El Museo del Prado.

El Museo del Prado es, sin duda, el mejor museo a nivel nacional y uno de los más destacados del panorama internacional. Es un gran museo, en todos los sentidos, así que si vas a visitarlo te recomiendo que emplees al menos dos horas, y que nunca pierdas el mapa del museo para saber en todo momento dónde estás y cómo llegar hasta donde quieres ir.

Juan de Villanueva

Juan de Villanueva

El arquitecto responsable de su diseño fue Juan de Villanueva, a quien Carlos III le encargó la obra como Gabinete de Ciencias Naturales (1785), pero no se destinó a tal fin, ya que su nieto, Fernando VII, lo convirtió en Museo Real de Pinturas y Esculturas. Se abrió por primera al público en 1815 y ha contiuado su actividad hasta la actualidad. Este arquitecto también es el responsable de las Casitas de arriba y de abajo en El Escorial, de la Casita del Príncipe en el Pardo, de la Academia de la Historia, las puertas monumentales del Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico, ubicado cerca del Prado.

El Edificio.

Fue construido combinando la piedra y el mármol. Consta de tres cuerpos, siendo el central de forma basilical, y los extremos, unidos por dos tramos intermedios, organizados a través de un eje de forma circular y otro cuadrado.

La fachada que da al Paseo del Prado, la central, denominada Puerta de Velázquez, presenta un pórtico exástilo de orden dórico que arranca del suelo (sin escalinata ni podio), y destaca el remate, que en lugar de ser un frontón triangular como cabría esperar son dos piezas rectangulares con un relive de figuras humanas.

Puerta de Velazquez.

Puerta de Velazquez.

La Puerta de Goya, en un lateral, presenta una altura en dos cuerpos. El inferior, con una doble escalinata, que da acceso a la parte superior. La parte superior presenta un contraste de volúmenes por difernetes profundidades en la lñinea de fachada, con cuatro columnas de orden corintio.

Puerta de Goya.

Puerta de Goya.

La Puerta de Murrillo, en el otro extremo, también presenta dos cuerpos , en el inferior, muy sencillo, un acceso flanqueado por dos ménsulas, y el superior, con seis columnas de orden corintio que dividen los cinco ventanales: cuatro de sección rectangular y el central de mayor tamaño, rematado por un arco de medio punto.

Puerta de Bravo Murillo

Puerta de Bravo Murillo

Todo este conjunto de diferente estructura y con los tres órdenes clásicos (dórico, jónico y corintio) adquiere coherencia gracias a la gran columnata que recorre todo el edificio, haciéndolo uno de los emblemas del movimiento Neoclásico en Europa.

La colección.

La colección del Prado es una de las mejores del mundo y ha sido ampliada de forma progresiva con el paso de los años. La colección actual está formada por aproximadamente 7.600 pinturas, 1.000 esculturas, 3.000 estampas y 6.400 dibujos, además de un amplio número de objetos de artes decorativas y documentos históricos (datos extraidos de la página oficial del Museo).

Las Lanzas. Diego de Velázquez.

Las Lanzas. Diego de Velázquez.

Su primera colección, sin embargo, constaba de unas 1500 obras procedentes de los Reales Sitios, tanto de Austrias como Borbones. Algunas de sus adquisiciones fueron El descendimiento de Weyden, El jardín de las Delicias de El Bosco, El caballero de la mano en el pecho de El Greco, El tránsito de la Virgen de Mantegna, La Sagrada Familia, conocida como “La Perla”, de Rafael,  Carlos V en Mülhberg de Tiziano, El lavatorio de Tintoretto, el Autorretrato de Durero, Las Meninas de Velázquez, Las tres Gracias de Rubens o La familia de Carlos IV de Goya.

Posteriormente la colección se amplió por la adquisisón de las obras procedentes de dos museos desaparecidos (el museo de la Trinidad y el Museo de Arte Moderno), las donaciones, como la  del Barón Emile d’Erlanger en 1881 cediendo las Pinturas Negras de Goya y las compras. En las últimas compras destacan la Fábula y la Huída a Egipto de El Greco, en 1993 y 2001, La condesa de Chinchón de Goya en el 2000 y El barbero del Papa de Velázquez en el 2003.

