid, barrio humilde de Maravillas.

Estudios: Derecho, en 1924 (para pagar su carrera trabajó como maestra de personas adultas).

Ideología: republicana, feminista y laica.

Estos rasgos van a marcar el desarrollo de su carrera. Se inclinó primero por el asociacionismo, con lo que creó la Asociación Femenina Universitaria, primera de varias organizaciones similares a lo largo de su vida. Intervino frecuentemente en ciclos de conferencias y tertulias de los intelectuales de Madrid, y colaboró durante una temporada en el periódico La tribuna, con una columna. Pronto se adhirió a las filas republicanas del Partido Radical de Lerroux y consiguió un escaño con el advenimiento de la II República, el cual le valió para votar a favor del artículo 36 que posibilitó el voto femenino.

Algunos de sus contemporáneos -y algunos historiadores se encargarn de recoger- desconfiaban de dar el voto a la mujer por ser un ser inmaduro políticamente y presuponiendo que harían lo que les dijera su confesor (y por tanto, votar a la derecha). Se culpó a las mujeres del fracaso electoral de la izquierda en 1933, pero también ellas votaron en 1936 cuando el Frente Popular (coalición de partidos de izquierdas) salió vencedor. Con el fracaso de 1933, Clara Campoamor perdió su escaño. Con el estallido de la Guerra Civil Española (1936-39) huyó a Francia, donde escribió sus experiencias y algunas biografías. Luego se marchó a Suiza a trabajar como abogada hasta que un cáncer acabó con su vida.

En 1959 escribió en una carta: «Creo que lo único que ha quedado de la República fue lo que hice yo: el voto femenino».

Clara Campoamor

¿Cómo es el examen de acceso a la universidad de Historia de España?

Ya sabéis que el modelo ha cambiado, así que según los modelos de 2010 (junio y septiembre) podemos decir que los exámenes de selectvidad para la materia de Historia de España (ahora optativa con Historia de la Filososfía) constan de las siguientes cuestiones:

BAREMO DEL EXAMEN:

1. Describe el tipo de fuentes utilizadas (1 punto).
2. Identifica las ideas principales de los textos, situándolo en su contexto histórico y en el núcleo temático correspondiente (2´5 puntos).
3. Explica, a grandes rasgos, los conceptos “x” y “z” (2 puntos).
4. Describe el tema de la etapa x. Utiliza para ello los textos a comentar (2,5 puntos). Desarrolla brevemente el “tema trasversal” (2 puntos).

Así que ya sabéis: “valor y al toro”

Joaquín Costa: regeneracionista español

El 8 de febrero se conmemora el centenario de la muerte de Joaquín Costa, uno de los grandes pensadores de la España contemporánea. Este aragonés nació e 1846 y murió en 1911, un 8 de febrero, concretamente. Este personaje  está en auge en los últimos tiempos no sólo por el centenario de su fallecimiento, sino también por las ideas que defendía, de profundo calado en la actualidad. Podemos decir que básicamente era un pesimista, alguien que pensaba que España estaba en el peor momento de su historia en el contexto del “desastre del 98”. Hay muchos que hoy se empeñan en pensar lo mismo.

Hemos de conocer el contexto en el que se desarrolló la vida de Costa para entender el pensamiento del mismo. Su madurez llegó en los tiempos del Sexenio revolucionario y la Restauración, y en este periodo (finales del siglo XIX y principios del siglo XX),  atacó sistemáticamente al sistema de turno de partidos impuesto por el conservador Cánovas del Castillo, con el cual, según Costa, se imponía un gobierno oligárquico en el que se establecía “el gobierno de los peores“. La crisis económica por la que atravesaba España en el último tercio del siglo XIX y la sufrida derrota contra EEUU en la guerra de Cuba, por la cual, España perdía sus últimas posesiones terrioriales, hicieron mella en el pensador.

Joaquín Costa se dedicó a criticar duramente el sistema caciquil y de pucherazo en las elecciones, buscando una España renovada, regenerada. Así, se alzó como la principal voz del regeneracionismo en España. Comparando a la sociedad española con un organismo vivo, Costa decretó que era necesario un “cirujano de hierro” que extrayese de ese cuerpo enfermo que era España todos los males necesarios, como si de una metástasis se tratara.   España estaba tan enferma que no podía solucionarse la situación con paños calientes, sino con una remodelación total del sistema y la sociedad.

De hecho, las críticas iban también hacia los propios españoles, ciudadanos de a pie, a los que acusaba de ser una raza débil, cuya tradicional costumbre de hacer la siesta servía de metáfora. Marcial Pons (historiador) lo explica así: “Esta España sestea permanentemente porque no sabe, ni quiere, ni puede hacer otra cosa“. Costa pedía una España nueva, para lo cual se basaba en un lema: “Escuela y despensa“, afirmando que con tener a la población alimentada y educada se harían grandes adelantos.

No podemos negar que lo de la despensa lo hemos conseguido. Se acabaron los grandes hambrunas en España, y no hay más que ver los graves problemas de obesidad que vemos entre los más pequeños, algo impensable en época franquista. Lo de la escuela es un tema aparte, ya que hasta que nuestros políticos no consigan un pacto realmente serio en Educación; hasta que no haya una flexibilidad  del sistema educativo; hasta que maestros y profesores no tengan claro que estamos dando educación para todos, y no sólo para las élites (intelectuales o económicas); hasta que los padres asuman que la educación empieza en casa; y hasta que no veamos que el descuido de la Educación ahora puede acarrear graves gastos en el futuro, no habremos cumplido este propósito.