Vlad Tepes, el Empalador

Muchos os preguntaréis quién fue este personaje de siniestro nombre. Pues es nada más y nada menos la figura real en la que se inspiró Bram Stoker para crear a su legendario Drácula. De hecho, conservó incluso su nombre.

Resulta que Vlad Tepes era también conocido como Vlad III Draculea, hijo de Vlad II príncipe de Valaquia. Éste había pertenecido a la Orden del Dragón, y, por tanto se le conocía como Vlad II Dracul. De esta forma, su hijo Vlad Tepes fue conocido como Vlad Draculea, de donde viene el nombre del protagonista del libro que todos conocemos.

Aún así, el nombre lleva a confusión, ya que en la tradición centroeuropea no existían los dragones. Dracul, significaba Diablo y Draculea, hijo del Diablo. Esto sumado a sus sanguinarias costumbres hicieron el resto. Resulta que durante sus breves reinados en el siglo XV (todos juntos no suman más de siete años), nuestro amigo Vlad, ejecutó a más de 100 000 personas, la mayoría de ellas por empalamiento. Esta técnica de tortura y ejecución consiste en introducir un palo sin punta, (ya esto aseguraba un mayor sufrimiento en la víctima), por el ano o la vagina hasta la boca o el hombro, fijarlo a la carne con un clavo y después levantarlo para que la víctima muera allí lentamente, entre dolores atroces. También cuentan que bebía la sangre de sus enemigos y de ahí voló parte de su leyenda.

Sabemos algunas cosas sobre su físico que nos hacen imaginarlo tal y como fue: “No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz agulileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra.” (según un delegado del Papa en la corte húngara).

Su muerte está confirmada a manos de los turcos, quienes dicen que le decapitaron y clavaron su cabeza en una estaca, y la expusieron públicamente durante días en el centro de Estambul.

Su tumba, se ubica en un monasterio del lago Snogov(cerca de Bucarest, capital de Rumanía), aunque no ha podido ser confirmado. Una excavación se realizó en 1931 encontró según se informa un sepulcro vacío, mientras que otros dicen de la exhumación de un cuerpo descabezado ricamente vestido, sugiriendo que se trataba del mismo Vlad Tepes.

Por ello, la filmografía sobre el tem y la bibliografía del mismo es extensísima. La más conocida de las películas sobre el tema es Dracula de Bram Stoker, con un magnífico reparto y una gran banda sonora. De los libros, además del orginal del siglo XIX, destaca entre los de los útimos años, La historiadora que, aunque falla en algunos de sus aspectos tiene una postura original.

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15 pensamientos en “Vlad Tepes, el Empalador

  1. No se quien me conto que sus métodos no diferian mucho de otros muchos notables de aquella época y si realizaba los empalamientos era para desmoralizar a sus enemigos, los turcos, mucho más numerosos… T_T Vaya mierda de historiador que soy Buuuuh

  2. un gran tipo si señor. no era tan malo como lo pintan, se de buena tinta que invitaba a sus amigos a botellones de sangre en el campo donde colgaban a las victimas, en cuanto se acababa la bebida solo tenian q zarandear uno de los palos y ahí tenian el vaso lleno otra vez…

    ainss, que tiempos aquellos! eso si que eran botellones!

  3. barterraK: sabía que te iba a inquietar el asunto de la tumba vacía, pero no te preocupes, yo te protejo. 🙂

    Rampapompo: Tienes razón, el método del empalamieno era bastante común en esa época y en aquella zona, sin embargo, Vlad era ya entonces destacada entre sus coetáneos por la cantidad y la “calidad” de sus empalamientos. Además este no era su unico método de tortura, co lo cual el número de víctimas era aún mayor.

    Hellsamu: Creo que aún guardo su número… si me lo recuerdas te lo paso y quedáis para una fiesta “remember”, je, je..

    revototal: reconocelo!! da más miedo que un pingüino!!!

  4. ¡POr fín me terminé “la Historiadora”!

    Es una novela misteriosa y, valga la rebuznancia, histórica.

    Protagonizada por historiadores, relato histórico, ciudades hitóricas, guerras y personajes históricos y con varias bibliotecas y archivos (históricos) de contexto.

    Mezcla tanto relato documental como fantástico, este último con más pena que gloria porque, aparte de quebrarte las espectativas (históricas) hacia el final de la obra, no está tan logrado como el documental, la verdad.

    Aun así un libro, sin duda, muy recomendable pero ojo que engancha…

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