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Gerardo Groote y la “Devotio Moderna”

Muchos creen que la renovación de la Iglesia católica se inició con el Concilio de Trento como respuesta a la reforma protestante, pero el estudio de los siglos precedentes demuestra que ésa, la renovación espiritual, era una inquietud que ya estaba presente con anterioridad.

En el siglo XIV toma forma en la conciencia de los fieles la diferencia entre la Iglesia como es y el ideal de la Iglesia como debe ser. De esa opinión surgirá una efervescencia espiritual de gran alcance, cuyas manifestaciones más interesantes serán: WYCLIF en Inglaterra; SAVONAROLA en Florencia, Jan HUSS en Bohemia (actual rtepública Checa) y Gerardo GROOTE y su “Devotio Moderna” en los Países Bajos.

Uno de los movimientos más fecundos de renovación espiritual fue, como hemos dicho, la “Devotio Moderna“, corriente espiritual que brotó en la segunda mitad del XIV en los Países Bajos por obra de Gerardo GROOTE, corriente que se canalizó en la asociación de los “Hermanos de la Vida en Común“.

Gerardo Groote nunca fue sacerdote, aunque se dedicó a la predicación exhortando a guardar los mandamientos, asistir a los oficios divinos y a ejercitar las obras de misericordia. En sus predicaciones reprendía los vicios, condenaba la usura y criticaba a los monjes vagabundos y a los sacerdotes que no cumplían con su misión. Su recomendación más frecuente era su insistencia en un cristianismo interior.

A finales del siglo XIV (1374), Gerardo Groote cedió su casa a un grupo de mujeres para que viviesen en común, y redactó los estatutos de la comunidad: deberían vivir en común, sin clausura ni votos monásticos, ni hábito especial, y dedicadas a ejercicios espirituales y a labores manuales. Esta comunidad fue denominada “Hermanas de la Vida en Común“.

Mayor importancia alcanzaron los Hermanos, que se trataba de una institución de tipo nuevo que no quería ser una Orden Monástica y que aspiraban a realizar el ideal de la Iglesia primitiva. Pocos eran sacerdotes, y al entrar prometían guardar continencia y, aunque sin voto de pobreza, renunciaban a la propiedad individual de sus bienes poniéndolo todo en común, y sustentándose del fruto que producía el trabajo de todos. Este trabajo era manual y consistía principalmente en copiar códices.

Con el tiempo llegaron a dirigir algunos colegios. Erasmo estudió de niño con ellos, y sus casas se multiplicaron en el siglo XV por todos los Países Bajos.

Erasmo de Rotterdam pintado por Alberto Durero.

Erasmo de Rotterdam pintado por Alberto Durero.

Esta devoción se llamaba moderna porque quería reaccionar contra la antigua, o sea, la de carácter más escolástico. Todo para ellos se centra en la práctica: imitar prácticamente a Cristo ( como hará Tomás Kempis), imitar su humildad, su paciencia, su obediencia, su sencillez, etc. Lo que quieren estos devotos es sentir las cosas espirituales. Por último hay que subrayar su ascetismo y, de manera especial, su biblicismo, características que encontramos en Erasmo.

Deventer (Holanda)

Deventer (Holanda)

Pero quizá la característica más propia de esta escuela sea la metodización de la vida interior. La oración mental nadie la ha reglamentado tanto como ellos. Sabemos que los Hermanos de la Vida en Común de Deventer (Holanda) meditaban el sábado sobre los pecados; el domingo sobre el reino de los Cielos; el lunes sobre la muerte; el martes sobre los beneficios de Dios; el miércoles sobre el juicio; el jueves sobre el infierno; el viernes sobre la pasión.

Aviso a quienes quieran navegar en busca de más información sobre este tema, que vayan con cautela, ya que la información en Internet sobre este tema es escasa, en otros idiomas y, a menudo, incompleta o errónea. Para ampliar este asunto recomiendo que se acuda a una biblioteca tradicional. Este ha sido uno de los motvos que me han movido a escribir este artículo.

Mesopotamia: muy breve introducción.

Hace ya muchos años que estudié este periodo, por lo que en mí quedan son breves reminiscencias y conceptos algo lejanos, auqnue siempre interesantes. Por ello, no me he arriesgado a hacer un resumen propio del periodo y he preferido confiarlo a otros profesionales (Artehistoria), ya que era un tema que no podía faltar en este blog.

