La conspiración (Dan Brown)

Dan Brown, el conocido autor de las novelas de El Código Da Vinci y Ángeles y demonios, es el responsable de esta novela de acción. Mucho menos conocida que las anteriores y anterior a las mismas, avanza en un sentido muy diferente. Deja a un lado a Robert Langdon, el protagonista de las anteriores, para contar las peripecias de Michael Tolland, un oceanógrafo estounidense y Rachel Sexton, trabajadora de los servicios de inteligencia de dicho país e hija del senador candidato a la Casa Blanca.

El descubrimiento de un metorito con vida extraterrestre les lleva hacia las frías tierras del Polo Norte para autentificar el descubrimiento de la NASA. Este descubrimiento supone un revés para el senador, pues había basado su crítica al gobierno en el despilfarro del actual presidente, que había invertido gran parte del presupuesto en la agencia espacial sin obtener grandes resultados. A partir de aquí, es cosa del lector desenmarañar la trama.

Sólo apuntar que en este caso Brown se olvida de las obras de arte y las asociaciones secretas espirituales para adentrarse en el mundo de la ciencia ficción, con toques de política (mentiras, líos de faldas, corrupción…) y un ritmo vertiginoso en la narración.

Lo peor del libro: que sus capítulos son tan breves que si no te lees seis ante de dormir no te quedas tranquilo, y aún así dices “sólo uno más”. Por tanto, un libro no apto para curiosos y ansiosos.

Para saber más:

  • Enlace con críticas sobre el libro (en inglés).
  • Crea tu propia novela de Dan Brown. Este enlace es bastante divertido. Una buena crítica para tomarla con sentido del humor. Yo me hice más de diez…

El “Tercer Mundo” ya no existe

No. No me he vuelto loca. Tampoco me lo he inventado. Es cierto, existe la pobreza, el mundo subdesarrollado, pero no el Tercer Mundo y os explicaré porqué.

Para que existiese un Tercer Mundo sería necesario que existiese un primer mundo y un segundo. Esto ocurre así con la edad: la primera edad es la infancia, la segunda edad es la madurez y la tercera edad son los ancianos, nuestros mayores. Esto implica además cierto contenido de deterioiro en el tercer concepto.

Tras la Segunda Guerra Mundial, se empezó a hablar del Tercer Mundo. Pero en aquel entonces, era correcto llamarlo así, puesto que existía un Primer Mundo (los países capitalistas), un Segundo Mundo ( el bloque Comunista) y ese Tercer Mundo que eran los países aún no desarrollados, muchos de ellos colonizados aún por las primeras potencias, luchando por su emancipación.

Una anéctota curiosa es que esta serie de países de lo que hoy llamamos – incorrectamente- Tercer Mundo , formaron ese tercer bloque dentro de la Guerra Fría como Países No Alineados. De hecho fue un hito histórico que en 1955 se reunieran en la Conferencia de Bandung para posicionarse en contra del Imperialismo y defender sus intereses. El indio Nerhu y el egipcio Nasser fueron sus miembros más destacados. Era la primera vez que estos países se reunían para tratar temas de política internacional, pues bastantes problemas a nivel interno les inquietaban como para preocuparse también de las relaciones exteriores. Sin embargo, esto hecho perdió su fuerza porque no se repitió con el tiempo, y esto era debido a las diferentes ideologías que se aglomeraban dentro de este grupo: socialistas africanos, comunistas, islámicos de diferentes ideologías, dictadores …

 

Por tanto, tras el desmembramiento de la URSS y, tras la caída del muro de Berlín, el concepto “Tercer Mundo” no tiene sentido pues el Primer Mundo continúa existiendo, pero no el segundo. Hablamos pues de una diferenciación Norte- Sur o bien de “países subdesarrollados”, o en “Vías de desarrollo“.

En realidad, lo ideal sería no hablar de ellos como tales…