La mezquita islámica: esa gran desconocida

Mi intención con este post no es otra que “desoccidentalizar” la historia de la arquitectura que conocemos. Obviamente, los españoles sí estudiamos la arquitectura islámica en nuestros estudios obligatorios, pero ésta, generalmente, queda relegada a aquellos monumentos construidos por los seguidores de Alá en la península. Pero vayamos ya a lo que nos interesa en este artículo:

las mezquitas.

Dentro de una mezquita encontramos diferentes elementos. El principal, es el muro de la quibla que indica la dirección hacia la que los musulmanes deben dirigir su oración, La Meca. Para diferenciarla del resto de las paredes del templo se abre en ella un pequeño ábside o nicho llamado mihrab, similar al altar cristiano pero sin su contenido simbólico.
El resto de la sala de oración (haram) es un espacio techado indiferenciado, dividido en ocasiones por arquerías sobre columnas, paralelas o transversales al muro de la quibla. Esta disposición, heredada de las basílicas paleocristianas y transformada por el culto musulmán en la tipología conocida como mezquita hipóstila, evita las articulaciones espaciales jerarquizadas, características de sus antecesoras cristianas. Otra de las novedades de estas salas hipóstilas es su capacidad para crecer indefinidamente, como en el caso de la mezquita de Córdoba.

LA MEZQUITA

 

1.- Mihrab: nicho en dirección a la Meca.
2.- Qibla: muro del fondo.
3.- Maqsura: espacio acotado para el príncipe.
4.- Mimbar: púlpito de oración y sermón.
5.- Haram: sala de oración.
6.- Iwan: sala de recepción.
7.- Sahn: patio.
8.- Sabil: fuente de abluciones.
9.- Alminar: torre para llamar a la oración.

El patio o sahn, está rodeado de soportales que proporcionaban sombra a los fieles. A menudo cuenta con igual o mayor superficie que la zona cubierta. En algunos casos —como en las mezquitas de Córdoba o Sevilla— el sahn imitaba la configuración interior por medio de filas de naranjos alineados y a la misma distancia que las columnas de la sala adyacente. Además, en el patio solían aparecer dos elementos característicos:

  • la fuente para las abluciones (sabil)
  • la torre para llamar a la oración (el alminar o minarete)

Con el aumento de la congregación religiosa, debido a la gran extensión de la religión islámica a principios de la Edad Media, se instituye la llamada de un muecín, a viva voz, desde la cubierta más alta del edificio.

Debemos destacar dos casos de especial relevancia por su alminar. La mezquita de Samarra, de época abbasí es la única que cuenta con un minerete helicoidal exento; por su parte, la mezquita de El Cairo, construida por los fatimíes, presenta un alminar helicoidal en su interior.

Minarete helicoidal exento de Samarra

Minarete helicoidal en el interior de la mezquita de El Cairo

Otos elementos destacables son:

  • El mimbar o púlpito: Se utilizó por primera vez en la mezquita de Medina. Al principio se empleaba como estrado, pero pronto se convirtió en un verdadero púlpito para la predicación del imán.
  • La maqsura: Un espacio acotado por arquerías situado delante del mihrab y decorado con mayor riqueza. Su función era proteger a los gobernantes, especialmente después de que varios de los primeros califas fueran asesinados por la espalda durante la oración.

El iwan es un modelo formado por un patio central al que comunican los diversos iwanes o salas abovedadas que se abren a través de grandes arcos. Esta disposición tiene su origen en la arquitectura del Irán Sasánida y en las mezquitas Abasíes de Irak.

Uno de sus elementos arquitectónicos más característicos es el que veremos a continuación. Podemos decir que las cúpulas empleadas en esta arquitectura proceden de la arquitectura Sasánida y las tradiciones paleocristianas. Se da una progresiva sustitución de la cúpula sobre pechinas de influencia bizantina por la cúpula sobre trompas de influencia sasánida. Veamos diferentes ejemplos:
La primera mezquita construida se conoce con el nombre de cúpula de la Roca ubicada en Jerusalén, ya a finales del siglo VII.

El mausoleo de Bujoro del siglo X posee una cúpula sobre trompas, derivadas del Irán Sasánida en lugar de las tradicionales pechinas propias de la arquitectura bizantina. Bajo los otomanos las mezquitas se construyen siguiendo la tradición bizantina. De este modo, la mezquita de Selimiya (Solimán) del siglo XVI en Edirne (Turquía), posee una colosal cúpula precedida por un patio porticado, donde se multiplican las pequeñas cúpulas y semicúpulas.
La composición es similar a la de la basílica de Santa Sofía, que luego fue convertida en mezquita. Esta forma —que también se empleó en la mezquita de Solimán— influyó en el diseño de otras mezquitas de Oriente Próximo y la India.

Cupula de la Roca en Jerusalén
Mezquita de Solimán en Edirne

De los otros elementos constructivos destacan los arcos. Hay diferentes tipos:

  • Arco de herradura:
    • su origen se remonta al Imperio romano
    • Los visigodos de la península Ibérica lo emplean
    • Omeyas lo adaptaron para las construcciones musulmanas
  • Arco apuntado:
    • de origen sirio-romano
    • también recogido por la dinastía Omeya,
    • se difundió por el califato de Bagdad.
    • Desde allí se transmitió hacia África, y los pueblos bereberes lo exportaron hacia sus territorios españoles, donde se conservó entre los mudéjares que, a su vez, extendieron su empleo por Latinoamérica.

 

Estas son las partes principales de una mezquita. Dejaré pendiente para la próxima vez, tratar los pilares básicos del islam y sus dogmas, para acernarnos a conocer mejor y comprender las costumbres de esta cultura vecina que tantos progresos nos aportó.