Mesopotamia está ubicada en el Creciente Fértil, entre los ríos Tigris y Eufrates, rodeada por los Montes Tagros, el Cáucaso, Anatolia, desiertos… y bañado por el mar Mediterráneo, el mar Negro, el mar Caspio y el mar Rojo. Se divide en dos zonas: la Alta Mesopotamia y la Baja Mesopotamia.

En este video se resume de forma magnífica este complejo periodo.

Os dejo, eso sí, con esta imagen de mi propia cosecha. Forma pareja con otra gemela y eran parte de una entrada colosal al palacio para protegerlo contra las fuerzas malignas:

Estatua colosal de león alado con cabeza humana. Palacio Noroeste de Assubanipal II. Nimrud. Periodo neoasirio (865 aprox.)

Estatua colosal de león alado con cabeza humana. Palacio Noroeste de Assubanipal II. Nimrud. Periodo neoasirio (865 aprox.)

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Entrevista a Arturo Pérez-Reverte (extracto de Hislibris)

Los compañero de Hislibris realizaron una gran entrevista al escritor Arturo Pérez-Reverte, citado otras veces en este blog. Como la extensión de la entrevista podía ser un obstáculo para que muchos la leyeran, me he permitido extraer las partes que más me han interesado y reordenarlas para que cobraran cierto sentido lógico.

SOBRE LA ESCRITURA

¿En qué momento del día se sienta a escribir?

Si no estoy de viaje, por la mañana, cada día a las 08,00 y trabajo hasta las 15,00 más o menos. Por la tarde leo o corrijo. Trabajo cada día que estoy en casa, laborables o festivos, menos los jueves, que voy a la RAE. Como vivo en la sierra, a cuarenta km. de Madrid, nadie me incomoda. Cuando estoy harto, me voy a navegar, cargo las pilas y vuelvo a trabajar.

(…) Es un trabajo. Yo soy un escritor profesional. Mi oficio es contar historias y contarlas lo mejor posible. Eso no se improvisa, ni depende del estado de ánimo, ni de que se tenga un día creativo o no creativo. Pero tampoco significa que haya que hacer equis páginas al día a toda costa. Soy mi propio jefe, y yo decido el ritmo, procurando siempre que sea eficaz. Digamos que raro es el día de trabajo que hago menos de página y media, y raro es el que sobrepaso las cuatro. Por ahí anda la media, dependiendo de que se trate de diálogo, sentimiento o descripción, de que sea complejo o simple el asunto en curso. Luego, soy yo quien decide qué libro escribo, cuándo tengo previsto más o menos publicarlo, qué vacaciones voy a tomar y todo lo demás. La editorial acepta mi ritmo y mis resultados sin rechistar. Si tardo dos años, como si tardo cuatro. Supongo que mientras le vaya bien conmigo seguirá haciéndolo.

¿Cuáles son sus rutinas a la hora de escribir?

Sólo el silencio y estar rodeado de libros, en mi biblioteca. Escribo en ordenador, corrijo a mano con pluma Montblanc y tinta negra o azul, y vuelvo a escribirlo en ordenador. Nunca escribo de viaje ni en hoteles. Ahí lo que hago es leer y, como mucho, corregir textos.

¿Qué fase de la escritura de un libro es la que le gusta más y la que le gusta menos?
La fase inicial es la más agradable. Uno lee, viaja, toma notas, imagina personajes. Todo resulta nuevo e interesante. Los primeros meses es como enamorarse. Luego viene la rutina del trabajo diario, los problemas técnicos, las correcciones. Lo peor son las últimas semanas, la búsqueda de erratas, la corrección de pruebas. Es como un matrimonio del que uno desea ya divorciarse lo antes posible. Uno llega a aborrecer el texto, de tanto trabajar en él. Además, pierde la objetividad. Ya no tiene distancia para juzgarlo, de lo mucho que se ha implicado en él. Es el momento de que alguien lo lea y juzgue. Es el momento del lector. Y cuando ese lector llega al libro, tú ya estás lejos de allí, enamorado de otra historia. Una vez escritos, mis libros me resultan indiferentes. Como una mujer a la que amaste con locura y que ahora está en brazos de otro, sin que te duela.

