El Día del Libro

Desde 1974 se estableció que el 23 de abril de todos los años sería el Día del Libro. Mucha gente aprovechará la ocasión para postear sobre Shakspeare y Cervantes, su autor favorito, el último libro que ha leído… Yo confieso haberme planteado todas esas opciones. Además del origen de la fiesta, su celebración en diferentes lugares de España o… el mundo. Sin embargo, finalmente, creo que he optado por algo diferente (a la par que sencillo). Pasen y vean.

El libro ha existido desde el mundo antiguo, pero sufrió una auténtica revolución con la llegada de la imprenta de tipos móviles. Dicen que fue Johanes Guttemberg el primero en hacerlo. al imprimir, ¿cómo no?, una biblia- que por cierto significa “libro” en griego. A partir de este momento, el clero y los intelectuales pudieron dejar de preocuparse y ocuparse en la conservación de los antiquísimos manuscritos que custodiaban y se pudo difundir toda la literatura existente con mucha más eficacia. De hecho, anteriormente, hubo libos a los que nadie podía acceder por su frágil estado. Los beneficios que produjo esta revolución los veremos en otra ocasión, ya que lo que hoy me interesa es plantear un debate que existe en nuestra sociedad desde hace algún tiempo a causa de otra revolución:

¿Va a acabar la costumbre lectora (si aún exise) de las personas a causa de la llegada de Internet? ¿O podemos entender que la llegada de este mounstro mediático va a sustituir los hábitos de lectura anteriores o incluso fomentarlos? ¿O puede incluso que ambas forma de leer puedan convivir entre los miembros de nuestra sociedad?

Señores:

Hoy dejo el debate abierto (yo tengo una opinión bastante clara) para que ustedes sean los que expresen sus opiniones, defendidas con argumenos y desde el respeto, en los comentarios.

Adelante.



Dos de Mayo de 1808: Un día de Cólera

El título del último libro de Arturo Pérez Reverte no podía ser más revelador: Un día de Cólera. Así fue y así lo cuenta a lo largo de 394 páginas. El tema está claro; el alzamiento del pueblo español (no los militares) contra los excesos de la ocupación francesa en Madrid. El momento es más que oportuno, ya que se cumple este año el segundo centenario de tal acontecimiento. El enfoque es bastante historicista, hasta el punto en que se dice que en la obra aparecen más de quinientos personajes reales con nombres y apellidos. Doy fe. No los he contado, pero si no son quinientos serán seiscientos …o mil.

Este es a la par, el mayor atractivo y el mayor inconveniente que presenta el libro. Por un lado, porque el aporte de datos es tan inmenso que consta al lector más despistado que este escritor se ha documentado bien. Vamos, que se ha leído todo lo leible en bibliotecas, archivos y demás. Por otro lado, la relación, aveces extensa de los muertos o heridos con cómo, dónde y cuándo incluidos, hay veces que hay que leerlos, como diría un antiguo profesor mío, “en diagonal” para acabar antes. Yo lo he hecho en ocasiones, lo reconozco. De hecho, es probable que este libro no hubiera sido posible que fuera escrito por otra persona. Pérez Reverte, tiene ese don mágico de convertir en ameno el dato histórico más tedioso. Gracias a su hábil pluma el lector puede disfrutar de un libro con tantos personajes, ambientes y que transcurre en sólo un día. Sin embargo, las aventuras de Daoiz y Velarde el parque de Monteleón y las azañas del patriota Molina para ayudar a su rey, así como los momentos de frustración del francés Murat y sus secuaces mantienen cierto hilo conductor que engancha.

El mayor inconveniente es que, una vez desaparecen estos personjes, tenemos lo que, a mi modo de ver, es un “epílogo” demasiado largo (cerca de dos capítulos con un total de más de 100 páginas). En esa parte de la obra, el lector tiene más ganas de acabarlo, por completar la faena y por ver si describe de una vez los fusilamientos del 3 de mayo en el Monte Pío, que real interés y gancho con la historia.

Es decir, creo que le han sobrado datos, y que no era necesario que nos contara todas y cada una de las historias que se conocen de ese día. Pero a veces, los investigadores pecamos de eso, y cuando conocemos un dato, necesitamos compartirlo con el mundo.

En cualquier caso, es un libro recomendable, especialmente para aquellos que disfruten con las tácticas militares, tengan un sentimiento hacia nuestros vecinos similar a los madrileños de la época o gusten de la literatura de buena pluma, con un vocabulario exquisito y preciso y un impresionante tranajo de “pre-escritura”. Ahora sólo falta ver cuál es el próximo centenario de acontecimiento militar en el que la editorial Alfaguara haya pensado en este escritor, sin duda, su mejor baza.

La conspiración (Dan Brown)

Dan Brown, el conocido autor de las novelas de El Código Da Vinci y Ángeles y demonios, es el responsable de esta novela de acción. Mucho menos conocida que las anteriores y anterior a las mismas, avanza en un sentido muy diferente. Deja a un lado a Robert Langdon, el protagonista de las anteriores, para contar las peripecias de Michael Tolland, un oceanógrafo estounidense y Rachel Sexton, trabajadora de los servicios de inteligencia de dicho país e hija del senador candidato a la Casa Blanca.

El descubrimiento de un metorito con vida extraterrestre les lleva hacia las frías tierras del Polo Norte para autentificar el descubrimiento de la NASA. Este descubrimiento supone un revés para el senador, pues había basado su crítica al gobierno en el despilfarro del actual presidente, que había invertido gran parte del presupuesto en la agencia espacial sin obtener grandes resultados. A partir de aquí, es cosa del lector desenmarañar la trama.

Sólo apuntar que en este caso Brown se olvida de las obras de arte y las asociaciones secretas espirituales para adentrarse en el mundo de la ciencia ficción, con toques de política (mentiras, líos de faldas, corrupción…) y un ritmo vertiginoso en la narración.

Lo peor del libro: que sus capítulos son tan breves que si no te lees seis ante de dormir no te quedas tranquilo, y aún así dices “sólo uno más”. Por tanto, un libro no apto para curiosos y ansiosos.

Para saber más:

  • Enlace con críticas sobre el libro (en inglés).
  • Crea tu propia novela de Dan Brown. Este enlace es bastante divertido. Una buena crítica para tomarla con sentido del humor. Yo me hice más de diez…