Vlad Tepes, el Empalador
Octubre 12, 2007 en 5:09 pm (Anecdotario, Historia)
Tags: drácula, empalador, Tepes, Vampiro, Vlad
Muchos os preguntaréis quién fue este personaje de siniestro nombre. Pues es nada más y nada menos la figura real en la que se inspiró Bram Stoker para crear a su legendario Drácula. De hecho, conservó incluso su nombre.
Resulta que Vlad Tepes era también conocido como Vlad III Draculea, hijo de Vlad II príncipe de Valaquia. Éste había pertenecido a la Orden del Dragón, y, por tanto se le conocía como Vlad II Dracul. De esta forma, su hijo Vlad Tepes fue conocido como Vlad Draculea, de donde viene el nombre del protagonista del libro que todos conocemos.

Aún así, el nombre lleva a confusión, ya que en la tradición centroeuropea no existían los dragones. Dracul, significaba Diablo y Draculea, hijo del Diablo. Esto sumado a sus sanguinarias costumbres hicieron el resto. Resulta que durante sus breves reinados en el siglo XV (todos juntos no suman más de siete años), nuestro amigo Vlad, ejecutó a más de 100 000 personas, la mayoría de ellas por empalamiento. Esta técnica de tortura y ejecución consiste en introducir un palo sin punta, (ya esto aseguraba un mayor sufrimiento en la víctima), por el ano o la vagina hasta la boca o el hombro, fijarlo a la carne con un clavo y después levantarlo para que la víctima muera allí lentamente, entre dolores atroces. También cuentan que bebía la sangre de sus enemigos y de ahí voló parte de su leyenda.
Sabemos algunas cosas sobre su físico que nos hacen imaginarlo tal y como fue: “No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz agulileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra.” (según un delegado del Papa en la corte húngara).

Su muerte está confirmada a manos de los turcos, quienes dicen que le decapitaron y clavaron su cabeza en una estaca, y la expusieron públicamente durante días en el centro de Estambul.
Su tumba, se ubica en un monasterio del lago Snogov(cerca de Bucarest, capital de Rumanía), aunque no ha podido ser confirmado. Una excavación se realizó en 1931 encontró según se informa un sepulcro vacío, mientras que otros dicen de la exhumación de un cuerpo descabezado ricamente vestido, sugiriendo que se trataba del mismo Vlad Tepes.

Por ello, la filmografía sobre el tem y la bibliografía del mismo es extensísima. La más conocida de las películas sobre el tema es Dracula de Bram Stoker, con un magnífico reparto y una gran banda sonora. De los libros, además del orginal del siglo XIX, destaca entre los de los útimos años, La historiadora que, aunque falla en algunos de sus aspectos tiene una postura original.