¿Ha tenido problemas de inspiración o cuando está acabando de escribir un libro ya tiene en mente el siguiente?

Nunca tuve problemas de inspiración. Mis problemas son técnicos, narrativos. Profesionales, quiero decir. O de cansancio físico, a veces, pues e trata de un trabajo absorbente y muy duro. El otro problema es cual de las varias historias que tengo en la cabeza escribiré después, cuales dejaré para más adelante, y cuales dejaré morir por falta de tiempo y oportunidad para escribirlas. Ésa es una elección difícil cuando se tienen cincuenta y siete años.

¿Cómo es, en usted, la gestación de una novela? ¿Cómo surge esa primera idea incandescente que da paso al desarrollo embrionario y posterior alumbramiento de sus criaturas? ¿Sigue algún método particular?

Una novela larga me lleva un par de años. Seis meses de preparación, más o menos, y año y medio de escritura. Por lo general, hay una serie de historias e ideas que van conmigo, dándome vueltas a la cabeza. Un día hay algo que desencadena el proceso: una música, una palabra, una imagen, una chica que pasa, una sensación. Entonces, parte de ese mundo toma forma en una historia concreta. Como ve, eso puede pasarle a cualquiera. La diferencia es que, después de que eso ocurra, yo me pongo dos años a trabajar como un condenado, y todo cuando veo, leo, toco, amo, odio, etc, durante ese tiempo, tiene que ver con la novela que estoy escribiendo. Creo personajes, busco un punto de vista, dispongo el lenguaje y todo lo demás. Aplico las herramientas del oficio y el talento narrativo que pueda tener. Después la termino, me libro de ella y quedo disponible para otra historia. Como ve, la mayor parte de lo que importa es cuestión de echarle horas. Como todo en la vida.

¿Qué planes de futuro tiene en lo que a novelas históricas refiere? ¿Tiene pensada alguna futura publicación sobre la Guerra de la independencia?

En mis novelas, hasta en las que transcurren en la actualidad, siempre está la Historia como fondo. Con eso quiero decirle que en realidad todas tendrán, supongo, algo que ver con eso. El futuro inmediato son un par de alatristes, y quizá una historia que transcurre en España a principios del siglo XIX, tal vez con la guerra como fondo más o menos lejano, o decorado. Pero la guerra de la Independencia como tal, a la manera de “El húsar” o “Un día de cólera”, creo que no. Ese registro me parece que lo tengo agotado. Hay otras cosas que quiero hacer, y por mi edad ya no puedo permitirme dispersarme demasiado. Ahora tengo que elegir con mucho cuidado en qué comprometo lo que me queda de tiempo y de energía como escritor.

¿Alguna vez terminará la saga Alatriste sin añadir, en la publicación de cada entrega, dos o tres más que nos sacamos de la chistera?

Supongo que alguna vez terminará, en efecto. En última instancia, le aseguro que cuando yo palme habrá terminado del todo. Pero mientras tanto tampoco tengo un plan rígido, ni cerrado, ni plazos que cumplir. Los Alatristes me divierten mucho, son útiles a los demás y lo paso bien trabajando en ellos, así que los voy planeando y escribiendo poco a poco, sin prisas ni otro compromiso que mi gusto y el de los lectores que los aprecian. No olvide que están en los colegios, o en algunos de ellos, y eso me impone ciertas responsabilidades. Mi plan es escribir al menos tres más, pero no sé si llegaré a hacerlo, o si habrá otros. Al ir escribiendo unos, salen ramificaciones, asuntos e ideas para nuevas historias. El próximo, por ejemplo, “El puente de los asesinos” es la parte del libro anterior, “Corsarios de Levante”, que no llegué a escribir en su momento porque mientras trabajaba comprendí que sería demasiado largo. Así que decidí partirlo en dos. Afortunadamente, esa que usted llama la chistera es cosa mía y puedo sacar de ella lo que me apetezca. Dos o tres alatristes, o doscientos.

¿La editorial, en ese caso concreto, le marca las pautas?

