Gene Kelly: un talento completo

Este era un tributo que he tardado demasiado tiempo en rendir. Ya comenté en su día, en el post-homenaje que le hice a Fred Astaire, que hay un importante debate alrededor de estas dos figuras y sus cualidades artísticas. Ya decíamos:

“La característica principal de Fred Astaire era su elegancia y armonía, mientras que Genne Kelly destacaba por su fuerza y sus acrobacias.”

Puede parecer extraño, pero los inicios de Gene Kelly fueron similares a los de Michael Jackson. Lo digo, porque sus primeros pinitos en la música fueron por el impulso de su madre y acompañado de todos sus hermanitos en un grupo llamado “The five kellies“, luego se quedaron en dos y pasaron a llamarse “The Kelly Brothers“. Fue en esa etapa cuando comenzó con las características peripecias y piruetas de su baile atlético.

Tras pasar por la universidad, en los años treinta probó suerte en Broadway, donde protagonizó Pal Joey. De aquí, saltó a la Metro Goldwin Mayer, donde compartió reparto con Judy Garland en el film For me and my Gal (1942). No tuvo mucho éxito, pero le sirvió para continuar su carrera cinematográfica. En 1944 rueda Las Modelos, con Rita Haywort y en 1945 Levando anclas, junto al gran Frank Sinatra. Siguieron El pirata y Los tres Mosqueteros y en 1949 dirigió junto a su amigo Stanley Donen, su primera película Un día en Nueva York.

En 1951 obtuvo un Oscar por su versatilidad como actor, director, coreógrafo y bailaín. Fue en esta década cuando rodó algunas de sus más memorables actuaciones como la premiada Un americano en París, la inolvidable Cantando bajo la lluvia, y otras menos conocidas como Siempre hace buen tiempo y Las Girls.

En la ya mencionada Un Americano en París, junto a Oscar Levant y Leslie Caron recibió seis Oscars, y es una muestra de un trabajo alegre y colorido con un guión de desarrollo fácil que contrasta con un final largo y bastante “subrrealista” (en términos pictóricos). Sin embargo, parece que Kelly gusta de este tipo de finales, pues también el de Cantando Bajo la Lluvia es un número que parece interminable y que a los ajenos del musical puede resultar tedioso. He de decir, sin embargo, que para mí, ambos números finales son un alarde de arte, de fusión de música y color, llenos de matices que revalorizan las escenas cuando se contemplan varias veces.

No me gustaria dejar de mencionar, la fantástica interpretación en Cantando Bajo la Lluvia de los coprotagonistas Debbie Reynolds y Donald o’Connor, además de la aparición secundaria, pero estelar de Cyd Charisse.

Para definir este paradigmático film me voy a permitir citar la crítica del diario El Mundo que aprece en Filmaffinity, ya que yo me quedo sin palabras, o bbien necesto demasiadas para observar todo lo que me gustaría de este espectacular film:

“Simplemente perfecta. Lo más admirable es que su acumulación de números musicales (que aislados son magistrales) resulte una unidad coherente y fluida (…) Una obra maestra”

(Francisco Marinero: Diario El Mundo)

Con la llegada de los sesenta, la recuperación económica y los cambios de gustos de la sociedad de masas, el musical cayó en desuso. Kelly, apartir de entonces paricipará en muy pocas películas, en algunas como actor ( La herencia del Viento y Xanadú) y en otras como director ( Gigot, Guía para el hombre casado, Hello Dolly y El Club Social Cheyene).

En 1996, con 83 años y habiendo pasado sólo seis desde que se casó con su tercera esposa, nos dejó por un fallo en su corazón. Sin embargo, siempre le recordaremos gracias a sus obras, en las que plasmó, sin duda, la calidad de su trabajo.

Budapest: visto en cinco días.

Frío, mucho frío. Hasta aquí estaba claro. Una continúa manta blanca nos sirvió de techo durante toda nuestra estancia. La nieve sería inevitable…

Sin embargo, no es esto lo más intereante de esta ciudad, ni mucho menos. Lo primero que llama la atención a los profanos en el tema es que ésta es el resultado de la unión de dos antiguas ciudades separadas por el río Danubio: Buda y Pest. De hecho, me cuesta creer que la unión de cualesquiera otras dos ciudades pudiera sonar y parecer tan harmoniosa como esta. Entre una y otra parte de la actual ciudad, está el puente de las Cadenas, fantástico para ver de noche y para disfrutar al máximo del río Danubio (ver la sección de curiosidades como punto interesante de este link).

Son muchos los puntos de interés turístico que ofrece entre iglesias, sinagogas, más de 60 museos, plazas espectaculares, varios teatros y óperas, edificios emblemáticos e, incluso, el metro (que se jacta de ser el más antiguo de toda Europa). No obstante, hay uno que destaca sobre todos los demás por su belleza y envergadura: el Parlamento.

El Parlamento de Budapest es un edificio con tres partes: una central y dos alas simétricas. Esa configuración se debe a que en los tiempos de su construcción, el parlamento se componía por dos cámaras, una baja y otra alta, y cada una de ellas estaba ubicada en un ala. Actualmente, se ha modificado la estructura política de Hungría, por lo que sólo se da uso político a una de ellas, mientras que la otra queda relegada a la celebración de congresos, seminarios y conferencias varias.

Este edificio tiene un estilo Neogótico al exterior, y aúna elementos eclécticos en el interior, sobre todo, de inspiración gótica y barrroca. Es en el interior donde conserva el mayor tesoro de Hungría: la Corona. Hungría es ahora una república, pero rememora con orgullo su pasado regio, ya que fue esta su época de mayor esplendor. Para conocer mejor la historia de Hungría, podéis enlazar con esta página.

En el lado de Buda, elevado sobre una colina, destacan ciertos monumetos: el Bastión de los Pescadores (estupendo mirador), la Iglesía de Matías ( que no es de San Matías, sino de la Virgen de la Asunción, fiesta nacional de Hungría, pero se llama así por el rey Matías Corvino), el laberinto del Castillo (cuevas subterráneas con pinturas rupestres prehistóricas y algunas intervenciones medievales). Las famosas termas de los Hoteles Gellert, también se encuentran aquí.

El lado de Pest está dominado por el perfil del Parlamento sobre el río Danubio, pero también incluye elementos como la Ópera (edificio representante del fulgor decimonónico), el Museo del Holocausto (que cuenta con modernos medios audiovisuales y un buen discurso museográfico) y el Museo Nacional de Hungría (que hace un interesantísimo recorrido por la historia material y documental del país). También la imponente Plaza de los Héroes se encuentra a este lado del río muy cercana a los baños termales de Szechenyi (donde disfrutar en pleno invierno de un baño de burbujas a 40º en el exterior).

Hay muchos más sitios de los que disfrutar en Budapest, pero yo no me perdería estos en caso de ir. Por supuesto, no se olviden de pasear por sus calles, usar sus eficaces transportes públicos, degustar su goulash y otros platos típicos, además de tratar con sus gentes para tener un viaje completo.