Thorvaldsen: escultor neoclásico danés

Seguimos con nuestra cruzada particular para sacar a la luz a los secundones de la Historia o de la Historia del arte. Este autor, es medianamente conocido, pero quedó muy ensombrecido por la figura del italiano Antonio Cánova.

La información que encontramos de este escultor en la red es bastante escasa. Nació en Copenhague (Dinamarca) en 1770, hijo de una familia humilde. Viajó con 27 años a Italia a estudiar arte, donde conoció a Antonio Cánova y recibió gran influencia de él. Allí permaneció durante más de 40 años.  Fue un artista prolífico y con numerosos encargos en la época desde Lord Byron hasta el papa Pío VII. A partir de 1838 se piensa que volvió a Copenhague, donde comenzaron a construir el museo que lleva su nombre entre 1839 y 1848. El escultor no lo pudo ver terminado ya que falleció en 1844.

Su Obra:


La obra que le hizo famoso y le dio reconocimiento mundial fue Jasón y el vellocino de oro (1803). Fueron muchos los títulos sobre mitología clásica los que nos legó: Venus, Amor y Psique, Gamínedes (con varias versiones), Mercurio, etc.

Retrató a numerosos personajes como a los citados arriba, además de Copérnico sedente y Josef Poniatowski (Varsovia, Polonia) y Johanes Guttemberg (en Mainz, Alemania).

De temática religiosa destaca el Cristo Resucitado que hizo para la Iglesia de Nuestra Señora de Copenhague (Vor Fur Kirke) y algunos de los apóstoles.

De las características de la escultura de Thorvalsen podemos decir que, además de recoger todos los postulados neoclásicos (imitación de los modelos clásicos, luz homogénea, armonía, equilibrio: composiciones triangulares, preferencia por el cuerpo humano, uso de materiales nobles -mármol y bronce-, etc.) podemos decir que destaca por sus finos acabados, por la estilización de sus figuras y la formalidad de sus composicones.

Actualmente sus obras están repartidas por numerosos museos, siendo el principal el Museo Thordvalsen de su ciudad natal (que recoge su colección de esculturas antiguas y algunas obras, más sus restos yacentes en el patio del edificio). Le sigue el Museo del Hermitage (Moscú) con 5 esculturas y el Louvre (París) con dos esculturas.

Como dato curioso podemos decir que en el Central Park de New York hay una copia del autorretrato de Thordvalsen.

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Emmanuel Joseph Sieyes. Protagonista desplazado.

Hay personajes, que por algún motivo, a pesar de tener un papel fundamental en la Historia, quedan desplazados y tapados por otros similares, compañeros o rivales. Hay casos paradigmáticos, como Marx y Engels, Bakunin y Proudhon, Espartero y O’Donell, etc. Pero este es un caso singular.

La Revolución Francesa, no destaca, en general, por sus protagonistas. El problema es que hubo demasiados “personajes fundamentales” para los pocos años que dura la revolución, así que quizá el más famoso, fue el jacobino Robespierre, responsable de la Fase de Terror (1794) de dicha revolución. Sin embargo, hubo muchos otros: Desmoulins, Marat, Danton, Sieyes, el propio Luis XVI -cuyo mayor logro para pasar a la Historia, fue precisamente pasar por la guillotina- Ducos y el mismo Napoleón – que intervino muy al final de la misma haciéndose con el poder y poniendo a Europa “patas arriba”.

Os dejo este esquema para que no os perdáis.

Pues bien, hoy quiero encargarme de Sieyes. ¿Por qué? Pues porque me gusta el discurso que lanza en los Estados Generales (reunión ciudadana, similar a una Asamblea) el 10 de junio de 1789 (año de tal trascendencia que marca el inicio de la Edad Contemporánea). Para empezar, os lo reproduzco, y luego profundizamos un poco en él.