Usted debe de confundirme con otro autor. ¿De verdad me imagina sentado frente a mi editora Amaya Elezcano, escuchando obediente cómo me marca pautas?… Cuando se colocan medio millón de ejemplares de cada libro, las pautas las marca siempre el autor. En mi caso y en el de cualquiera que esté en situación parecida. Bastante tiene ya la editorial con procurar que los autores que les funcionan bien no se vayan a la competencia. Yo, de todas formas, estoy en la mía hace veinte años. Entre amigos y muy a gusto. Por eso sigo allí.

(…) ¿Por cuál de sus novelas le gustaría ser recordado? (…)

No sé si me recordarán por algo, ni me interesa demasiado. Aunque supongo que, cuando palme, el titular será: “Murió el padre de Alatriste”. Y no es mal epitafio.

SOBRE CINE

Hace años escribió en un artículo que jamás dejaría que se hiciese una película de Alatriste, pues dudaba que pudiese estar a la altura. Finalmente accedió, y aunque el aspecto técnico fue realmente notable, el guión y el hilado de la historia fueron, cuanto menos, confusos. ¿Supervisó usted el guión? ¿Por qué concentrar toda la historia de Alatriste en una sola película cuando podíamos haber tenido dos o tres?
No creo haber usado la palabra “jamás”, pero tal vez tenga usted mejor memoria que yo. Me negué siempre a que hicieran la película hasta que se me presentó un proyecto solvente, con potente producción, un buen guión original y un actor extraordinario como Viggo Mortensen. Acepté, y a partir de ahí las cosas ya no estuvieron en mi mano. Los guiones de rodaje cambian, se adaptan, reescriben y recortan sin que el autor e la novela intervenga, y una película que iba a durar casi cuatro horas se quedó en dos y media. La estructura narrativa se resintió mucho. Yo tampoco elegí los actores secundarios, alguno del todo infame, ni intervine en el rodaje, ni decidí si se hacían una o tres. No era mi responsabilidad ni podía entrometerme. Aun así, con sus errores y fallos, sigo creyendo que es una película muy interesante de ver. Una película que debía hacerse. Además, fue un taquillazo sin precedentes y los productores ganaron una pasta enorme, de lo que me alegro por ellos, pues uno, Antonio Cardenal, es muy amigo mío. Muchos lectores conocieron a Alatriste gracias a esa película. Intenté ayudarla lealmente lo mejor que pude, apoyándome en lo bueno que tuvo, que fue mucho. Eso no impide que crea que fue una ocasión perdida. O mejor que perdida, desaprovechada. De cualquier modo, cuando veo la secuencia final de Rocroi, o la escena de la cárcel de Sevilla, o las trincheras de Breda, o la encamisada del comienzo, o el diálogo de Alatriste y Olivares, creo que, pese a todo, mereció la pena.

¿Le ha gustado alguna de las adaptaciones al cine de sus novelas? En caso positivo ¿Cual de ellas?

La mejor es, sin duda, “El maestro de Esgrima”. La peor, como para romperle las piernas al director (Jim McBride), es “La Tabla de Flandes”. Entre una y otra, de arriba abajo, yo situaría “La Novena Puerta” de Polansky, “Alatriste” de Díaz Yanes, “La carta esférica” de Imanol Uribe, “Territorio comanche”, de Gerardo Herrero, “Cachito” de Enrique Urbizu, “Camino de Santiago” (en esta serie de Antena 3, por lo menos, actuaban Charlton Heston y Anthony Quinn, y eso me gustó), ”Gitano” de Manuel Palacios, y la serie “Quart”, donde lo único bueno eran Pou y Roberto Enriquez, el actor que hace de Quart. Creo que no me olvido de ninguna.