Premisas sobre la conquista islámica de la Península Ibérica

La ocupación islámica de la península ha sido siempre un tema controvertido en la historiografía hispana. Hay historiadores que incluso afirman que este episodio debería estudiarse dentro de la Historia de Islam, no de la Historia de España.

Se trata de un período muy complejo, con muchos matices y una gran diversidad entre sus fases y regiones, que dió como fruto una cultura rica y variada. Nada, o poco, sería la España de ahora sin el importante sustrato de saber e infraestructuras que nos legó el Islam.

Para adentrarnos, aunque sea de forma superficial a esta cultura, debemos tener claras unas cuantas premisas.

En primer lugar, decir que ocho siglos de presencia musulmana calaron en la sociedad. No podemos hablar en ningún caso de aislamiento entre ambas culturas, sino más bien lo contrario, las mezclas de razas y rezos fueron tan comunes que las conversiones se dieron primero en un sentido (hispanos convertidos al Islam) y mucho más tarde en el otro (musulmanes al cristianismo). Por otra parte, no hay que olvidar el alto componente de judíos.

En segundo lugar, el contacto se dio entre dos estructuras socio-económicas diferentes: la Islámica -tributaria y mercantil- y la cristiana -feudal y agropecuaria-.

La frontera siempre fue móvil, es decir, que no hubo un territorio claramente delimitado, sino que había ciertas zonas fronterizas (las “marcas”) en continua disputa. De hecho, el nombre de Castilla viene por los numeroso castillos que poseía en su línea defensiva. Hasta el siglo X el límite norte coincidía con el límite geográfico del cultivo de olivo.Ya será en los siglos XI-XIII cuando desciende por Andalucía hasta reducirse a Granada donde pervive doscientos años (hasta la conquista por los Reyes Católicos en 1492).

La permeabilidad económica y cultural llegaba a través de las rutas de esclavos (Pamplona- Barcelona- Córdoba) y los centros intelectuales (Ripoll-Toledo).

Lo más curioso de este asunto y lo que muchos aún no logran entender es el proceso de conquista de la península Ibérica. En el año 711 con la famosa Batalla de Guadalete las tropas al mando de Mussa Ibn Nussair y Tariq y su hijo Abd al Aziz entran en la península. Su avance es imparable hasta que en el año 732 Carlomagno ( no confundid con Alejandro Magno, por favor) les derrota en Poitiers. De esta forma, queda restringida la zona de disputa entre “moros y cristianos” al territorio al sur de los Pirineos. La explicación principal de por qué esta rápida y efectiva conquista viene dada por los métodos empleados. En algunas ocasiones se recurrió a la guerra y la violencia pero en la gran mayoría de ocasiones fueron los pactos con los nobles visigodos lo que hizo que el avance fuera tan significativo. El reino visigodo estaba ya práctiamente desmembrado y las condiciones de rendición eran tan ventajosas para los nobles que les convenía aceptarlas: libertad religiosa, mantenimiento de sus propiedades, etc a cambio de pagarles a ellos los impuestos. Un ejemplo paradigmático es el Pacto de Tudmir que se concedió al noble Teodomiro (Tudmir) incluyendo siete ciudades: Lorca, Mula, Bigastro, Villena (¿?), Hellín, Orihuela, Elche y Alicante.

Sin embargo, esto ya es otra historia… Para los que les interese este aspecto más cercano:

Sobre Granada

Granada es una de esas ciudades que hay que ver antes de morir. En conjunto, no es gran cosa – mención aparte de su fantástica catedral comenzada con formalismo góticos, caracterizada por sus elementos renacentistas y completada en época barroca y de la Capilla Real, que alberga las tumbas de los Reyes Católicos -.

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Aquello que sí destaca de Granada son sus barrios tradicionales: el Albaicín y el Sacromonte, donde hay un mirador desde el cual se puede contemplar aquello por lo que realmente vale la pena ir a Granada: LA ALHAMBRA.

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Probablemente, la causa de que impresione y emocione a todo aquel que la visita es porque es un conglomerado de sensaciones de muy diversa índole que envuelven al visitante a través de diversas manifestaciones:

  • elementos naturales como: el agua, los jardines, los bosques (que no es común hablar de ellos pero están allí), la tierra -con ese olor peculiar-, las magníficas panorámicas…
  • elementos arquitectónicos: los palacios, los baños, la catedral, la alcazaba, los castros…
  • elementos artísticos: los arcos, las cúpulas, las yeserías y los estucos pintados, los azulejos, las columnas, las fuentes, la escultura …

De esta forma, aunque vayan personas con intereses muy dispares, siempre encontrarán en la Alhambra algo que les agite un pequeño respiro ante su magnificencia.

Personalmente, me impactó el Patio de los Leones, dentro de los palacios nazarís ( a pesar de que los leones estaban en proceso de restauración) y el patio de los Arrayanes en el Palacio del Generalife .

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Y, en otro sentido, las impresionantes fuerzas defensivas de la Alcazaba .

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Así mismo, me llamó la atención la catedral y el palacio de Carlos V, puesto que en todos los libros de arte se habla de su existencia, pero rara vez se aporta algún dato sobre ellos. Pues bien, ambos son edificios plenamente renacentistas, con elementos típicamente renacentistas (aparejo almohadillado, frontones triangulares, capiteles clásicos, medallones…). Aquí pongo lagunas imágenes del Palacio que creo que es más representativo que la Catedral.

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Lo sorprendente de este palacio es asimismo su interior, que alberga un patio circular muy sencillo, pero muy impactante. Consta de dos plantas con pórticos columnados, a los cuales se abren una serie de vanos y accesos.

 

Además, aconsejo a quien vaya que no olvide, en cualquier caso, irse de tapas.