“ El plan de este escrito es muy simple. Nos planteamos tres preguntas:
1º ¿ Qué es el Estado llano? Todo.
2º ¿ Que ha sido hasta el presente en el orden político? Nada.
3º ¿ Qué pide? Llegar a ser algo.
¿ Quién osaría decir que el estado llano no contiene en sí todo lo necesario para formar una nación completa? Es un hombre fuerte y robusto, que tiene aún un brazo encadenado. Si se hiciera desaparecer el orden privilegiado, la nación o sería menos, sino más. Y ¿qué es el Estado llano? Todo, pero un todo trabado y oprimido. ¿Y que sería sin el orden privilegiado? Todo, pero un todo libre y floreciente. Nada puede funcionar sin él, todo andaría infinitamente mejor sin los demás. No basta haber mostrado que los privilegiados, lejos de ser útiles a la nación, no pueden sino debilitarla y dañarla. Es menester probar aún, que el orden noble no entra en la organización social; que puede ser ciertamente una carga para la nación, pero que no sabría formar una parte de ella(…).
¿ Qué es una nación? Un cuerpo de asociados que viven bajo una ley común y representados por una misma legislatura.
¿No es evidente que la nobleza tiene privilegios, dispensas, incluso derechos separados de los del gran cuerpo de ciudadanos? Por esto mismo sale de la ley común y por ello sus derechos civiles lo constituyen en pueblo aparte de la gran nación.
Respecto a sus derechos políticos, también los ejerce separadamente. Tiene sus representantes que no están encargados en absoluto por procuración de los pueblos. El cuerpo de sus diputados se reúne aparte. Pero aún cuando se reunieran en una misma sala con los diputados de los simples ciudadanos, no es menos verdad que su representación es distinta por esencia y separada. Es ajena a la nación por principio, puesto que consiste en defender no el interés general; sino el particular.
El Estado llano abarca todo lo que pertenece a la nación y todo lo que no es el Estado llano, no puede contemplarse como representante de la nación.
¿Qué es el Estado llano? Todo.”
SIEYES, E. J.: ¿ Qué es el Estado llano?, 1789.

Ahora algunos datos biográficos para centrarnos en lo sorprendente del asunto. Nace en 1748 y muere en París en 1836, fue eclesiástico, además de político, ensayista y académico. Entra en juego en 1788 cuando Necker le llamó para que expresara su opinión en los Estados Generales con beneplácito del rey. Para esta ocasió escribió Consideraciones Sobre los medios de actuación de los cuales podrán disponer los representantes de Francia en 1789, (todo eso es un título, lo juro) y a continuación, el mismo año (1788) Ensayo sobre los Privilegios. Pero sin duda es más concoido por su panfleto ¿Qué es el tercer Estado?, arriba reproducido.

En 1792 formó parte de la Convención (gobierno de esta fase de la revolución radical), votando a favor de la muerte de Luis XVI. En 1794 le eligen miembro de la Junta de Salvación de la República y posteriormente otros cargos. Finalmente participa en el golpe de Estado de 18 de Brumario junto a Napoleón y es nombrado cónsul (junto al anterior y Ducós).

Ahora un poco del contexto de este texto. Francia andaba un poco alterada, por decirlo de forma suave. Los campesinos venga pagar impuestos, los nobles y clero, que no, que ellos no se “ocupan” de esos menesteres, el Estado venga intervenir en guerras contra los ingleses (ayudando a las colonias a independizarse, más por molestar que por convicción), y encima cosechas echadas a perder. Conclusión, el pueblo harto de soportar toda la presión fiscal, aguantar a vividores y pagar los excesos de la Corte, la burocracia y el ejército, dice “basta” y monta en cólera. Así se reunen los dichosos Estados Generales, en los que cada estamento (grupo social) tenía un voto: uno para nobles, otro para clero y otro para terce estado o pueblo llano. Esto, a poco que uno sepa sumar, da como resultado que los privilegiados siempre son mayoría en votaciones frente a los no-privilegiados, y que estos últimos, aún siendo más en número, se tienen que conformar con un sólo voto.

…ahí es donde interviene Sieyes.


Este señor explica lo anteriormente enunciado alegando que el Tecer Estado lo es todo y que por tanto, debe tener más peso (curioso, siendo clérigo). Ni corto ni perezoso, decide que se monta la fiesta por su parte y el Tercer estado se crea su propia asamblea, que el rey conforme están los ánimos, no tiene más remedio que aceptar como legítima. Nobles y clero, no tienen más remedio, si quieren participar en el poder político, que acatar las nuevas normas del juego y asistir también a dicha asmablea (aunque, como es lógico, al principio se negaron).

