Gene Kelly: un talento completo
Enero 18, 2008 en 9:40 pm (Teatro y espectáculos)
Tags: baile, Cantando bajo la lluvia, cine, danza, Gene Kelly; musical, Staley Donen, Unamericano en París
Este era un tributo que he tardado demasiado tiempo en rendir. Ya comenté en su día, en el post-homenaje que le hice a Fred Astaire, que hay un importante debate alrededor de estas dos figuras y sus cualidades artísticas. Ya decíamos:
“La característica principal de Fred Astaire era su elegancia y armonía, mientras que Genne Kelly destacaba por su fuerza y sus acrobacias.”
Puede parecer extraño, pero los inicios de Gene Kelly fueron similares a los de Michael Jackson. Lo digo, porque sus primeros pinitos en la música fueron por el impulso de su madre y acompañado de todos sus hermanitos en un grupo llamado “The five kellies“, luego se quedaron en dos y pasaron a llamarse “The Kelly Brothers“. Fue en esa etapa cuando comenzó con las características peripecias y piruetas de su baile atlético.

Tras pasar por la universidad, en los años treinta probó suerte en Broadway, donde protagonizó Pal Joey. De aquí, saltó a la Metro Goldwin Mayer, donde compartió reparto con Judy Garland en el film For me and my Gal (1942). No tuvo mucho éxito, pero le sirvió para continuar su carrera cinematográfica. En 1944 rueda Las Modelos, con Rita Haywort y en 1945 Levando anclas, junto al gran Frank Sinatra. Siguieron El pirata y Los tres Mosqueteros y en 1949 dirigió junto a su amigo Stanley Donen, su primera película Un día en Nueva York.

En 1951 obtuvo un Oscar por su versatilidad como actor, director, coreógrafo y bailaín. Fue en esta década cuando rodó algunas de sus más memorables actuaciones como la premiada Un americano en París, la inolvidable Cantando bajo la lluvia, y otras menos conocidas como Siempre hace buen tiempo y Las Girls.
En la ya mencionada Un Americano en París, junto a Oscar Levant y Leslie Caron recibió seis Oscars, y es una muestra de un trabajo alegre y colorido con un guión de desarrollo fácil que contrasta con un final largo y bastante “subrrealista” (en términos pictóricos). Sin embargo, parece que Kelly gusta de este tipo de finales, pues también el de Cantando Bajo la Lluvia es un número que parece interminable y que a los ajenos del musical puede resultar tedioso. He de decir, sin embargo, que para mí, ambos números finales son un alarde de arte, de fusión de música y color, llenos de matices que revalorizan las escenas cuando se contemplan varias veces.

No me gustaria dejar de mencionar, la fantástica interpretación en Cantando Bajo la Lluvia de los coprotagonistas Debbie Reynolds y Donald o’Connor, además de la aparición secundaria, pero estelar de Cyd Charisse.
Para definir este paradigmático film me voy a permitir citar la crítica del diario El Mundo que aprece en Filmaffinity, ya que yo me quedo sin palabras, o bbien necesto demasiadas para observar todo lo que me gustaría de este espectacular film:
“Simplemente perfecta. Lo más admirable es que su acumulación de números musicales (que aislados son magistrales) resulte una unidad coherente y fluida (…) Una obra maestra”
(Francisco Marinero: Diario El Mundo)
Con la llegada de los sesenta, la recuperación económica y los cambios de gustos de la sociedad de masas, el musical cayó en desuso. Kelly, apartir de entonces paricipará en muy pocas películas, en algunas como actor ( La herencia del Viento y Xanadú) y en otras como director ( Gigot, Guía para el hombre casado, Hello Dolly y El Club Social Cheyene).
En 1996, con 83 años y habiendo pasado sólo seis desde que se casó con su tercera esposa, nos dejó por un fallo en su corazón. Sin embargo, siempre le recordaremos gracias a sus obras, en las que plasmó, sin duda, la calidad de su trabajo.