SOBRE HISTORIA

¿Cuál considera usted el personaje más importante de la Historia de España, el más infravalorado, el más sobrevalorado y el que menos favores a hecho a España?
El más importante quizá sea Carlos V, en mi opinión. Su momento histórico nos fue decisivo tanto para lo bueno como para lo malo. El más infravalorado tal vez sea Felipe II. La Leyenda Negra nos lo presentó como un rey mezquino, oscuro y limitado, y somos tan imbéciles que seguimos creyendo que así fue. Han tenido que venir a rehabilitarlo, y sin demasiado éxito, los historiadores extranjeros. El más sobrevalorado de nuestra historia más o menos reciente es, en mi opinión, Manuel Azaña. Como escritor no me parece muy brillante. Como político, mediocre. La prueba es que España se le fue de las manos y se lo puso todo a punto de caramelo a la reacción de los militares y la derecha. Hacer de él un héroe de la República me parece exagerado. Suelo verlo más como un pobre hombre con buenas intenciones pero débil y poco eficaz para lo que le vino encima. En cuanto al que menos favores ha hecho a España, sin duda fue el rey más infame y vil de nuestra Historia, donde esos reyes no faltaron nunca, por cierto. Me refiero al grandísimo y siniestro hijo de puta Fernando VII. Pero ojo: el Deseado. Si así lo llamaron, es porque Dios o el diablo concedieron a este pueblo imbécil exactamente lo que quería. Lo que merecía. Recordemos que también ese miserable murió en la cama. Y no fue el único.

¿Qué personaje (excluyendo a Jesucristo) considera Ud. que ha cambiado más la Historia de la Humanidad?

Mahoma. Y lo que la va a cambiar todavía.

FRIKI-TEST:

1. Tus tres libros favoritos
El Quijote, Los tres mosqueteros, La montaña mágica y trescientos, o tres mil o treinta mil más. Hablar de libros favoritos es siempre una reducción peligrosa
2. Un libro que no hayas podido terminar
Varios.
3. ¿Cuántos libros tienes?
Hace un año, el censo doméstico era de 24.500. Libro más o menos.
4. Un libro que te ha gustado pero te da vergüenza reconocerlo
No me avergüenzo de ningún libro que me haya gustado.
5. El último libro que has leído.
“Journal de voyage en Italie”, de Michel de Montaigne.
6. El que estás leyendo ahora.
“De la naturaleza”, de Holbach.
7. El último que has comprado.
“Cádiz en el sistema atlántico (1650-1830)”, de José Bustos Rodríguez
8. Tapa dura o bolsillo.
Me da lo mismo. Pero en los viajes agradezco los formatos manejables.
9. El libro escrito por ti del que te sientas más orgulloso.
“El maestro de esgrima”, por el protagonista. Aprecio mucho a Jaime Astarloa. Alatriste también me da algunas satisfacciones.
10. ¿Dónde lees?
Donde puedo, siempre que puedo.
11. ¿Cómo ordenas los libros?
Lo mejor que puedo. Por materias, generalmente: clásicos griegos, clásicos latinos, historia antigua, historia de Roma, literatura antigua, Teatro griego y latino, historia medieval, historia de los siglos XVI y XVII, conquista de América, navegación de los siglos XVI y XVII, literatura y teatro de los siglos XVI y XVII, biblioteca de trabajo para Alatristes, Cervantina, Quevedo, historia del siglo XVIII, marina del siglo XVIII, revolución francesa, napoleónica, literatura del siglo XVIII, Moratín, historia del siglo XIX, marina del siglo XIX, Historia del siglo XX, marina del siglo XX, guerras del siglo XX en las que he estado, literatura del siglo XIX, literatura del siglo XX, novela española, novela extranjera, ediciones extranjeras de mis novelas, ediciones españolas de mis novelas, enciclopedias, diccionarios y libros de consulta y trabajo. Más o menos ésos son los bloques, cada uno en lugares diferentes de la casa.
12. Tu libro más valioso.
Los tintines con lomo de tela, primeras o casi primeras ediciones.
13. ¿Qué usas para marcar la página?
Marcapáginas, tarjetas de visita donde tomo notas, tarjetas de embarque de aeropuertos. No doblo una hoja jamás.
14. ¿Escribes anotaciones en los libros?
Hay un Quijote que sí anoto continuamente. En el resto, subrayo con lápiz, más que anoto. Por lo general tomo notas en tarjetas de visita o de cartulina y en cuadernos.
15. ¿Has recibido mails raros de tus fans? ¿Alguna anécdota?
Una bibliotecaria francesa me pidió, muy convencida, información sobre los papeles del alférez Iñigo Balboa que están en la Biblioteca Nacional. Esa no estuvo mal.
16. La tortilla de patata, ¿con o sin cebolla?
Con cebolla. Naturalmente.