A partir de aquí ya se “montó el belén”: que si tomo la Bastilla, que si le corto la cabeza al rey, que si me pongo en contra a media Europa, que si ejecuto a todos aunque sean de mi mismo partido, etc. vamos, el desmadre. Finalmente, como es conocido por todos, vino Napoleón a poner un poco de orden, aunque luego le pusieron firme a él los de la Coalición antinapoleónica, pero eso… es otra historia.

Espero que perdonéis el estilo informal de este artículo, pero la Revolución Francesa es un tema ya de por sí lo suficientemente áspero, como para encima, echarle más leña al fuego (hoy va de refranes la cosa). De paso, aprovecho y os dejo la frase más célebre de Siéyes “Quieren ser libres, y no saben ser justos”, que no he conseguido encontrar cuándo diantres la dijo, pero he de suponer, que fue ya avanzada la revolución, cuando la cosa se salió de madre.

El arquitecto: Christopher Wren

Cuando hablamos de arquitectura barroca, inmediatamente hablamos de los grandes maestros italianos Bernnini y Borromini, pero el Barroco no sólo tuvo difusión en Italia. En Francia destacó Jules Hardouin Mansart, creador de la Iglesia de Los Inválidos, así como Lemercer y Le Vau.  En  España destacan  Juan Gómez de Mora, arquitecto del Madrid de los Austrias, y los hermanos Churriguera, que crean ese estilo rococó español tan característico. Pues en Inglaterra, el arquitecto barroco por excelencia fue Christopher Wren.

Biografía:

Nacido en 1632, era además de arquitecto, científico y matemático, y era muy respetado en el Londres de su época. Tras sus estudios en Oxford, visitó París, donde recibió la influencia de la arquitectura de la época y conoció a Bernini, el maestro italiano.

Su gran oportunidad le vino en 1666 con el incendio de Londres, ya que le nombraron supervisor del Acta de Recontrucción de la ciudad. Finalmente, su plan -que era más ambicioso- no se llevó a cabo, pero le permitió intervenir en muchos edificios de la ciudad, en concreto, en la Catedral y en más de cincuenta iglesias.

Obras:

De las obras de Christopher Wren podemos destacar, además de la Catedral de San Pablo, a la que le dedicaremos mención especial, la Biblioteca del Trinity College de Cambridge, el conjunto de Greenwich, incluyendo el Observatorio y el Hospital Real, las iglesias londinenses de Saint Mary-le-Bow, Saint Stephen-Walbrook, Saint Peter’s Cornhill, Saint Clement Danes y Saint James en Picadilly. También proyectó numerosos edificios civiles, como el Teatro Sheldonian en Oxford y los hospitales de Chelsea.

San Pablo de Londres:

La Catedral de San Pablo de Londres destaca entre todas sus obras por tamaño y belleza. Se erigió sobre las ruinas de la anterior iglesia medieval arrasada por el fuego, que fue la primera iglesia inglesa (año 604). Lo más característico de esta catedral es su gran cúpula, la de mayor tamño del mundo, sólo superada por la de San Pedro del Vaticano. Un ejercicio de saber arquitectónico digno de admiración.


Además en su cripta están enterrados algunos personajes destacados de Inglaterra, desde Churchill hasta Lawrence de Arabia, pasando por militares como Nelson y Wellington.

La planta del edificio es una planta característica barroca. Es una planta centralizada, con nave, coro y transepto que figuran como ejes que sostienen la cúpula. La cúpula es de doble cascarón y alcanza los 11 metros de altura, al igual que la que Miguel Ángel proyectó para San Pedro. Su tambor, con 32 contrafuertes y colunas adosadas crea un efecto de peristilo romano.

La catedral cuenta con cuadros de temática religiosa de Thornhill, mosaicos, frescos y esculturas.

Al exterior destaca su fachada.

Podemos resumir así, la vida y obra de uno de los artistas más importantes y prolíficos del Barroco europeo, pero a la vez, de los menos conocidos por aquellos ajenos al tema. A partir de ahora, al menos, podrán decir ” Sí, me suena de algo”.